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La diversidad como plato principal

Agosto dejó un nuevo #Quincho que se caracterizó por la variedad de los comensales y la profundidad del encuentro.

Por: Lic. Eliana Esnaola

Licenciada en Ciencias de la Comunicación

Miércoles por la noche, palpitando el fin de semana largo. El clima acompaña y cortar la semana de manera recreativa siempre viene bien. En esta oportunidad, la mesa es redonda y una mujer rompe con el cupo masculino y la temática agropecuaria.

Poco antes de las 21.00, Marcos Mares, Nicolás Pino y Rodrigo Troncoso arribaron a Terrazas Bistró de La Rural, la dama, Cecilia “Chechu” Gavernet se hizo esperar un poco más.

La mesa está lista, todos con sus copas de vino de Bodega La Puerta brindan por lo que vendrá. Como ya es costumbre, Juan Carlos Grasa, director de la Revista Horizonte A, da la bienvenida y cuenta de qué se trata el #Quincho.

Los invitados de la noche

 

Marcos Mares encabeza la presentación. “Soy presidente de Summit Agro Argentina S.A. Nos dedicamos a lo que es protección de cultivo y desarrollamos productos de origen japonés, como herbicidas, fungicidas, insecticidas”. Se incorporó a la empresa en 2004 y los dos últimos años estuvo trabajando en Summit Agro Francia  y Summit Agro Europa, volviendo al país en 2017. “Antes de irme estaba en el área de Marketing, me fui a Europa esos dos años y volví como presidente”. Está casado hace 22 años, y tiene cuatro hijas en escalerita de 10 hasta 19 años de edad.

Rodrigo Troncoso se presenta “Soy solo, me está esperando mi perro en casa que se llama Gordo Ortigoza, y por supuesto, que soy cuervo”. Hace dos años y medio que trabaja en el Ministerio de Agroindustria como subsecretario de Ganadería. “Me dieron la opción de elegir y fue una buena decisión. Soy ingeniero en Producción Agropecuaria, terminé la facultad y estuve trabajando unos meses en Estados Unidos. Después volví, trabajé apenas un año en un laboratorio de nutrición animal, luego pasé a la Cámara Argentina del Feedlot (CAF), de ahí salté al Ministerio, con una vorágine totalmente distinta”.

Nicolás Pino, está casado, tiene una hija de 25 años que estudia arte en Nueva York y una más pequeña, Lola de 9 años. “Siempre sentí vocación con el campo, y eso me llevó a trabajar con vacas de cría, engorde. A los 20 años – por una invitación que me llegó – me asocié a la Sociedad Rural Argentina (SRA).  He pasado todas las etapas”. Hoy ese el vicepresidente de la entidad más emblemática del campo argentino.

Cecilia Gavernet, de profesión abogada y muy deportista. “Soy presidente de la Fundación Abriendo Caminos que trabaja con personas con discapacidad. La idea es armar un emprendimiento lo suficientemente sustentable en el tiempo, para que los chicos tengan un verdadero lugar de trabajo, una salida laboral real. La idea es armar la fábrica, y que tenga fuerza en el comercio, para que después podamos exigirles a las autoridades ciertos contratos de trabajo para los chicos. Es la única manera, sin fuerza en el mercado, no es posible”.

Hecha la presentación y conociéndose un poco más comenzaron a degustar la entrada fría de la mano de los Hermanos Petersen, Tomate asado con Bouquet Garni de Brie, Rúcula & Prosciutto di Parma.

La carta de temas

Cecilia contó qué fue lo que la impulsó a trabajar en una Fundación. En este sentido, comenta que anteriormente trabajaba en una petrolera, terminaba la jornada laboral a las 18 y sentía que “no había hecho nada por nadie”. Para Nicolás, “hay tener pasión, porque si no, es imposible aguantar”. Así, Rodrigo relata cómo llegó al Ministerio de Agroindustria. Mientras llega la entrada tibia: Pan a la chapa con salsa romesco acompañado de Crema de Burrata & Mini Burger, Marcos muy intrigado le pregunta a Rodrigo cómo manejó la estructura pública ya existente. Al respecto, Rodrigo, señala: “La inercia es del Estado, porque es lento y de a poco se va rompiendo la burocracia. Tengo todas las producciones animales a cargo. En las instituciones, uno está de paso y algo hay que dejar”. De acuerdo a su mirada: “Tiene que haber instituciones de gente con carrera que genere relaciones con el resto; de lo contrario, cuando me vaya esas relaciones se van con los funcionarios que entraron conmigo. De esta manera estoy obligado a hablar con instituciones y empoderar a profesionales con carrera”.

En la misma línea, refiriéndose a la relación del Estado con la sociedad, Marcos cuenta que participó de una reunión con el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, sobre la demanda de carne argentina en Japón.  A lo que Nicolás, añade: “La tenemos que remar y salir a contar desde cero que la carne argentina es buena, porque hay gente que no lo sabe. Hay que sentarse con el japonés y preguntarle cómo quieren la carne, y qué cortes”, y en sintonía, Rodrigo, recuerda: “En los 90, no vendíamos carne, nos compraban. Ahora hay que preguntarles ¿Qué necesitan?”.

Empresas con alma

El objetivo de la Fundación en la que trabaja Cecilia es brindar herramientas para los jóvenes de las distintas áreas de Instituto Virgen Niña (brinda asistencia profesionalizada a jóvenes con capacidades diferentes) luego de finalizada su actividad escolar o terapéutica, para lograr una inserción comunitaria, social y laboral. Según cuenta Cecilia, es así que surge la idea de desarrollar un emprendimiento gastronómico como la elaboración de alfajores, un producto bien argento.

Entre muchas de las anécdotas que compartió esa noche, una es acerca de dónde surge el modelo de negocio para poder hacer realidad la fábrica de alfajores La Lombardía. “En una carrera de montaña de 60 kilómetros por Villa La Angostura que duraba tres días, me encontré con Virginia Elizalde, y le conté el proyecto que quería desarrollar. Ella me dijo que tenía que conocer a Cristóbal Colón… Luego, mi tutora de tesis en la maestría de Gestión estratégica de Recursos Humanos, también me dijo que debía vincular mi  tesis con Cristóbal Colón”.

 

En la mesa, todos se miraban, intrigados por saber ¿Quién es este nuevo Cristóbal Colón? “Es un psicólogo catalán de 60 años que montó una fábrica de yogures y un tambo. Él considera que el mejor tratamiento para las personas que tienen discapacidad, consiste en trabajar y que realicen actividades que las hagan sentir útiles en la vida”, relata Ceci, y continúa: “A Cristóbal Colón, el Estado le donó un predio de 16 hectáreas, cerca de Barcelona, en el medio de 40 volcanes, un lugar espectacular, allí está la compañía láctea que se llama “La Fageda”. Empezó a producir y producir con 300 personas que tienen discapacidad y ya están terceros, detrás de Danone”. Al ser consultada por Juan Carlos sobre la etapa en la cual se encuentra el emprendimiento, Ceci, responde: “La fábrica se encuentra en Campana, ya estamos produciendo y vendiendo. El nombre que tiene el proyecto social y empresarial es La Lombardía”.

Digestión & reflexión

Luego del plato principal: Pastas secas con sala de tomates, Langostinos & Pangrigata”, llegó el momento más reflexivo de la noche coordinado por el psicólogo oficial del #Quincho, Federico Nuñez. Todos atentos a las reglas del “juego”, se sumergen a la tradicional dinámica del #Quincho.

“Nunca lo que uno ve es lo que es”, afirma Nico de una punta de la mesa. “Todo depende de la perspectiva desde la cual se lo mire”, dice Marcos. “Uno actúa en relación al conocimiento que tiene”, opina Rodrigo, y Cecilia, advierte: “No hay que enojarse si el otro piensa diferente”, “Ni dudar del otro”, agrega Rodrigo. Luego de esta tormenta o lluvia de reflexiones, Federico se refirió a la importancia de la empatía, sobre todo en los tiempos que corren donde en algunos espacios la grieta se profundiza: “Se habla mucho de empatía, pero a veces resulta difícil ponerse en el lugar del otro”.

Cafecito…

Unos con edulcorante y otros, con azúcar, endulzan el café. Para no cortar el clima, Cecilia comparte su experiencia como voluntaria en el exterior. “Tengo 33 años, pero soy bastante inquieta, me fui un mes a la India. Decidí irme como voluntaria a Calcuta, y contagié a dos amigas, una es hija de judíos y la otra es armenia. Había ido el año anterior a la parte de discapacidad con mis primas, y esta vez quería ir a la casa de los moribundos”. Recuerda que la monja le preguntó y re preguntó: “¿Estás segura?” Comienza a contar lo vivido y a más de uno se le pone la piel de gallina. “Nos levantamos a las 5 de la madrugada, desayunamos con las monjas en la casa matriz un té, pan, bananas, cantamos canciones y de allí, viajamos en colectivo hasta la sede de los moribundos. Cuando ingresás se te transforma la vida, la gente está allí esperando la muerte, es el último paso”. Cuenta que el trabajo de las hermanas es juntar a la gente de la calle y acompañarlos hasta el momento que mueren. “Estuve dos días, y realmente te sobran para valorar lo que tenés. Es una realidad muy dura, pero una obra celestial, impensada y que va más allá de la religión”

Geográficamente hablando

Dando vuelta la página, Juan Carlos le pregunta a Marcos cómo se lleva con los japoneses. Muy relajado, Marcos responde: “Mi experiencia fue que ellos necesitaban tiempo para tomar confianza, una vez que la tienen, es todo más fácil”. La cultura japonesa tiene orden y disciplina. Marcos menciona que en el colegio al terminar el día, hay un grupito que se queda limpiando el aula, y agrega: “Tienen una expectativa de vida muy grande, se jubilan a los 60 años, y cada vez hay menos jóvenes”. Según el análisis del #Quincho, los japoneses admiran la espontaneidad de los argentinos.

La cena va llegando a su fin, mañana es jueves y más de uno tiene que madrugar.

¿Qué sabor les dejó el #Quincho de agosto?

La pasé muy bien, no sabía a dónde venía”, dice Rodrigo. “Un placer, la verdad que es una muy buena idea, parar el tiempo y charlar con gente que -salvo a Nico- al resto no los conocía. No es común comer con alguien que no conocés y charlar cosas que no son de todos los días, desde otro lugar. Muy agradecido”, expresó el dueño del Gordo Ortigoza.

Por su parte, Nicolás resaltó: “Cuando Martín me convocó, vine sin saber a qué. Me parece E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R la diversidad de la mesa. Si bien hay gente del agro, vienen de diferentes ámbitos”, y agregó: “Me sentí muy cómodo y es un espacio que nos lleva a hablar de cosas muy personales. Muchísimas gracias”.

Leo la revista Horizonte A, siempre veía la nota del quincho, y decía, estaría bueno estar, y me llegó el llamado”, contó Marcos con cierta picardía. “Fue una charla muy amena de persona a persona, y no tanto desde la profesión, uno siempre está acostumbrado a hablar de la actividad profesional o del sector, es una charla desde otro lugar. Fue muy interesante”, reflexionó

 Muchas gracias, vengo de otro sector así que les agradezco la apertura y la simpleza de ustedes, que para mí es lo más importante que tienen las personas más allá de los cargos que ocupen en la vida o las cosas que hagan”, expresó Cecilia y destacó: “La simpleza es lo que nos hace grandes, así que gracias por escuchar mi proyecto. ¡Ahhh… y prometo enviar alfajores!”.

 

Por último, Juan Carlos, anfitrión del quincho, también compartió su reflexión: “Los tiempos están cambiando y nos estamos haciendo más terrenales. Antes, si me decían que íbamos a compartir una mesa con el presidente de una multinacional, con el vicepresidente de la SRA, con un secretario de Estado no sé si pasaba. La simpleza está avanzando sobre los cargos, y eso me parece lo más positivo de estos encuentros. ¡Gracias por venir!”

Como frutilla del postre, faltaba el registro de la noche. Cambiamos el escenario, foto al aire libre, invitados y anfitriones posando debajo del árbol ¡Whisky!

Nos vemos en el próximo #Quincho ¿Quiénes serán los protagonistas de la primavera?