Por: Ing. Agr. Mariano Luna -Manejo de Plagas + Tecnología de Aplicación de Fitosanitarios-INTA EEA Pergamino

Dentro de poco estaremos en forma masiva cosechando los cultivos estivales y cerrando una instancia, pero continuando con nuestro eterno ciclo sin fin de producción, hoy más que nunca el axioma se mantiene: “el campo no para”.

Una de las herramientas que disponemos para el manejo de las malezas es la aplicación de herbicidas siendo una de las tareas más cruciales que realizamos, pero no obstante una que no llegamos a dedicarle el tiempo de planificación correspondiente. No hablamos de cuál o cuáles herbicidas utilizar sino de cómo aplicar estos herbicidas para su mejor aprovechamiento.

La aplicación de herbicidas para el control de malezas, por regla general, es llevada a término a través de la dilución de los productos en agua y posterior distribución a través de la pulverización. La pulverización es un proceso mecánico que a partir de un cierto volumen de caldo, produce cierto número de gotas con diferentes tamaños (espectro de gotas) y permite que el producto fitosanitario sea distribuido sobre la superficie del blanco a ser tratado.

Por lo tanto, el proceso de pulverización se realiza con un propósito, el de depositar un producto fitosanitario en un objetivo definido y con una cantidad suficiente, entonces la operatoria toma un valor superador, ya no es más una “pulverización” y se transforma en una “aplicación”. Muy lindo lo escrito anteriormente… pero mejor pasemos a la acción, vamos a esbozar conceptos prácticos para planificar la aplicación de los herbicidas.

Arrancamos, ¿Cuántos volumen vamos a utilizar?

No aún no, tengan paciencia, primero para comenzar, debemos Monitorear cómo es la estructura vegetal donde dirigiremos nuestra aplicación. Si se trata de una aplicación con un stand de malezas en estado de plántulas o malezas con un tamaño mayor, vamos a aplicar en un rastrojo de soja, o debemos aplicar en el tan temido rastrojo que nos deja el maíz. El tamaño de las gotas a utilizar (llegada) dependerá del tipo de objetivo y del modo de acción del herbicida.

¿Cuántas gotas necesitamos?

 Para esto podemos recurrir a las tablas que históricamente recomienda la FAO, y de esta forma tendremos una guía de aproximación a la cantidad de gotas a emplear (tamaño de gotas + volumen).

Tipo de aplicaciónGotas/cm2
 En las hojasEn el suelo
Preemergencia 50
Plántula30-40 
Planta contacto50-70 
Planta Sistémico30-40 
*Recomendación de FAO en impactos/cm2 para distintos tipos de fitosanitarios (adaptado Adaptado de Vázquez, 2003)

¿Ahora sí, el volumen?…. todavía no, antes necesitamos realizar un análisis esencial ¿Qué condición climática vamos a tener el día de la aplicación?, poco viento o mucho viento, baja humedad relativa ambiente, alta temperatura, etc. Y si el lote es muy grande es altamente probable que durante el tiempo que lleve realizar la aplicación nos encontremos con situaciones climáticas diferentes, que requerirán calibraciones diferentes. También posicionamiento de diferentes adyuvantes (pero este tema lo dejamos para otro día).

Comportamiento de las gotas, la planta o la plántula, o el mismo suelo, cualquiera sea el objetivo debe interceptar, recolectar y retener la gotas aplicadas. Aquí es donde lo bueno comienza. Las hojas pueden estar verticales u horizontales, ser grandes o pequeñas. Su superficie cerosa puede ser fácil o difícil de mojar.

La regla general es que las superficies más grandes, más horizontales y fáciles de mojar son más adecuadas para gotas más gruesas. Ésta es una razón por la que la mayoría de las aplicaciones para malezas son muy compatibles con aplicaciones de baja deriva.

Mariano Luna

Pero por otro lado las malezas más pequeñas y difíciles de mojar requieren pulverizaciones más finas para una cobertura eficaz. De la misma forma, tratar de realizar aplicaciones aceptables en un rastrojo de maíz o en un cultivo de cobertura nos lleva a inclinarnos un poco más hacia los tamaños de gota medianos o finos, teniendo que planificar muy bien cuándo aplicaremos en estos lotes donde necesitamos gotas de menor tamaño.

Ahora a planificar, para esto vamos a idear una situación, pensemos en un lote con rastrojo de soja que va a trigo, donde las malezas tienen un tamaño pequeño, y decidimos aplicar un residual junto con productos para matar estas plántulas (aclaración: tema mezclas y su compatibilidad no será tratado en este artículo). El herbicida residual necesita al menos una cobertura de 50 gotas/cm2 para alcanzar una performance aceptable. Miramos con antelación las condiciones climáticas y vemos que habrá un viento de 10 a 15 km/hr, entonces optamos por seleccionar una boquilla que permita realizar un control medio del movimiento de las gotas, buscando un tamaño de gota grande (ver Tabla).

Standard S572.3 of American Society of Agricultural and Biological Engineers (ASABE)

De esta forma elegimos una boquilla Abanico plano Baja Deriva (BD), buscaremos trabajar esta boquilla entre 3,5 a 4 bar (es una boquilla pensada para eliminar las gotas más finas), para conseguir el objetivo de cobertura optaremos por un volumen de 60 litros/ha, considerando una distancia entre boquillas de 52cm, la velocidad de avance nos queda en unos 17km/hr (¿cómo sacar la cuenta fácil? utilicen la apps Calibrador Criollo de INTA), si transitamos por un lote medianamente parejo podemos llevar la altura del botalón a unos 80cm respecto del suelo.

¿Cuál es el siguiente paso?, chequear si con la configuración ideada y su interacción con las condiciones climáticas alcanzamos el objetivo de 50gotas/cm2, para esto utilizamos las tarjetas hidrosensibles (Fotos).

En el análisis de las mismas registramos una cobertura de 70 gotas/cm2, por lo tanto cumplimos nuestro objetivo de cobertura. Si la cantidad de gotas fuera inferior a la deseada debemos modificar la configuración del equipo para poder alcanzar el/los objetivos buscados.

De esta forma, se debe tener en cuenta que las máquinas aplicadoras de productos fitosanitarios son capaces de realizar pulverizaciones, pero somos nosotros: “los usuarios” quienes debemos  tomar las medidas necesarias para que la operación resulte en una aplicación, o sea, que el producto fitosanitario se deposite en cantidad adecuada en el lugar donde efectivamente es necesario.

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!