Por: Ing. Agr. Matías Cambareri -Agrometeorología Caburé
Una característica del cambio climático que estamos viviendo es la ocurrencia de valores extremos de las diferentes variables meteorológicas; y así como en la edición anterior hablábamos de extremos de temperatura ocurridos en el mes de diciembre, ahora nos toca hablar de extremos de precipitación ocurridos en enero.
El pasaje de una sequía marcada para los cultivos de verano, a una situación de adecuados niveles hídricos en algunas regiones no fue nada gradual. Zonas del noroeste de la Provincia de Buenos Aires como Carlos Tejedor, recibieron hasta 240 mm en 24 horas. Continuando con las estadísticas, en Bragado (centro de la Provincia de Buenos Aires), ocurrió la mayor acumulación mensual de precipitación (417 mm; Figura 1), con una anomalía positiva superior a los 150 mm (es decir que llovió al menos 150 mm por encima de lo normal para ese mes!). Lamentablemente, para gran parte de nuestra zona productiva, este alivio en términos hídricos llegó tarde, principalmente para cultivos de maíz sembrados de manera temprana, que fueron los más perjudicados. Por otro lado, y siguiendo con los extremos… en Rancul (La Pampa) la precipitación acumulada en enero fue de 2 mm. ¡Cuánta variabilidad espacial!

Fuente: Red pluviométrica de Caburé.
Y ¿cómo impactaron estas precipitaciones sobre el nivel de agua en el suelo (Figura 2) que en definitiva es lo que nos va a indicar si nuestras producciones se encuentran en deficiencia hídrica o no?. Actualmente, el agua útil (AU%, es decir aquella que los cultivos pueden aprovechar) va desde valores insuficientes-escasos (deficiencias hídricas) en el centro-este de Córdoba, sur de Santa Fe, norte de Entre Ríos, Corrientes y sudoeste de Buenos Aires a adecuados en una transecta que va desde el sudeste de Buenos Aires al oeste de San Luis, con 60 a 70% de AU% (con algunas zonas puntuales con excesos hídricos). De esta forma, nos encontramos con un degradé de condiciones hídricas para los distintos cultivos principales de la región pampeana: cultivos de girasol que tuvieron una mejora en los niveles de humedad, pero también existen planteos con excesos y con deficiencia de agua; cultivos de maíz y soja (principalmente de siembra temprana): con reservas hídricas adecuadas a regulares y un gran porcentaje del área aún en sequía.
“Los planteos “de segunda” en general, presentan una mejor condición hídrica con reservas adecuadas, habiendo recibido oportunamente las precipitaciones en la mayoría de los casos”

Fuente: Instituto de Clima y Agua. SMN-INTA-FAUBA
Como mencionábamos en la edición anterior, seguramente el rendimiento estará restringido en los cultivos de siembra temprana y el volumen de producción será inferior al de otros años. Los cultivos de segunda o con planteos más conservacionistas sacarán ventaja en un año donde tuvo que salir el sol para que llueva.
Observando lo que los modelos de pronóstico a mediano-largo plazo (más allá de los 30 días) indican, podremos ver cómo puede evolucionar el nivel de agua en el suelo. Si bien estos modelos presentan un grado de incertidumbre, a partir de distintos niveles de probabilidad de ocurrencia, el pronóstico trimestral elaborado por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) permite saber cuán alejados podemos estar de una situación “normal”, permitiendo realizar una planificación en el corto plazo (en caso de ser posible).

El resultado del nivel de agua en el suelo es el balance entre la demanda, que para estimarla groseramente utilizaremos la temperatura media esperada para los meses de febrero-marzo-abril, (FMA), debido a que es una de las variables determinantes de este proceso. El pronóstico trimestral del SMN indica mayor probabilidad (40-50%) de tener temperatura media por encima de lo normal en prácticamente toda la región central del país (Figura 3). Es decir, que la temperatura media de ese período sería de al menos 0,5 °C mayor a los valores de temperatura media que observamos en la Figura 4. Esto podría indicar por lo tanto, mayor demanda atmosférica, que podría traducirse en mayor demanda del cultivo respecto de lo normal, en el estado fenológico en el que se encuentre.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, enero de 2022.
Por otro lado, las precipitaciones, tienen mayor probabilidad (40-50%) de ser inferiores a lo normal en un área que va desde el norte de Santa Cruz hasta sur de Santiago del Estero y todo el NEA. Con mayor probabilidad de precipitaciones acumuladas normales (>=40%) en el resto del país (Figura 5) es decir que se esperan menos de 400-300 mm en el centro-NEA, menos de 250-200 mm de precipitación acumulada en Buenos Aires (Figura 6). Además, también continúa el fenómeno de La Niña (fase fría del evento ENSO, El Niño South Oscilation) que en nuestro territorio tiene (en general) un impacto negativo sobre las precipitaciones.
La probabilidad de que en el próximo trimestre y hasta fin de ciclo de los cultivos (marzo-abril-mayo) se mantenga es del 77% y recién para la estación fría (JJA) comenzarían a ser mayores las chances de presentar la fase neutral del evento (Figura 7).


Fuente: Servicio Meteorológico Nacional: Pronóstico Climático Trimestral, enero de 2022.
Resumiendo
Los cultivos de verano de siembra temprana ya pasaron con deficiencias hídricas (en general) su período de determinación de rendimientos, por lo que tendrán un rendimiento inferior al esperado. Y si bien las reservas hídricas acumuladas durante enero mejoraron principalmente para los cultivos de siembra más tardía, es posible que empiecen nuevamente a disminuir, ya que el pronóstico trimestral del SMN indica que nuevamente tendremos valores mayores de temperatura media y menores valores de precipitación en gran parte del país, sumado a los efectos negativos sobre las precipitaciones del fenómeno ENSO, que continúa con mayores probabilidades de fase fría (La Niña) hasta el inicio del invierno.

Siempre es necesario recordar que en una escala temporal menor (por ejemplo, mensual) podría ocurrir que llueva más de lo que el pronóstico trimestral indica (como dijimos que podía ocurrir en enero!) y de esa manera mejorar la condición hídrica. Después que salió el sol, llovió.. y un primer pantallazo nos indica que para la segunda quincena de febrero se vienen días de mucho sol y calor…
Siempre desataco la importancia de la agrometeorología para la toma de decisión en el largo plazo, permitiendo realizar planteos agronómicos sustentables y un uso racional de los recursos tecnológicos disponibles sumando además todas las soluciones que la digitalización del agro nos está brindando. Este resumen es un pantallazo general de lo que puede ocurrir, a una escala de tiempo más corta, estar atentos a los pronósticos de corto plazo (7-15 días) la atmósfera es caótica y dinámica y las previsiones climáticas aquí presentadas, se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado, por lo tanto no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales tanto en la escala intra-estacional como en una escala menor a la regional.

























