Por: Ing. Agr. Roberto Rotondaro – Asociación de Cooperativas Argentinas CL

Cuando vamos al médico es frecuente que nos indique análisis clínico para corroborar o descartar algún diagnóstico. Del mismo modo, cuando tenemos que diagnosticar la fertilidad de un lote y proponer un manejo, deberíamos complementar la información previa que tengamos, con un correcto muestreo y análisis de suelo.

¿Por qué debiera analizar el suelo?

  • Es el punto de partida de una adecuada fertilización, pudiendo ajustar el manejo a cada lote y rinde del cultivo, contribuyendo a mejorar el margen del productor.
  • Nos permite reducir la incertidumbre de la práctica de la fertilización.
  • Realizados en forma correcta y sistemática a través del tiempo nos permiten conocer la evolución de la fertilidad de cada lote.
  • Nos permite determinar condiciones específicas y limitantes del suelo, como por ejemplo el diagnostico de suelos salinos-sódicos, suelos acidificados, etc.

Punto de partida: el correcto muestreo

¿Cuáles son los principales recaudos para obtener una muestra de suelo?

Si bien es un procedimiento sencillo debe realizarse teniendo en cuenta ciertas premisas:

  • El elemento a utilizar para realizar el muestro (recomendado: barreno tubular de acero inoxidable) debe estar limpio, libre de herrumbres y bien afilado para producir un corte uniforme en el perfil del muestreo.
  •  La profundidad de muestreo para diagnóstico de fertilidad en general es de 0 a 20 cm. Para diagnóstico de nitrógeno, sales y/o sodio, se debe incluir las profundidades 20 a 40cm y 40 a 60cm.
  • Se debe reconocer la variabilidad del lote, como por ejemplo diferencia en el  relieve (loma, media loma y bajo), ambientes dentro del lote que justifiquen un muestreo por separado.
  • La muestra compuesta se obtiene recorriendo en zigzag el área a muestrear y   recolectando un mínimo de 25-30 piques o submuestras.
  • No muestrear en áreas cercanas a corrales, caminos, antiguos comederos, aguadas, etc., que puedan alterar los resultados.                
  • No muestrear inmediatamente después de una lluvia o con el perfil del suelo saturado, esperar un plazo razonable.

¿Con que frecuencia se realiza análisis de suelo en Argentina?

Un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires a través del ReTAA (Relevamiento Tecnología Agrícola aplicada), para la campaña 2017/18, relevó en porcentaje la superficie analizada a nivel país, 16 %. Si bien el valor es bajo, si lo comparamos con el mismo relevamiento realizado en la campaña 2014/15, el valor fue del 10 %, por lo cual, hubo un crecimiento de 6 puntos. 

El área que se muestrea varía notablemente en función del cultivo que se trate, siendo las gramíneas invernales (cebada y trigo) las que tienen valores más altos. Le siguen maíz, girasol, soja y sorgo.

Diferentes niveles de fósforo (P) en el suelo implican diferentes dosis de fertilizante

Si tomamos como ejemplo para el cultivo de soja una situación que se da frecuentemente en nuestra región.

Soja – Rinde objetivo 40 qq/ha Lote A Lote B
P disponible en suelo (mg/kg) 5,0 14,0
Recomendación de dosis de P205(kg/ha) 66 46
Diferencia de dosis P205 (kg/ha) 20
Diferencia dosis fertilizante U$S/ha 20

Dos lotes, con diferente disponibilidad de fósforo (P) medido a través del análisis de suelo, uno tiene 5 mg/kg y el otro 14 mg/kg. Para una soja con un rinde objetivo de 40 qq/ha y para esos niveles de P en el suelo, deberíamos fertilizar en un caso con 66  kg/ha de P205 y en el otro con 46; la diferencia de dosis de fertilizante, tomando un valor promedio del kg de fosforo de las fuentes más usadas, equivale a 20 U$S/ha.  Conocer el nivel de P en el suelo me permitió decidir la dosis de manera adecuada, fertilizando con la dosis más alta en la situación que lo requería y con la menor dosis en la otra.

El nitrógeno es muy variable, si no medimos no sabemos

La mayoría de los métodos de diagnóstico y recomendación de nitrógeno utilizan el nitrógeno en el suelo, medido de 0 a 60 cm, en capas de 20 cm.

La disponibilidad de nitrógeno en el suelo depende de varios factores como ser: tipo de suelo, nivel de materia orgánica, cultivo antecesor, temperatura y humedad, entre otros.  Sabemos que en la medida que estamos en meses más cálidos, el nivel de nitrógeno en el suelo aumenta.

El gráfico muestra como varía el nivel de nitrógeno en el suelo para los diferentes meses (julio a diciembre). Los datos corresponden a más de 2.300 muestras de suelo de la provincia de Córdoba, zona centro y sur, de las últimas 3 campañas. Como podemos ver, la diferencia entre julio y diciembre tomando esa importante base de datos es muy importante, son en promedio 24 kg/ha de nitrógeno. Esto equivale a algo más de 50 kg de Urea /ha, llevado a U$S/ha, unos 22. Es decir, que el suelo, entre los meses de julio a diciembre, provee al cultivo en promedio un equivalente a 22 U$S/ha de nitrógeno. Si no lo mido, no me entero que los tengo. Estos son valores promedio de muchos lotes. Si tomamos lotes puntuales, la diferencia es muy superior, por lo cual, medir nitrógeno en el suelo es una excelente inversión, que me permite conocer la disponibilidad de este nutriente y ajustar la dosis en función del cultivo y rinde a obtener.