Por: Sebastian Salvaro – Socio director de AZ-Group.-

Cada mes de diciembre tenemos la costumbre de intentar analizar si las metas que nos hemos planteado las cumplimos. Uno de los temas recurrentes viene siendo la comparación nominal y real de lo que ha pasado con los precios. Concentrándonos en el precio de la soja-fundamentalmente desde mayo del corriente año a la fecha- podemos ver como indica el gráfico inferior, que el precio de la soja en dólares oficiales (cotización del Banco de la Nación Argentina) ha tocado sus mínimos en plena cosecha, mes de mayo, para luego ascender de forma sostenida haciendo picos de 350 dólares y rondando en la actualidad los 330 dólares. Esta parte del cuento es muy favorable ya que en promedio el aumento ha sido de 100 dólares.

Precio de la soja disponible
Fuente: AZ Group sobre la base de BCR y BNA.

Para aquellas empresas que han tenido que tomar una decisión de venta de la soja disponible para luego comprar otro activo – insumo, producto- han podido captar además una buena relación de precios ya que el aumento de la soja ha sido sustancialmente mayor que la mayoría de los insumos agropecuarios.

Para aquellas empresas que lo que buscaban era una reserva de valor -entendiendo reserva de valor como la protección del valor de un activo que se tenga que utilizar en un futuro próximo- probablemente el estrés al que se han sometido dichas empresas fue muy importante. Como se observa en el gráfico, la comparación del precio de la soja cotizado en lo que la mayoría de los actores de la economía argentina denomina un dólar real, vemos que la cotización actual no deja igual que a fines de abril y principios de mayo, con los peores precios nominales de la soja cotizados a dólar oficial.

Es aquí donde creemos que es necesario hacer un rescate que nos permita aprender. Aprender a definir una estrategia comercial que tenga por objetivo bajar la volatilidad del contexto en el que nos movemos para darle sostenibilidad económica y financiera a las empresas. Una estrategia comercial es la conjunción de muchas variables.  Una de ellas son las necesidades financieras, otras las necesidades impositivas, los resultados proyectados, la logística necesaria para mover la producción, etcétera.

Con el diario del lunes probablemente hubiese sido interesante salirnos de la volatilidad y el contexto en el que nos movemos y transformar los activos de una empresa en activos verdaderamente cotizados en moneda dura. Las empresas que han hecho esto no quiere decir que sean empresas ganadoras, lo que quiere decir es que tienen definido su norte, es decir, sus objetivos, y que su fin último y primero es trascender a las generaciones actuales, sustentadas en resultados económicos financieros poco impactados por variables que no se pueden gestionar como contexto de un país o una pandemia.

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