Soja

Soja

 

Las enfermedades de los cultivos de grano grueso causan pérdidas en los rendimientos agrícolas. La tecnología del uso de fosfitos en combinación con otros fungicidas y fertilizantes foliares es técnicamente lo más viable para obtener altos rendimientos.

Esto sucede sobre todo en esta campaña de soja, dado el incremento de enfermedades que se manifiestan por las condiciones climáticas tan particulares.

El origen de la  fertilización foliar en Argentina, se dio principalmente en horticultura y fruticultura para corregir carencias de las plantas por indisponibilidad de nutrientes en los  suelos o carencia de ellos. Luego, se hicieron experiencias en cultivos extensivos como soja, trigo, maíz, etc. con resultados positivos, lo cual nos llevó hace más de diez años  a hacer pruebas en cultivos  extensivos con fosfitos. La primera vez que lo aplicamos fue en trigo, con resultados positivos. Esta experiencia nos indujo a usarlos  en soja para controlar enfermedades de fin de ciclo.

La acción del fósforo en forma de ión fosfito combinado con potasio, calcio, magnesio, manganeso, zinc ó cobre, tiene varios efectos beneficiosos para las plantas. Por un lado actúa como fungicida y bactericida y por otro, permite corregir carencias de los elementos arriba mencionados.

La primera conclusión que sacamos fue que el fosfito era más que un fungicida tradicional, pudimos observar un estado sanitario superior al del resto de los lotes, mayor producción, aumento de la calidad del grano y mayor poder germinativo de la semilla,  y esto tenía que ver con estados carenciales del suelo o de la planta.

Los fosfitos actúan de dos maneras: tienen acción fungicida y bactericida directa y específica sobre los Oomycetes (Phytophthora, Phytium, Peronóspora, Plasmopara, etc.) y sobre las bacterias de los géneros Pseudomonas, Ralstonia, Erwinia, Xanthomonas y una acción indirecta sobre los patógenos al estimular el crecimiento y actuar sobre el sistema hormonal, promoviendo la producción de fitoalexinas y activando los mecanismos de autodefensa de la plantas, produciendo un fortalecimiento de los tejidos, fundamentalmente, en tronco, cuello y raíz. O sea que su modo de actuar escapa a la acción normal de los fungicidas convencionales ya que los fosfitos actúan como inhibidores o destructores del patógeno (en el caso de los oomycetes y bacterias) y como un estimulante en la producción de defensas naturales contra el ataque.

Además poseen otra propiedad, que es la de ser sinergizantes con otros fungicidas. En efecto, últimamente muchos expertos han recomendado su mezcla con Triazoles y Estrobirulinas, ya que se obtienen excelentes resultados y permite reducir a la mitad la dosis de dichos fungicidas.

Entre otras ventajas podemos enumerar las siguientes:

  • Los fosfitos están dentro de la categoría de biopesticidas según el Environmental Protection Agency (EPA) de EEUU. Esto hace que no tengan período de carencia.
  • Se pueden aplicar con la mayoría de los agroquímicos. El de zinc es compatible con glifosato.
  • No producen resistencia en los patógenos.

En cuanto a la acción correctora de carencias, es  importante para aportar aquel o aquellos microelementos que son deficientes en el suelo. En el caso de la Provincia de Buenos Aires, el Zn es un elemento cuyos niveles son bajos. La aplicación de fosfito de zinc permite que este elemento no se transforme en limitante (Ley del mínimo de Liebig). Es en zonas de la Pampa húmeda, donde las deficiencias de zinc son notorias siendo también notoria la respuesta a este elemento. Al ser el Zinc un microelemento y al incorporar con un litro de fosfito cantidad suficiente como para incrementar en 1200 Kg la producción de grano, conviene usar este y el de potasio, dado que en general nuestros suelos están bien provistos de este elemento y de existir una deficiencia de potasio las cantidades que habría que utilizar por ha son tan grandes que nunca podríamos cubrirlas con 1 litro de fosfito de potasio por ha. Nuestra experiencia en la región pampeana a lo largo de estos años, es que el fosfito de zinc tiene un diferencial de rinde de 700 kg/ha promedio en años normales y de 500 kg/ha en un año como el anterior de extremada sequía.

Por otro lado, la aplicación combinada de fosfito de zinc con micronutrientes produce  mayores aumentos de los rendimientos. En la campaña 2010/11, con lluvias normales, se han visto incrementos de hasta 30% en el rendimiento, comparados con un 20% en los que se aplicó solamente fosfito de zinc en lotes contiguos y con el mismo tratamiento (5200 kg/ha, 4800 kg/ha y 4000 kg/ha respectivamente).

El momento de aplicación que mejores resultados ha tenido ha sido el período R2 a R4, aunque en determinadas condiciones climáticas puede ser necesario adelantar la aplicación al período vegetativo.

Un comentario aparte merece la razón más importante de todas: tienen una excelente relación costo / beneficio, superior a 1/10.

Conclusiones:

  • Actúan como fungicidas y bactericidas
  • Hay que tratar de aplicarlos antes que las enfermedades se manifiesten
  • Producen un aumento considerable del rendimiento, solos o en mezcla con otros fungicidas. Combinados con determinados fertilizantes foliares (siguiendo los resultados de la tecnología NUTRIFOLIAR) los incrementos  dan valores del 10 al 30%.

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