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El campo y cómo salir de la crisis- Por: Héctor Tristán

Se han incrementado en algún caso e reimplantado en otros, las denostadas retenciones a las exportaciones de productos primarios y de servicios, quienes pagaran $ 4 por dólar exportado -las primeras inmediatamente y las segundas desde el próximo año- sumado a las restantes exportaciones que pagaran $ 3 por cada dólar, simultáneamente con el adelantamiento de la reducción al 18% en alícuota aplicable a todo el complejo sojero.

El Gobierno argentino sufre estos días fuertes críticas por la devaluación abrupta del peso, el incremento de la inflación y la recesión que se comienza a percibir, estimándose una reducción del PBI para el año en curso en un guarismo superior al 3%. Sin embargo, en medio de una presión creciente, el Ejecutivo se aferra a un sector clave de la economía argentina del que empiezan a llegar buenas noticias, luego de haber sufrido la peor sequía de los últimos 40 años: el campo. Las actividades agrícolas se están recuperando, y si el factor climático no juega una mala pasada tendremos por delante una importante cosecha tanto de trigo, como de maíz y de soja.

Contador especializado en temas agropecuarios-
Héctor Tristán

Argentina ha vivido toda su historia reciente en una especie de lucha constante entre el campo y la industria. Con su enorme fertilidad, especialmente en la pampa húmeda, la agricultura y ganadería llevaron a Argentina a lo más alto y la sacaron de todas las crisis. El llamado granero del mundo salió gracias al campo y en especial a la soja de la última gran crisis, la de 2001. Pero es la industria y los servicios, en especial en la periferia de Buenos Aires, la que se lleva buena parte del empleo del país.

En esa dialéctica entre un campo muy rentable pero con poco trabajo y una industria con mucho empleo y muchas veces subvencionada o protegida, se escribe la historia económica argentina. En este cuadro delicado de la economía, el campo parece ser uno de los pocos focos de buenas noticias en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo.

Según el análisis efectuado por un especialista en el mercado granario, el área sembrada para maíz, campaña 2018/19 está muy correlacionada con el precio promedio recibido en la campaña anterior y se estima que el efecto depresor del aumento/restablecimiento de las retenciones en el área destinada a maíz debería estar muy atenuado.

De acuerdo a un  informe que publicó IERAL (Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y la Latinoamericana) de la Fundación Mediterránea, no hay otra actividad productiva en la economía que tribute a los niveles a los que lo hace el campo.

El informe destaca que con el cambio de gobierno y las medidas originalmente adoptadas, la presión tributaria disminuyó no sólo por la eliminación de las retenciones a todos los cultivos menos la soja, sino también por la creación de la Ley Pyme que incluyo algunos beneficios tributarios, a pesar de lo cual la presión tributaria sigue muy alta.

Por eso, el mismo campo de la zona núcleo antes mencionado, ahora soporta una carga tributaria legal del orden del 60 por ciento sobre su ganancia. Lo cual significa que para el sector, la presión tributaria bajó 24 puntos porcentuales, sin embargo los impuestos siguen altos y no hay otra actividad productiva en la economía que tribute a estos niveles.

Otro aspecto interesante destacable es que las principales provincias productoras de granos son las que menos se benefician en este contexto.

Según estima el IERAL, de cada 100 pesos de presión tributaria legal, aproximadamente 10 quedan en la provincia productora, 60 van al gobierno nacional (Tesoro y Anses) y 30 al resto de las provincias.

Con este marco, y por la concurrencia simultanea de variables de origen politico y económico, en el orden local e internacional, se produce la brutal devaluación del peso argentino y la consecuencia inestabilidad estructural del país.

Desde el exterior, se plantea que el Gobierno no tiene otra alternativa que acelerar el ajuste y reducir el deficit, recomendación que el Ejecutivo está negociando con el FMI y ha tomado una serie de medidas de aparente carácter transitorio, tendiente a incrementar los ingresos y acelerar la meta del deficit fiscal “cero”.

Según los especialistas, los problemas económicos actuales no fueron generados por el actual gobierno, sino que los heredó de la anterior gestión, unido al cambio de la situación económica mundial, a la fuga de dólares desde los mercados emergentes, que impide una resolución en forma paulatina, tal y como se había propuesto. Entre las medidas anunciadas hubo un torniquete al gasto público y un alza muy fuerte de impuestos. Si bien alcanza a todas las exportaciones, el campo vuelve a sufrir el reestablecimiento de las retenciones a las exportaciones de granos y productos industrializados, que si se lo lee como una colaboración para superar una situación económica severa que requiere el aporte de todos los agentes de la economía argentina es comprensible, pero simultaneamente es esperable que la sociedad toda y el Gobierno como conductor y provocador de dichas conductas, culmine en un punto de inflexión que  genere un cambio de paradigma, que nos aleje de las recurrentes crisis y de la falta de resolución de los profundos problemas estructurales, que llevan demasiados años y que han alejado al país del podio de los principales países del mundo.

Será el campo por última vez, un actor que ayude a  salir de la crisis, para no volver más a ella?