Nadie es ajeno al cambio climático, y mucho menos quienes trabajan a cielo abierto y producen alimentos, luego de haber sufrido grandes pérdidas económicas y materiales debido a eventos extremos fuera de temporada. Frente a este panorama, Agroindustria presentó: “Mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos en los cultivos según escenarios de cambio climático”.

Por: Eliana Esnaola

Lic. en comunicación

El cambio climático llegó para quedarse. Según el Sistema de Información de Clima y Agua del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, uno de los grandes desafíos de la humanidad será prepararse para afrontar de manera adecuada los efectos del cambio climático y la intensificación de los eventos hidrometeorológicos extremos que en la mayoría de los casos, implican condiciones adversas en detrimento de la calidad de vida de gran parte de la población mundial, especialmente la de los países menos desarrollados.

En este sentido, cabe recordar que el presidente Mauricio Macri, en el marco de la Cumbre del G20, señaló: “Crecer con inclusión y en equilibrio con el medio ambiente es un desafío del siglo XXI. La sostenibilidad climática requiere de una acción urgente y colectiva para no poner en jaque nuestro futuro y el de las próximas generaciones”. En dicha oportunidad, frente a los principales líderes del mundo, destacó:


“La Argentina mantiene su fuerte compromiso con el Acuerdo de París, fomentamos la producción sostenible de agricultura con una ambiciosa agenda de creación de parques nacionales, y en coincidencia con la Agenda 2030, el desarrollo sostenible es el norte de todas nuestras metas: económicas, sociales y ambientales”.

En línea con ese objetivo, días atrás, mientras el norte argentino estaba bajo agua y la sensación térmica marcaba 45º en el centro porteño, la Secretaría de Gobierno de Agroindustria, a través de la subsecretaría de Agricultura, presentó un trabajo sobre “Mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos en los cultivos según escenarios de cambio climático”. Se trata de una herramienta que proporciona información muy valiosa para el diseño de medidas de adaptación a la variabilidad climática, tanto a nivel intra finca como en el diseño de políticas públicas.

Producción amigable con el medio ambiente

Los secretarios de Gobierno de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere y de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman, fueron los encargados de presentar los beneficios y características de la herramienta frente a diferentes actores del sector agropecuario.

En ese contexto, Etchevehere aseguró: “El cambio climático es una realidad, ante lo que contamos con acciones de mitigación y adaptación. Este tipo de análisis permite prever el impacto de políticas públicas tanto a nivel del país como a nivel regional”. Para el funcionario, resulta fundamental fortalecer los sistemas de información para que el productor pueda mejorar la gestión de los riesgos climáticos y que las empresas se anticipen desarrollen instrumentos tecnológicos más útiles ante los nuevos escenarios.

A sala llena, el funcionario fue claro y contundente: “Debemos decirles a nuestros clientes que a pesar del cambio climático, seguimos siendo un proveedor confiable de alimentos y de una manera amigable con el medio ambiente, reduciendo los Gases de Efecto Invernadero (GEI)”. En la misma línea, Bergman destacó: “Hay una prioridad que es el desarrollo económico de nuestro país”, sin embargo recordó que “no puede ser a expensas de dañar el ambiente ni la salud de la gente por lo que necesitamos validar las buenas prácticas”. En tal sentido, señaló la necesidad de que “haya una ley de cambio climático, para que el Gabinete Nacional de Cambio Climático sea una política de Estado que nos supere a nosotros en esta administración”.

Datos para mirar hacia el futuro

La Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA), dependiente de la subsecretaría de Agricultura, fue la encargada de elaborar los mapas de riesgo de déficit y excesos hídricos, que afectan a los principales cultivos: maíz, soja, trigo, girasol y algodón.

Según explicaron los técnicos del ORA, los mapas permiten comparar niveles de riesgo en relación a la disponibilidad de agua para los cultivos de secano para el período 1980/2010 con los previstos para el futuro cercano 2015/2039, según dos escenarios de cambio climático, uno de emisiones moderadas de GEI y otro más extremo, con la tendencia actual de las GEI.

Los mapas resultan de gran utilidad para productores, asesores, compañías aseguradoras, decisores políticos, académicos, semilleros que quieran hacer mejoramiento y adaptación de variedades a futuro, entre otros.

Luis Urriza, subsecretario de Agricultura

Al respecto, el subsecretario de Agricultura, Luis Urriza, en diálogo con Horizonte A subrayó: “Lo interesante es que en cada zona, el productor y el técnico utilice esta información para hacer su planificación”, y aclaró: “No sólo teniendo en cuenta -como hasta ahora- lo que conoce del clima del pasado, sino también, considerando los datos que estamos sumando con esta herramienta”. En este sentido, argumentó:


“Porque se va a producir un cambio y de alguna manera habrá que tratar de preverlo, y hoy, resulta menos útil esa extrapolación del pasado para entender el futuro”.

Excesos hídricos en otoño

“El productor puede cambiar fechas de siembra, adaptar la rotación de cultivos, desde el Estado se puede analizar cómo  ayudar con la logística o la ciencia, puede contribuir para que haya cultivos que tengan más resistencia a enfermedades de fin de ciclo, porque el otoño va a ser lluvioso” Luis Urriza



Al ser consultado sobre alguno de los resultados obtenidos, Urriza advirtió: “Hay tendencias generales de que ocurran más lluvias otoñales en una gran cantidad de zonas de la pampa húmeda, sobre todo hacia el norte incluyendo la zona núcleo. Al haber más posibilidad de excesos hídricos en otoño, por un lado, tenemos posibles amenazas como problemas de cosecha y enfermedades, y por otro, una oportunidad, con mayor disponibilidad de agua para el llenado de grano hasta fin de ciclo de soja y maíz tardío. Además, se puede trabajar en intensificar la rotación o tener más cultivos de cobertura, vamos a tener el agua para eso”.

Además, en muchas de esas zonas, habrá lluvias de primavera, entre octubre, noviembre y diciembre. “Por lo cual, habrá menos posibilidad de déficit hídrico en primavera-verano que puede ser útil para el maíz de primera. En la mayoría de las zonas, menos en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, el riesgo de déficit hídrico disminuye, sabiendo que hay un poco más de posibilidades de que se recargue el perfil en primavera y también sería beneficioso para rotaciones más intensivas”, señaló.

Frente a estos escenarios y en relación a lo que implica la adaptación de los cultivos al clima, Urriza apuntó: “El productor puede cambiar fechas de siembra, adaptar la rotación de cultivos, desde el Estado se puede analizar cómo  ayudar con la logística o la ciencia, puede contribuir para que haya cultivos que tengan más resistencia a enfermedades de fin de ciclo, porque el otoño va a ser lluvioso”. En este sentido, al ser consultado, si el productor argentino tiene internalizada la técnica de rotación de cultivos, entre otras, el funcionario aseguró a Horizonte A: “La conducta está, cuando en 2015 se le quitaron las retenciones y los ROE al trigo y al maíz, pasamos de una rotación de 50% de gramínea y 50% de soja, mientras que en 2011 había sido la peor con 70% de soja”, y argumentó:


“Cuando el productor tiene las condiciones, va hacia una rotación más balanceada y más intensiva, es decir, que tiene la vocación de hacerlo, necesita las oportunidades”.

No obstante, reconoció que en relación a los escenarios que presenta el cambio climático hace falta más trabajo. “Todos los que integramos el sector agropecuario entendemos que el clima está diferente, entonces, es importante desde el Estado y la ciencia darle herramientas al productor para empezar a hacer este ejercicio de adaptarse”, analizó.

Los mapas se pueden consultar en www.ora.gob.ar/riesgo_mapas.php