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Insecto

La amenaza del HLB – Por: Ing. Agr. Pablo Cortese

Ing. Agr. Pablo Cortese
Director de Vigilancia y Monitoreo de Protección Vegetal de Senasa          

Prof. Cátedra Protección Vegetal Fac. Agronomía, UBA

Prof. en el Master de Protección Vegetal Fac. Cs. Agrarias de la UNLP

En la actualidad, el patrimonio, desarrollo y potencial de la citricultura argentina se ve amenazado por la enfermedad denominada huanglongbing (HLB), ex greening, considerada como la más severa y destructiva de los cítricos a nivel mundial, debido a la gravedad de los síntomas, a la rapidez con que la misma se propaga y a que todas las variedades comerciales son susceptibles.

 

Planta con enfermedad
Planta con enfermedad

Las plantas de cítricos infectadas disminuyen su vida útil productiva entre 5 y 8 años (después de la plantación) y sus frutos dejan de ser aptos para el consumo.

Originaria de China, es una plaga de carácter endémico presente en Asia y algunas zonas de África desde principios de siglo, pero en el año 2004 se citan los primeros casos en Brasil y luego en los Estados Unidos (2005), posteriormente en Cuba (2007), en México, Belice y República Dominicana (2009) y en el 2010 también fue detectada en Paraguay. En todos los casos las pérdidas fueron cuantiosas y grandes áreas de este cultivo fueron destruidas.

¿Qué es el HLB?

El agente causal del HLB es una bacteria del género Liberibacter (la más común hallada es Liberibacter asiaticus) y es transmitida por insectos vectores (Psilidos) y por injerto. El vector que está presente en algunas áreas de América es la Diaphorina citri, la que fue reportada por primera vez en la región en 1942 (Brasil). Si bien este insecto tiene un período de vida corto (aproximadamente 45 días), puede presentar hasta 10 generaciones por año, adquirir la bacteria luego de alimentarse de una planta enferma y transmitirla a lo largo de toda su vida.

Una vez en estado adulto, un comportamiento típico de la Diaphorina citri es saltar de las hojas cuando éstas son movidas, al estar sobrepobladas o cuando poseen pocas condiciones para su desarrollo, efectuando un vuelo de 3 a 5 m. En algunas ocasiones, estos vuelos alcanzan una altura de 5 a 7 m, desde donde los insectos pueden ser arrastrados por las corrientes de aire y trasladados a distancias de 0,5 a 4 km o aún mayores (Fung and Chen, 2006; Hall, 2008). Estos desplazamientos presentan un riesgo directo de diseminación del patógeno dentro de la plantación y hacia otras plantaciones libres de la enfermedad.

Cabe resaltar, sin embargo, que la principal forma de dispersión de la enfermedad a grandes distancias es a través de las plantas o sus partes (yemas o esquejes) que se usan para una nueva plantación o reposición en cultivos ya establecidos. Es entonces el hombre quien trasladando estos materiales actúa ingresando la plaga a áreas libres, poniendo así en serio riesgo nuevos cultivos y nuevas áreas cultivadas, si el insecto vector está presente y se produce una epidemia con las consecuencias mencionadas. También es importante mencionar que la fruta sin restos vegetales y procesadas no presenta riesgos de transmitir la enfermedad.

Dadas las características anteriores, una vez ingresada a un área, puede dispersarse con mucha rapidez, aun antes de mostrar síntomas severos, dado que posee un período de latencia de hasta 3 años. Esta característica le permite destruir plantaciones en períodos cortos, ya que cuando se presentan síntomas, la enfermedad ya está en un estado avanzado y la probabilidad de que la plantación se encuentre afectada en su conjunto es alta.

El HLB puede confundirse fácilmente con deficiencias nutricionales en la planta, especialmente algunos minerales, porque produce un amarillamiento del follaje y los frutos. En un comienzo los síntomas se presentan en una o varias ramas de un lado del árbol, cuyas hojas de color amarillo contrastan con el verde del resto de la planta. Hacia la base de las ramas afectadas aparecen hojas jóvenes o maduras con manchas o moteado clorótico, con distribución irregular y asimétrica.

Insecto
Insecto

Avanzada la infección los frutos se presentan de menor tamaño, también con alteraciones en el color, afectándose además todas las características de sabor (más ácidos) y con menor cantidad de jugo. Esto produce que si bien la planta puede terminar muriendo en seis meses a un año, dependiendo de su edad y estado, comercialmente es improductiva mucho antes, lo que obliga a su erradicación o incluso abandono total de la producción.

Es una enfermedad de carácter devastador, ya que una vez que se establece en un área, las nuevas plantas que se utilicen para reponer las enfermas, aun estando sanas, se infectarán rápidamente, volviendo antieconómica la actividad.

 La situación en la Argentina

 Desde el año 2013 se han comenzado a detectar plantas afectadas en traspatios de casas en localidades fronterizas con el Brasil (país afectado por el HLB desde el año 2004), en la provincia de Misiones (Andresito y Gral. Belgrano). Posteriormente y también en plantas no comerciales se hallaron positivos en la localidad de Wanda, cercana a la frontera con Paraguay. En todos estos casos las plantas fueron erradicadas y se evitó que la plaga se disperse.

Recientemente, entre junio y octubre de 2016 fueron detectados focos en un campo comercial ubicado en la localidad de Eldorado (cercano a la frontera con Paraguay) y en la localidad de Leandro Alem, casi en la frontera con la provincia de Corrientes; si bien estas plantas fueron erradicadas esta situación pone aún más en alerta todos los sistemas de prevención y contención, ya que estas detecciones en plantas comerciales incrementan sustancialmente el riesgo de dispersión y establecimiento del HLB.

Lo que está en riesgo

La Argentina tiene tradición citrícola y se destaca por su producción de limones, naranjas, mandarinas y pomelos. Su producción se distribuye en dos grandes regiones: el Noroeste, donde la provincia de Tucumán es la principal provincia y el Noreste, con foco en el macizo del río Uruguay de las provincias de Corrientes y Entre Ríos.

El clima benigno y la amplia distribución geográfica del cultivo permiten abastecer la demanda del país durante casi todo el año y es muy oportuna para las exportaciones en contraestación a los países del Hemisferio Norte. Poseen suelos con buenas aptitudes para la producción y la superficie disponible permitiría una gran expansión del cultivo. Se cuenta con una infraestructura instalada mediante la cual se producen y exportan frutas frescas, jugos concentrados y otros derivados con alto valor agregado, productos que por su calidad compiten en los mercados más exigentes del mundo.

Actualmente las exportaciones representan aproximadamente los 600 millones de dólares. La producción citrícola nacional constituye alrededor de 2.700.000 toneladas anuales. Los cítricos son aproximadamente el 54% del total del volumen cosechado de frutas del país y demandan alrededor de 100.000 puestos de trabajo.

A la fecha, no existe una cura para esta enfermedad, considerándose que el único tratamiento consiste en eliminar los árboles infectados y controlar al vector (CNAS, 2007), básicamente suprimiéndolo con insecticidas (Sparks, 2008). Si bien el HLB no es una plaga actualmente considerada como cuarentenaria para la fruta fresca, sus efectos son tan devastadores que igualmente repercutirían seriamente, tanto en el sostenimiento de la actividad como en los mercados de exportación.

Como la enfermedad puede estar presente en árboles que no muestran síntomas, es necesario reforzar el monitoreo de las fincas en las áreas afectadas. Las pérdidas y daños que esta situación podría producir se estiman en hasta la mitad de la producción de cítricos en cinco años. Asimismo, conllevaría un aumento en los costos de producción. La necesidad de aumentar la frecuencia de aplicaciones de insecticidas para controlar el insecto vector no sólo tendrá un impacto en el incremento de los costos de producción y en la calidad de la fruta, y en el aumento de los residuos agroquímicos, sino que, además, tendría un impacto ambiental, ya que afectaría, al menos, a otros insectos benéficos u organismos no perjudiciales.

El Programa Nacional de Prevención del HLB

HLB bajo cubierta
HLB bajo cubierta

El Estado Nacional, los gobiernos provinciales y el sector productivo, a través de un trabajo conjunto, implementaron este programa, el cual fue aprobado por la Ley 26.888. Coordinado por el Senasa y con la participación del INTA, la Estación Experimental Obispo Colombres, los gobiernos de las provincias citrícolas y las asociaciones de productores y empacadores; el programa ha venido trabajando formalmente desde el 2009 y coordinando todos los esfuerzos que se están realizado con el objetivo de evitar el establecimiento y dispersión de la enfermedad en el país.

Sus actividades principales son la vigilancia para la detección precoz, el reforzamiento de los controles en la frontera, el control de los traslados de material hospedero (plantas y frutas sin proceso), la capacitación a técnicos y productores, establecer la producción de plantas cítricas en los viveros bajo cubierta y una amplia campaña de difusión y concientización. También se impulsan líneas de investigación para el diagnóstico y el control biológico del insecto vector, entre otras.

Para el éxito del programa se requiere un fuerte compromiso del sector productivo (productores y viveristas) en el cumplimiento de las normativas y la aplicación de las medidas preventivas establecidas por las mismas.

 

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