Por: Héctor Tristan – CPN

La dolarización como solución a los males sistémicos de una economía: Este es el dilema al que muchos países latinoamericanos se han enfrentado en más de una ocasión. Las crisis económicas, la inflación y las “décadas perdidas” han sido habituales durante décadas en la región, y aún hoy se dan en muchos países, afectando a las monedas locales.

La dolarización consiste en adoptar el dólar estadounidense como moneda, sustituyendo a la moneda local a la hora de fijar precios o como método de pago. La dolarización puede ser formal, o integral, como sucede en tres países latinoamericanos: Panamá, Ecuador y El Salvador. Pero también puede ser informal, o parcial, cuando una parte significativa de las transacciones o pagos de un Estado se realiza en dólares. En este último caso el dólar no es oficial, pero la falta de confianza de los ciudadanos en su moneda local lleva a un uso extendido de la extranjera. Actualmente, un representante de la dolarización informal en América Latina es Argentina, donde, a causa de la pérdida acelerada del valor del peso, muchas transacciones y el ahorro de sus habitantes se piensa y ejecuta mayoritariamente en dólares.-

Ventajas e inconvenientes de la dolarización

En el debate sobre la dolarización se enfrentan sus fieles defensores y quienes creen que es simplemente una solución fácil y beneficiosa a corto plazo, pero contraproducente a la larga. Las monedas latinoamericanas no destacan por su fortaleza, sino que son muy susceptibles a la depreciación. Ante la llegada de una crisis, los inversores retiran rápidamente su confianza en estas divisas para refugiarse en el dólar; los precios cambian y los ahorros pierden valor rápidamente. Así ocurrió con la crisis del coronavirus: a principios de 2020, cinco de las ocho monedas más depreciadas del mundo frente al dólar son latinoamericanas, siendo el “peso argentino” el que sufrió el peor castigo.

Frente a ese riesgo, una de las grandes ventajas de la dolarización es que evita la depreciación monetaria, lo que a su vez reduce la salida de capitales del país. Además, al eliminar el riesgo de devaluación de la moneda, decrece la prima de riesgo que paga el país, por lo que su tasa de interés se reduce. Todo ello favorece la llegada de inversión extranjera y el crecimiento económico.

En verde oscuro, países que tienen el dólar como moneda oficial: en América Latina son El Salvador, Panamá y Ecuador.

Aunque las ventajas son notables, las desventajas de la dolarización también lo son. Un país dolarizado pierde su soberanía monetaria, es decir, su banco nacional ya no controla la moneda que circula en su territorio. Ese poder pasa a residir en Washington D. C., sede de la Reserva Federal —el banco central estadounidense—, pero Estados Unidos no tiene por qué mirar por los intereses del país dolarizado.

Carecer de soberanía monetaria impide ajustar el tipo de cambio para estabilizar la economía en situaciones de desbalance, lo que genera desajustes en la balanza de pagos que disparan el endeudamiento externo. Ecuador, por ejemplo, ha necesitado ayuda del Fondo Monetario Internacional en varias ocasiones por este motivo. El problema se acentúa en países exportadores de materias primas, como son la mayoría de los países latinoamericanos, ante una caída de precios en el mercado internacional. 

A ello hay que sumar que el país dolarizado no puede controlar la cantidad de dinero físico que circula dentro de sus fronteras, sino que depende completamente de que el dinero entre desde el exterior, por ejemplo, a través de remesas o de exportaciones. Al dejar de acuñar moneda propia, el banco central de un país dolarizado pierde el derecho de señoreaje: los beneficios de acuñar papel moneda por el simple hecho de producirlo, un método bastante habitual para financiar el gasto público en las economías latinoamericanas. Por último, dado que en ocasiones se opta por la dolarización tras haber pasado por una crisis que ha depreciado la moneda nacional, cuando esta se cambia por el dólar es posible que la tasa de cambio sea muy perjudicial para los habitantes del país, como sucedió con el abandono del sucre en Ecuador a finales del año 2000. 

Argentina: una historia de  60 años de déficit fiscal

El sector público argentino adolece de una intrínseca propensión a gastar por encima de sus posibilidades. Aceptar con resignación esta debilidad es una condena al estancamiento ya que, sin acceso al crédito, todo el déficit fiscal tendrá que ser financiado con emisión inflacionaria, y este proceso ha llevado al país al nivel de crisis que atraviesa actualmente, agravado si por el COVID 19 que ayuda a desnudar aún más este problema endémico y estructural.

El informe de la última visita de la misión del FMI dice “… el personal del FMI evalúa que la deuda de Argentina es insostenible. Específicamente, el superávit primario que se necesita para reducir la deuda pública y las necesidades de financiamiento bruto a niveles consistentes con un crecimiento potencial satisfactorio no es económica ni políticamente factible. En consecuencia, se requiere una operación de deuda definitiva que genere una contribución significativa de los acreedores privados para ayudar a restaurar la sostenibilidad de la deuda.”

¿Cuáles son los fundamentos y las implicancias de la afirmación del FMI? Para indagar en las respuestas sirven los datos publicados por el Ministerio de Economía sobre resultado fiscal de la Nación y las provincias en el largo plazo. Según esta fuente, se observa que:

  • Entre 1961 y el 2002 en todos los años hubo déficit fiscal, acumulándose desequilibrios por el equivalente a 180% del PBI.
  • Entre el 2003 y el 2008 estuvieron los únicos años de superávit fiscal totalizando en el acumulado el equivalente a 7% del PBI.
  • Desde el 2009 hasta el 2019 volvieron a ser todos años de déficit fiscal acumulándose desequilibrios por otro 40% del PBI.

Estos datos muestran que en las 4 últimas décadas del siglo pasado se acumularon déficits fiscales por el orden de 2 veces el PBI. A comienzos del presente siglo, la contabilidad pública muestra un modesto superávit, que se esfumaría si se contabilizaran los juicios previsionales por no aplicación de la movilidad (parte de este gasto se hizo explícito luego con la reparación histórica). Además, se dio en el marco de una violenta licuación del gasto público producido por la mega-devaluación del 2002, precios internacionales históricamente elevados y cesación de pagos de la deuda pública. Más sugerente aún es que, superada la crisis, rápidamente el déficit fiscal volvió a aparecer. Con el agravante que se acumuló otra década de desequilibrios fiscales por una magnitud equivalente a la mitad de la economía, pero con una presión tributaria récord.

El sector público argentino está diseñado para gastar por encima de sus recursos. Un testimonio muy ilustrativo, pero no el único, es el sistema previsional. Bajo estas condiciones, solo ha quedado el financiamiento vía emisión inflacionaria lo que garantiza la persistencia de la decadencia, y que en la actualidad es un esquema insostenible.

¿La dolarización es una solución?

Las ventajas de la dolarización son indudables: elimina el riesgo de depreciación de la moneda y atrae inversión extranjera; pero también tiene desventajas, en especial a medio plazo, pues los países dolarizados acumulan deuda externa y pierden el control sobre la moneda que circula por su territorio.

En cualquier caso, una vez que se emprende el proceso de dolarizar la economía es muy difícil volver atrás, prueba de ello fue el abandono de la convertibilidad en el año 2002.

Tal vez situaciones extremas como la que se está atravesando en la actualidad, lleve a que los políticos (oficialistas y oposición), y todas los sectores de poder de la sociedad comprendan que se ha llegado a un límite a partir del cual no existe otra opción que aceptar los problemas tal como son, y que se encare una solución real y verdadera, abandonando de una vez el “relato” que tanto daño ha generado a través del tiempo.-

Para la elaboración de este artículo se ha recabado información, cuya fuente corresponde a:

https://elordenmundial.com/dolarizacion-america-latina-dolar-economia

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!