Comportamiento de diferentes genotipos de maíz frente a variaciones en fecha de siembra, densidad y fertilización nitrogenada.

 Ings. Agrs. Gustavo N. Ferraris1 (MSc) y Lucas Ratto2

1.INTA EEA Pergamino. Av Frondizi km 4,5 B2700WAA Pergamino 2.Syngenta Argentina SA

ferraris.gustavo@inta.gob.ar

 

La intensificación de la agricultura y la falta de rotaciones con pasturas han producido una notable disminución de los niveles de MO de los suelos de la región pampeana, los que en algunas zonas representan solo el 50% del nivel original (Lavado, 2006). Esto junto con la escasa reposición de nutrientes podría generar carencias generalizadas.

 

Maíz

El Nitrógeno (N) es el principal elemento en la nutrición del maíz, y uno de los factores que con mayor frecuencia limita los rendimientos (Andrade, 2012; Doberman, 2007). Por este motivo, desde hace mucho tiempo se conducen experimentos de investigación en la Región pampeana Argentina, destinados a desarrollar metodologías de diagnóstico, calibrar curvas de respuesta a fertilización, y evaluar alternativas tecnológicas como fuentes, momentos, o formas de localización (Ferraris & Couretot, 2013.a, b.). Sin embargo, poco se sabe de las interacciones que existen entre la nutrición y prácticas de manejo del cultivo, como la fecha de siembra, densidad, o el genotipo elegido. En la Región Norte de Bs As y Sur de Santa Fe, es habitual observar un incremento de 30- 40 kgN ha-1 en el período setiembre-diciembre (Ascheri, 2013, Ermácora et al., 2013, Ferraris & Couretot, 2013.b). Por este motivo, aun cuando se decidiera un mismo objetivo de N -sumando el contenido en el suelo a la siembra y el agregado mediante fertilización-, lo cual actualmente es motivo de disenso (Ascheri, 2013; Ermácora et al., 2013), la dosis recomendada a aplicar suele reducirse. De igual modo, de manera intuitiva se asume que altas densidades, buena disponibilidad hídrica y genotipos de mayor rendimiento responden en mayor medida a la fertilización (Espósito et al., 2013, Ermácora et al., 2013; Maddonni, 2009). Los cambios en fecha de siembra traen aparejados también cambios en la eficiencia agronómica de uso de N, y en las pérdidas por lixiviación o volatilización (Ferraris et al., 2010; Ferraris et al., 2014), así como en la adaptación al ambiente productivo (Scharf, 2005) Sin embargo, esto debe ser comprobado y cuantificado pare realizar recomendaciones certeras.

El objetivo de este trabajo es 1. Evaluar los efectos sobre los rendimientos de diferentes genotipos, fechas, densidades de siembra y niveles de N, así como sus interacciones. Hipotetizamos que 1.Es posible identificar combinaciones de estos factores que optimizan los recursos del ambiente, en fechas de siembra tempranas y tardías y 2. Existe interacción entre los factores, de modo que el óptimo de densidad y dosis de N cambia según el cultivar. Esta jerarquía a su vez es diferente según la fecha de siembra establecida

 

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