Find the latest bookmaker offers available across all uk gambling sites www.bets.zone Read the reviews and compare sites to quickly discover the perfect account for you.
Home / Columnistas / Ofrecer un proyecto de país- Por Iván Ordóñez

Ofrecer un proyecto de país- Por Iván Ordóñez

“No podés pasar por Posse sin aunque sea comerte una tostada en Monte Buey” me escribió @sanlorenzatti cuando se enteró de mi visita a la Cooperativa Unión. Lo que siguió fue una mañana recorriendo la capital nacional de la siembra directa y la vida de Santiago como puente hacia algo más grande: el país que soñó Sarmiento. En 1852 encomienda la creación de Chivilcoy, al que visita pocos días antes de asumir la presidencia de la Nación en 1868. En aquel discurso habla de esa ciudad como una maqueta escala del país que imaginaba: pequeños propietarios que intervenían en las cuestiones públicas haciéndose cargo no solo de su proyecto de vida individual, sino del proyecto colectivo como sociedad.

Iván Ordóñez – Economista especializado en Agronegocios

El recorrido de Monte Buey se funde con esa idea de Sarmiento, una comunidad agropecuaria donde es común que sus habitantes colaboren: se turnan en la administración de la impactante escuela secundaria agrotécnica – conocida localmente como ITAI – donde el Estado solo aporta para pagar los salarios de los profesores. El resto es gestión totalmente privada a partir de la cooperadora de padres; Santiago, como muchos otros tuvo su turno en su momento. El club deportivo, que es clave en la comunidad, tiene ese mismo sistema de gestión. La cooperativa eléctrica distribuye energía y otros servicios públicos. En ciudades vecinas está a cargo del mantenimiento de las calles.

Hablando de OKANDU, donde Santiago despunta su vicio de científico agrícola con ensayos, me comentó de Gerónimo Watson, el Director Científico para el negocio agrícola de Bioceres. Luego de egresar del ITAI de Monte Buey y tras su paso por la Universidad Nacional de Córdoba, Gerónimo completó su formación académica en microbiología del suelo en Kansas State University. Hace más de 10 años que forma parte del equipo que introdujo en el trigo y la soja exitosamente el gen HB4 de resistencia a la sequía descubierto por la Phd. Raquel Chang en el Instituto de Agrobiotecnología de la Universidad del Litoral. El equipo de Chang cuenta entre otros con el Phd. Pablo Manavella, que nació y se educó hasta el secundario en Justiniano Posse. Ellos y muchos más fueron necesarios para que sea Argentina el primer país en desarrollar un trigo transgénico. It takes a village, escribió Hillary Clinton en 1996.

Santiago asesora y gerencia la empresa de servicios aéreos AAXOD, dedicada a las aplicaciones agrícolas aéreas. ¿Cuál es la habilidad de una empresa de ese tipo? Su pivot de valor? Su activo específico? Aquello que la hace única. Una respuesta probable es la capacidad de administrar a un equipo de pilotos y el expertise a la hora de elegir los aviones a utilizar y mantenerlos en funcionamiento. Notando que el mercado para este servicio se acota, la empresa se paró sobre su activo específico e inauguró otra línea de negocios: control de incendios forestales con rápida respuesta. Hoy prestan servicios a una empresa privada que posee plantaciones forestales en múltiples provincias, se presentan a licitaciones para el Plan Nacional de Manejo del Fuego y proyectan exportar servicios a países limítrofes y no tanto.

En el ecosistema de los agronegocios de una pequeña comunidad de menos de 10 mil habitantes se desarrollan capacidades específicas que se traducen en negocios que trascienden a su entorno y al planeta #Campo. Son habilidades que son horizontales al espectro de sectores de la economía.

Eso es posible a pesar del contexto de extrema volatilidad macroeconómica que atraviesa el país hace más de 50 años: la volatilidad es enemiga de la inversión en proyectos cuyo repago es en el largo plazo. Los saltos de productividad se dan debido a la inversión en capital y al desarrollo de activos específicos (como el conocimiento de Santiago, Raquel, Gerónimo y Pablo), todos ellos proyectos de muy largo plazo de repago. Ellos fueron posibles gracias a una combinación de recursos públicos (que no se rigen bajo una lógica de inversión-retorno) y privados. Son un desafío a su contexto de escala pequeña con altísima volatilidad macroeconómica, son el testimonio de que el ecosistema de agronegocios es fértil para crear. Son historias que merecen ser contadas.

En momentos donde la tentación retencionista se eleva en círculos periodísticos, políticos y académicos (el círculo rojo en sociología moderna) quienes formamos parte del planeta #Campo tenemos la obligación de explicar detalladamente el daño y fracaso de tales herramientas que extraen capital de un sistema de negocios que produce proyectos de vida. Más importante aún: debemos proponer un proyecto de desarrollo desde lo económico, social y medioambiental que se conecte con la sociedad, desde lo conceptual hasta lo más palpable. No alcanza con explicar lo que no queremos, debemos mostrar el norte de lo que sí queremos.

Como soñaba Sarmiento, como me enseñó Santiago aquella mañana.