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Mercado de soja. Por: Pablo Adreani

Analista y Consultor en Agronegocios

 Se largó la cosecha de soja, de acuerdo al USDA (Departamento de Agricultura de los EE.UU.) a fines de la primera semana de octubre se había cosechado el 22 % de la superficie total, contra el 24% que se había cosechado a igual fecha de la cosecha anterior. El estado de los cultivos muestra que el 11% se encuentran en excelente estado contra el 19% durante la cosecha 2017; un 49% en estado bueno versus 54%. Entre bueno a excelente se llega al 60% de los cultivos mientras que en la cosecha pasada ese porcentaje llegaba al 73%. Este puede ser un primer indicador acerca de los rindes esperados para la actual cosecha, siendo muy difícil de igualar los promedios de rindes récords alcanzados durante la cosecha 2016/17.

Pablo Adreani

Nos preguntamos por qué el mercado no baja en pleno comienzo de la cosecha, pues Chicago mantiene tendencia sostenida y para nada bajista. A principios de septiembre la posición de Soja noviembre cotizaba a 349 es/ton y esa misma posición cerraba el miércoles pasado a 355 es, es decir una suba de 6 u$s/ton justo en el  momento que la cosecha ingresa al circuito comercial.

El motivo de la firmeza de Chicago en pleno ingreso de la cosecha de soja se debe a la firme demanda, que se confirma con el ritmo de compras de China pues cada mes va superando un nuevo récord, superando los 10 millones de toneladas.

China importará en el actual año comercial 2017/18 el récord de 95 millones de toneladas de soja, mientras que su molienda en el mercado interno se ubica en el récord de 93 millones de toneladas. El 98% de la molienda de soja de China tiene su origen en soja importada, abastecida por los Estados Unidos, Brasil y la Argentina. Mientras tanto en la Argentina la soja disponible cotizaba a principios de septiembre a 250 u$s/ton y la soja mayo 2018 cotizaba a 255 u$s. El cierre del 09 de Octubre mostraba un precio de soja disponible de 253 u$s/ton y la nueva cosecha 2018 a 265 u$s/ton. Como vemos la soja argentina para la nueva cosecha tuvo un aumento de 10 u$s/ton, con una cosecha de soja en Estados Unidos récord, y en pleno ingreso de su cosecha.

El tema que hoy hay que analizar por el impacto que podrá tener en la tendencia del mercado, es el volumen de soja sin vender en manos de productores que superan los 25 millones de toneladas. Todo este volumen de oferta podrá volcarse en el mercado entre noviembre y febrero, provocando en teoría una fuerte baja en los precios del disponible, pudiendo arrastrar a los precios de la nueva cosecha.

Houston, tenemos un problema

Luego de los aranceles impuestos en forma provisoria por la administración Trump al biodiesel importado de la Argentina, (promedio del 64%) en la práctica equivalen a su prohibición lisa y llana, los americanos están comenzando a darse cuenta que la medida no ha sido muy acertada y todo indica que se ha tomado sobre la base de un ataque repentino de nacionalismo americano, sin un análisis previo de la economía del negocio.

Con la nueva impronta que Mr. Trump le está imprimiendo a su gobierno, los americanos han dejado de ser pragmáticos a la hora de hacer  negocios, y se han contagiado de un nacionalismo que terminará por afectar la competitividad de los Estados Unidos a las algunas áreas de su economía.

En primer lugar, Estados Unidos no puede reemplazar con producción de biodiesel nacional el volumen de importación de biodiesel abastecido por nuestro país -1,5 millones de toneladas durante todo el 2016-. Veamos, Estados Unidos exporta 1 millón de toneladas de aceite crudo de soja por año. En teoría, ni derivando el 100% de sus exportaciones de aceite de soja para ser utilizadas para biodiesel en su mercado interno, son suficientes para compensar la caída de 1,5 millones de biodiesel importado. En la práctica los americanos mantienen su mercado de exportación de aceite de soja y no derivan un solo litro para su mercado interno.

Las proyecciones del USDA para el 2017/18 muestran un aumento de la molienda de soja americana de 1,23 millones de toneladas de soja. Este volumen de molienda equivale a una producción de aceite de soja con destino a Biodiesel de 221 mil toneladas, muy lejos de los 1,5 millones de toneladas importadas. En el mismo informe el USDA proyecta un aumento en el consumo de aceite de soja (uso comestible y biodiesel) de 500 mil toneladas para el 2018, que no concuerda con las 221 mil toneladas de aceite de soja  resultantes del aumento de su molienda de soja interna, algún cálculo parece estar mal hecho.

El otro factor por el cual los americanos no pueden aumentar su producción de aceite de soja/biodiesel en su mercado interno, es la estructura del sector procesador de soja. La cantidad de empresas que procesan grandes volúmenes de biodiesel no superan las 10 y están localizadas en distintos Estados: Iowa, North Dakota, Ohio, Arkansas, Indiana, Missouri, Texas y Wyoming. El costo del transporte interno americano para recibir el aceite de soja en la planta industrial y el costo adicional por entregar el biodiesel a los centros de mezcla del combustible, provocan un considerable aumento en los precios del gas-oil en boca de surtidor que lo termina pagando el consumidor americano. En algunos Estados el costo por galón ya llega a 1 u$s, y en los últimos meses el aumento ha sido considerable. El 31 de Julio la gasolina en el mercado mayorista estaba en 0,69 u$s/galón y hoy está cotizando a 0,80 u$s/galón, un aumento del 16% que coincide con el momento cuando Trump aplica los aranceles al biodiesel de la Argentina. No pensamos que esta ha sido la principal causa, pero es llamativa la coincidencia de las fechas.

En definitiva el consumidor americano termina pagando el costo del biodiesel nacional y popular.

Para poder compensar la falta de oferta de biodiesel importado de la Argentina, los americanos no han tenido la mejor idea que anunciar para el 2018 que se reducirá el porcentaje de corte obligatorio de biocombustibles en mezclas con combustibles fósiles (derivados del petróleo), reduciendo la misma en 100 millones de galones. El gobierno, o algunas áreas del mismo, aducen que se ha encarecido el costo del aceite de soja para uso comestible (era obvio), que se ha encarecido el costo del biodiesel al aumentar el precio del aceite de soja crudo (era más que obvio) y que ha tenido un fuerte aumento el precio de la gasolina en surtidor (mucho más que obvio). El consumidor será quien pague ese mayor costo de la gasolina y el gobierno deberá asumir el costo político -si lo hubiera- de transitar un camino que le resta competitividad a la economía americana.

Lo más grave de todo es que lo conseguido hasta este momento en términos de utilización de energías renovables, menos contaminantes, más limpias y amigables con el medio ambiente, se han perdido en un año los logros obtenidos durante la última década.

Otro factor que puede estar influyendo en el mercado es el anuncio del regreso de la Unión Europea como comprador de biodiesel de la Argentina. Luego de dos fallos favorables de la OMC (Organización Mundial de Comercio), la UE se quedó sin argumentos y vuelve al mercado de biodiesel argentino luego de cuatro años. La estrategia aplicada por la Unión Europea, tres años atrás, no difiere mucho de la que está utilizando el gobierno de Donald Trump al aplicar aranceles promedio del 60% al biodiesel de nuestro país, la estrategia consiste en ganar tiempo. Ganar tiempo significa dar protección  a las industrias locales de biodiesel, tanto de Europa como de Estados Unidos, ante una realidad incontrastable; la industria de biodiesel de la Argentina es la más competitiva y más eficiente del mundo. A diferencia de Europa, Estados Unidos ya se ha dado cuenta más rápidamente del error que cometieron al haber cerrado el ingreso de biodiesel importado procedente de la Argentina. Sucede que la industria de biodiesel en EE.UU. está muy atomizada y las empresas más grandes tienen una capacidad de molienda mensual de 35,000 toneladas.

Las 10 empresas más grandes de la Argentina tienen una capacidad de molienda de 3,5 millones de toneladas anuales. Capacidad instalada promedio de las grandes empresas muy similar a la registrada en Estados Unidos, pero con la gran diferencia que las empresas productoras de biodiesel en nuestro país están ubicadas en la misma planta donde se procesa la soja, se extrae el aceite y se produce el biodiesel, y todas tienen acceso directo a elevadores de exportación.

Las industrias de biodiesel en EE.UU. deben transportar el aceite internamente, y luego el biodiesel, lo que genera un doble flete y doble costo de transporte, para entregar el biodiesel en los centros de proceso de combustibles. En definitiva el patriotismo de Donald Trump ya se cobró la primera víctima, el consumidor debe pagar más caro por su combustible “con los colores de la bandera americana”

Volviendo a la Unión Europea, está recibiendo fuerte presión de su industria de biodiesel para aumentar los aranceles a la importación de biodiesel proveniente de la Argentina. Ya no existen dudas, nuestro país es el más competitivo del mundo para procesar soja, elaborar aceite y exportarlo, y finalmente procesar el biodiesel para consolidar sus  mercados de exportación.

Impacto en los precios de la soja

En cuanto al impacto sobre el mercado de soja, el anuncio de menores precios por menor demanda de exportación de biodiesel en la Argentina, no se ha cumplido. Sin embargo, hay un dato para no descuidar, el productor tiene en sus manos 25 millones de toneladas de soja que en algún momento necesitará vender, cuando ello ocurra el precio de la soja disponible bajará por fundamental de mercado y no por anuncios, y es probable que termine por arrastrar a los precios de la soja de la nueva cosecha.