Si tuvieras apenas 4 días, ¿qué le mostrarías del #Campo argentino a dos brasileños que quieren comprender qué nos hace distintos, pero parecidos? La lista sería larga y demandaría mucho más que una semana. Lamentablemente se recurrió a lo fundamental.

Otavio y Vinicius son socios en una consultora de estrategia cuyo producto más reconocido es la reducción y estabilización del costo de alimentación animal en el estado de Minas Gerais. Minas tiene una particularidad: es prácticamente desconocido para los argentinos, a pesar de ser uno de los estados más ricos, poblados y políticamente gravitantes del país. Desde el 1900 un tercio de los Presidentes de Brasil viene del Estado de Minas y algunos más que no son nativos de ahí, pero desarrollaron una carrera importante en el PMDB, el partido “arbitro” de Brasil sin el cual es muy difícil alcanzar la presidencia. El partido profundamente mineiro. Minas es el segundo Estado más poblado de Brasil, alberga al 10% de sus habitantes y también el 10% de las vacas del país. Minas produce 11 mil millones de litros de leche, un poco más que toda la leche que produce Argentina. Todos esos animales consumen mucho alimento, particularmente grano. Minas no es famoso por su producción granaria, contribuye con apenas el 6% de la producción (unas 14 millones de toneladas) y un 10% de la de caña. Minas Gerais es el estado del café: la mitad de la producción anual (unas 2 millones de toneladas) viene de ahí.

El miércoles a la mañana pudieron presenciar el lanzamiento de las estimaciones para la fina 19/20 que realiza la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y dialogar con Esteban Copati, el jefe de estimaciones agrícolas. El volumen de información, su precisión, el detalle y la frecuencia estricta del Panorama Agrícola Semanal les llamaron la atención, remarcando que los reportes públicos brasileños son a nivel de estado y con suerte tiene una frecuencia mensual; además suelen ser bastante imprecisos. Los commodities agrícolas se transan en la Bolsa “general” y por lo tanto reciben una atención secundaria. El ReTaa, una encuesta que documenta la inversión en tecnología de los productores de manera periódica fue la frutilla de la torta. También vieron con muy buenos ojos la capacidad de los distintos actores del sistema de negocios para confluir en un mismo espacio e intercambiar posiciones, algo que consideraron impensado en Brasil.

A la tarde visitaron el tambo pastoril neozelandés “con un poco de suplemento” de Luis Peluffo vecino a Pergamino. Lo que más les llamó la atención fue la vitalidad del joven Luis, que con sus 72 años saltaba de un lado al otro, les hablaba en inglés y castellano y los paseaba por lotes de distintas forrajeras. ¿En lo productivo? Había una sabiduría particular en hacer mucho con poco: simpleza para reducir costos y poner la bala en los detalles que importan. En Brasil obtener los mismos resultados económicos (y de higiene) demanda mucho más personal e inversión. En lo organizacional les llamó la atención el esquema para compartir ganancias con quienes administran la cotidianeidad del tambo.

El modelo de producción agrícola basado en contratos que hace especial al #Campo argentino solo es posible gracias contratistas. Tuvieron la oportunidad de conocer a dos apasionados: los hermanos Testa fueron los primeros en obtener la certificación de buenas prácticas de AAPRESID. Los suelos que cumplían poco más de una década bajo siembra directa los fascinaban. Se interesaron por la flexibilidad para operar, el volumen de área que cubren y el nivel de información que generan y procesan para sus clientes, eje de su valor. Todo ello realizado con un foco en diferenciarse por calidad en un mercado ultra competitivo. En un sector para el que es difícil encontrar recursos formados disponibles, las políticas de retención de los Hermanos Testa con premios que buscan formar una cultura de trabajo fueron algo que encontraron inédito: entre otros bonos, si los hijos de sus empleados tienen asistencia perfecta en la escuela hay un plus.

El feedlot de CONECAR en Carcarañá con sus altos estándares de bienestar animal fue una grata sorpresa; Fernando Apa explicó los nuevos desarrollos para monitoreo de animales que realizan en conjunto con Bosch (principalmente balanzas automáticas) y preparó un ojo de bife de “ganadería de precisión” que dejó claro que país tiene la mejor carne, cosa de la que no se habían convencido hasta ese momento. No hubo tiempo para el mundo del pasto.

En Auravant intercambiaron observaciones sobre el avance del #AgTech en ambos países y midieron la distancia en la elevada adopción de apps del productor argentino por sobre el brasileño. También resaltaron el robusto ecosistema que conforman la cantidad de apps desarrolladas por start-ups locales para productores como Acronex, Kilimo o Agree Market.

El complejo de más de 26 puertos privados de “Rosario” que se extiende por una franja de más 60 kilómetros los dejó boquiabiertos. En el tour organizado por Juan Carlos Piotto de ACA todo era eficiente: la velocidad con la que avanzaba el calado, la descarga de los camiones, la carga de los buques; también el esquema de turnos en los puertos recientemente inaugurado que coordina el Gobierno Nacional. Pudieron ver de primera mano lo que diariamente observan en el Excel: todo queda cerca, nuestra ventaja logística es insuperable. Por otro lado, el tamaño minúsculo de los camiones (en Brasil llevan 50 toneladas) y su edad promedio era un motivo de comentarios negativos en la ruta. No así el estado del pavimento, que vieron aceptable, sobre todo en comparación al de todos los estados brasileños con excepción de São Paulo.

La calidad de nuestros alimentos no dejó de sorprenderlos. Comieron yogures en cada parada, dulce de leche en todos sus desayunos y pan siempre que la panera toco la mesa. Todo les parecía infinitamente superior a sus homónimos brasileños, hasta unas simples galletitas de chocolate. El profesionalismo, la apertura y las ganas de mostrar lo que hacen los productores argentinos también.

Sin embargo, no todo lo que vieron los maravilló. Observaron con desconcierto como productores agropecuarios tan sofisticados productivamente y en la administración de sus negocios tenían estrategias de comercialización de sus productos tan rudimentarias y se lamentaron porque teniendo todos los negocios un potencial enorme “a los sueños de los argentinos les falta ambición; el agro-empresario brasileño piensa todo en gigante”. Ensayaron una explicación: la alta volatilidad de su entorno los hizo irracionalmente conservadores. Con muchos menos los productores brasileños se animan a más. También opinaron sobre la organización sindical y fueron lapidarios: sindicato nacional único por rama es una receta para el desastre; cuando vieron la rigidez de los convenios laborales se espantaron. A pesar de ser un año electoral los extrañaba la obsesión de todas las personas que se cruzaban con la política. Uberlandia y su conurbano son una ciudad grande como Mendoza, pero con ritmo parecido al de Tandil y por eso les llamó la agresividad en el trato (y el lenguaje) de porteños y rosarinos, algo a lo que nosotros estamos acostumbrados, pero los tomó por sorpresa: “la indignación del brasileño suele quedar dentro de la casa”.

Viajar y recibir a quienes viajan nos ayuda a conocer a otros, pero más a conocernos a nosotros.