Por Juan Carlos Grasa

En el marco de los 10 años de vida de Horizonte A nos hemos dispuesto a mostrar personas fundamentales para la construcción de esta revolución verde. Va acá la primera entrevista, el personaje es Rodolfo Rossi. El breeders de Nidera nos cuenta como es su relación con la soja y por qué ahora hacer soja será más complejo. Asegura que el avance de malezas resistentes obligará a los productores a una etapa de capacitación y formación profesional, para el manejo futuro de cultivo.

Rodolfo Rossi en Venado Tuerto

Rodolfo Rossi en Venado Tuerto

Rodolfo, cuéntenos como empezó esa pasión por la investigación y cómo un chico que no estaba ligado al campo se convierte en un referente del mejoramiento genético

Esta pasión comenzó en el secundario, yo estudiaba en el Manuel Belgrano, de la calle Ecuador en Buenos Aires, donde un profesor de anatomía en 4to año me hizo conocer este mundo de la biología, saber porque suceden las cosas, hablando de enzimas y procesos químicos, y eso fue lo que me atrapó. Yo vengo de una familia que no tiene nada que ver con el campo, viviendo en pleno centro de Buenos Aires, pero en mi adolescencia me empezó a interesar lo biológico y lo investigativo.

Pero de enzimas y procesos químicos están plagadas varias carreras universitarias, ¿por qué se inclinó hacia la agronomía? 

Cuando tuve que decidir mi carrera, sabía lo que me gustaba, y la investigación genética no me sonaba muy concordante con la medicina, pero sí con las plantas, entonces me vuelco a la carrera de agronomía. Justo en el año que entro, 69´, se crearon 4 especialidades: genética vegetal, genética animal, economía y producción general. Como te imaginaras, hice el básico de 1° año y me metí en genética vegetal, que era una especialidad que muy poca gente seguía, seriamos 20 o 25 en el curso. Fue encontrarme con lo que quería leer. Años más tarde me recibí de ingeniero agrónomo especializado en  mejoramiento genético, fitotecnista, era como un grado de Master.

Y  su familia, podía costear sus estudios?

Y no, mi familia necesitaba que yo trabajara mientras hacía la carrera, y por eso lo hice en un banco de microcentro, en la parte de clearing. El horario que cumplía me permitió que desde allí,  viajara en subte hasta agronomía para poder cursar la carrera.

¿Cuando fue su primer contacto con la soja? Porque convengamos que no era un cultivo muy común en aquella época

Mi primer contacto con la soja fue cuando tuve que hacer la tesis. Como debía hacerla en un invernáculo de Buenos Aires porque no podía viajar por mi trabajo, le pregunté a un ayudante de cátedra llamado Ruiz, con qué cultivo podía experimentar en un invernáculo. Él me habló de un cultivo nuevo que se estaba sembrando por la zona de Bragado, llamado soja. Me dio unas semillas y así encaro mi tesis sobre fitotoxicidad de los fertilizantes nitrogenados en la hoja de la soja. Pero la anécdota es que durante la carrera yo no estudie a la soja, ya que no elegí cultivos industriales.

Pero al final los cultivos industriales lo encontraron a usted.

 Al año de recibirme, me convocó la empresa Asgrow para el puesto de fitomejorador asistente en cultivos como maíz y sorgo. El día que empiezo en ese trabajo llega un señor mayor, que hoy asesora a Nidera en Estados Unidos, y me dice en un castellano muy básico “vas a tener que empezar un programa de soja”, justo lo que yo no había estudiado, salvo lo que  había hecho para la tesis. Entonces empecé a investigar, me trajeron apuntes, fui a la biblioteca de la Bolsa de Cereales y me leí los 3 o cuatro libros de soja que había en distintos idiomas  para poder aprender sobre este cultivo.

De esos primeros libros que leyó en esos días medio a las apuradas, ¿hubo alguno que lo marcó para el futuro?

El de Pascale(1), ese libro me cautivó, hablaba sobre regiones fitogeográficas, donde comparaba las regiones de Argentina con las de EE.UU, en cuanto a similitud para ese cultivo. Ese libro desarrolló en mí el sentido agronómico, el sentido de la agricultura por ambiente. Entendí que el mejoramiento no solo tiene que ver con la genética sino también con el ambiente. A partir de ahí empecé un programa de soja y también trabajé en maíz casi 13 años desarrollando híbridos, y también algo de sorgo.

¿Cómo fueron los primeros pasos con la soja?

Con la soja comenzamos sembrando 500 surquitos y en el año 83 lanzamos una variedad que resultó ser un gran impacto para el mercado, la 5308. Fue muy requerida  con el 50% del share, la más precoz, se usaban los grupos 6 y 7, adaptada para ambientes altos. Era la época en que se empezaba a sembrar soja de primera, ya que hasta ese momento el 80% era soja de segunda. Estos resultados motivaron tanto a Asgrow como a mí.

Junto a su tractor Fiat, que   se utilizó para sembrar las primeras hileras de soja

Junto a su tractor Fiat, que se utilizó para sembrar las primeras hileras de soja

En ese momento ¿cuántas hectáreas de soja se sembraban?

Cuando empecé con la soja en Argentina había 600 mil hectáreas, prácticamente nada. La primera localidad que sembramos fue en la provincia de Córdoba, esta provincia tenía menos de 100 mil hectáreas de soja, hoy cuenta con 6 millones.

En aquel momento era un cultivo se segunda sobre el trigo, compartida con el girasol que también era de segunda, muy volcada hacia el lado de Rosario. Pergamino era prácticamente monocultivo de maíz, desde acá –Venado Tuerto- hacia el oeste era sorgo y girasol.

¿Qué aptitudes le vio a la soja?

A la soja yo le vi muchas bondades desde el punto de vista adaptativo y cualitativo. Cuando uno habla de ciclos, de crecimiento, de adaptación a tipos de suelo, es decir, la variabilidad genética y fenotípica que tiene la soja, como así también la manera en que se podía ir adaptando, ésta cumple con muchas de esas cualidades.

Hoy lo decimos con el diario del lunes, pero a mí me tocó vivir la etapa de ser fundadores de desarrollo en determinadas regiones, por ejemplo, llevar las primeras variedades precoces de grupo 3 al sur de Buenos Aires y al centro de Córdoba. Cada región y cada ambiente tienen su potencial de rendimiento.

¿En qué momento se empezó a hablar de soja transgénica y cómo era el proyecto?

El proyecto de la soja transgénica era de una visión de impacto muy importante, que contó con dos etapas, la primera de acumulación de genes favorables, de germoplasma, el armado de una base genética argentina propia, y luego la fase de experimentación.

Desde Nidera, con un programa propio y un equipo grande de gente que me acompaña desde el 87´, trabajamos no solo para Argentina, sino también para Mercosur, EE.UU y Sudáfrica. Siempre me acompañaban 7 u 8 personas trabajando en distintas estaciones, además de la gente de Brasil. Yo creo que ha habido pioneros de la soja, quienes la han pasado de cero a 400 mil hectáreas, pero el cambio tecnológico partió de tener las primeras variedades adaptadas. En el año 83 se comienzan a inscribir las primeras variedades, se empieza a aplicar la ley de semillas del 74´, y ahí se desarrolla un movimiento con nosotros, Relmo, Continental…eran 4 o 5 empresas, y nosotros tomando la vanguardia, creciendo territorialmente.

Una vez que se logran las primeras variedades adaptadas ¿cuál era su objetivo personal?

Mi objetivo personal era descubrir nuevas áreas potenciales para la siembra de soja. Yo creía y confiaba en que la soja, con mejoramiento genético, podía ir adaptándose y creciendo. Eso fue en el año 94 aproximadamente. Hoy es fácil calcular, pero por aquellos años no era imaginable calcular semejante crecimiento.

En ese momento había 5 millones de hectáreas, era una superficie importantísima, pero no sabíamos cuanto iba a crecer, nosotros calculábamos 12 o 13 millones, pero cuando aparece la soja transgénica, no hablamos solo de soja que resiste al glifosato, sino que ese gen trajo ventajas indirectas. Permitió que la soja crezca libre y pueda expresarse, ese gen RR bajó la alteración de genotipos ambientes,  creó cambios en los grupos de madurez, en el crecimiento de la planta, en la altura que alcanzaba, en el índice de cosecha. Cuando tuve el gen de Monsanto en la mano, y Nidera decide desarrollarlo, yo sabía que íbamos a cambiar la historia.

Se acuerda el momento preciso en que le llegaron los eventos a sus manos, esas primeras semillas?

Mira no te digo que estaba sentado en esta misma silla, pero sí era este escritorio. El día que Asgrow EE.UU me hace llegar un paquetito marrón con semillas, lo abrí, las toqué con guantes. Eran dos eventos para ensayar en 3 localidades, debíamos saber cuánto ese evento toleraba la aplicación de glifosato, con un protocolo especial y así comenzó el programa.

Usted lo cuenta como algo sencillo, pero ¿lo fue realmente, no hubo complicaciones?

Si que las hubo, y hay una anécdota muy importante. Ese paquetito marrón traía 2 eventos, uno era el 6167 y el otro se llamaba 27C. Estábamos probando de aplicar glifosato en el 1° año de siembra, lo habíamos hecho medio tarde -tipo 7 de Enero- era un grupo 6. En EE.UU se había tomado la decisión de que ese sería el evento que había que cruzar para hacer la soja RR, era la variedad 5403 de Asgrow que podía ser fácilmente transgénica.

Cuando llega el momento de la cosecha vimos que al menor aumento de dosis de glifosato bajaba el rendimiento, o sea, no producía granos. Entonces llamo por teléfono al ingeniero de Monsanto, Lopez Mondo, y le digo: “Eduardo, esto no anda, el gen está muerto”. Luego me comunico con un colega del sur de EE.UU y me dice que él había visto lo mismo. Monsanto llama a quien hizo el gen y al otro día llega el hombre a Venado Tuerto. Vamos juntos al campo experimental, él examina todo, se vuelve a EE.UU y al otro día envía un fax diciendo que no se cruza más este evento. Había varios para elegir, entre ellos el 4032, que fue el que prosperó. Yo lo presenté en Pergamino en el Congreso de Soja, año 95 con Claudia Nari y con Julio De Luqui.

 

Rossi y la pasión por la soja

Rossi y la pasión por la soja

Detrás de los ensayos y pruebas a campo seguramente fue importante también contar con el apoyo y la jugada de riesgo que hizo la empresa.

El apoyo que Nidera le dio a este proyecto fue fundamental. A mí me pidieron saber de qué se trataba el tema y cuando se podía salir al mercado.  Les dije por lo menos 6 años. Me dieron el okey y me dijeron que no repare en recursos. Detrás de todo esto estuvo el gran esfuerzo que hizo Firpo(2) también.

Imagino que el despliegue fue muy importante, de vanguardia

En el 96´ Nidera sembró 6.000 hectáreas de básicos, cuando el evento no estaba aprobado aún, y eso fue muy de vanguardia, porque en el 96´ cuando Felipe Solá firma, nosotros estábamos cosechando esas 6000 hectáreas y salimos al mercado con un millón de bolsas. Éramos los primeros y los únicos. Yo siempre digo que este capítulo le puso sal y pimienta a mi labor, pero  valoro los 15 años previos de mi trabajo en relación a la soja.

¿Cómo fue en aquel momento la reacción de los productores?

Ellos nos apoyaron, fueron quienes vieron buenas ganancias en este tema, resultando ser un gran éxito, sobre todo por el empalme con la siembra directa. Victor Truco(3), la vio, porque en el país había que jugarse para aprobar un evento frente al mundo,  y en eso, entidades como Aapresid, Ciara, entre otros, apoyaron mucho este cambio. De alguna manera le dieron al gobierno de entonces la confianza para aprobar el tema. Ya la soja transgénica es parte de la historia, yo siempre digo que el gen es como el verde de la hoja, pensar hoy en hacer una variedad  que no tenga un gen resistente a glifosato seguramente no tendría mercado.

  ¿Hoy el gran desafío que afronta la soja es el tema de las malezas resistentes?

Es el factor fundamental de cambio tecnológico. La diferencia es que hoy tenemos más herramientas para manejar un cultivo de soja que hace 5 años atrás, lo que pasó es que llegó el facilismo, a decir verdad.

¿Usted cree que el facilismo nos puso en esta situación frente a las malezas?

Hubo un abuso lógico y entendible con el uso de una tecnología muy sencilla y en un país donde, lamentablemente, hay falta de rotaciones, eso lo hemos dicho siempre. Si tuviéramos 15 millones de hectáreas de soja con 8 millones de maíz la historia sería otra. Contribuyó mucho la sucesión  soja-soja, hay  una uniformidad en el tipo de manejo que generó que malezas que eran tolerantes se pusieran más presentes, cambió la posibilidad de que se arraiguen y se multipliquen, otras mutaron, como el caso de Sorgo de Alepo. En definitiva estamos frente a la necesidad de tener mucho conocimiento, hay que saber de malezas, de tratamientos, de manejo, por ende se vuelve a una agricultura  más compleja.

¿Existen otros desafíos que enfrentar de aquí en adelante?

Hoy otro desafío en variedades precoces, que se han desarrollado tan rápido en todas las latitudes, ¿va a modificarse con el hecho de volver a aplicar varios herbicidas? Desde la genética yo diría que no es así, porque en la misma genética está la defensa, como pasó con el glifosato, pero puede ser que se haga mas difícil hacer soja, o que algunos lotes no rindan como deberían rendir o al menos, como rendían antes.

Cada etapa tiene su incógnita, ésta es una con mayor información, con mayor criterio para el manejo de los campos. Hablar de rotación es una buena decisión, pero si lo vamos a hacer con maíces y soja, y los dos van a tener los mismos genes a herbicidas, estaremos en la misma. Hoy se abre un campo enorme donde vamos a tener de acá a 5 o 6 años alternativas para el maíz y para la soja, que se van ir combinando y donde las capacitaciones van a tener un rol fundamental. El cultivo de soja será mas complejo, pero con soluciones.

La aparición de Intacta en el mercado abre interesantes desafíos, ¿cómo cree que será su adopción?

Si, hoy la soja resistente a insectos es una realidad, con un ahorro en el número de aplicaciones, en volúmenes de productos, pero el desafío será que con nuevos genes de resistencia a los insectos no pase lo mismo que pasó con las malezas.

Uno se imagina que la soja Intacta tenga en corto plazo un 50% del mercado, cosa muy  probable  contando a Brasil como país fuerte,  y eso es como hacer 30 millones de hectáreas de una soja en Sudamérica con un gen de resistencia a una cantidad importante de insectos.  La idea es poder tener de acá a 5 años  una batería de genes que contrarresten esa resistencia.

¿Pueden servir las experiencias de las malezas en esta etapa de resistencia a insectos?

La experiencia de lo que sucedió con las malezas y el glifosato sirve de mucho para lograr un manejo con mejores resultados. Esto debería resguardarse con el uso de refugio, el 20% de la superficie de soja debe ser refugio y éste hará que la tecnología dure más tiempo. Una vez que tengamos distintos genes de resistencia a insectos, se van a amortiguar bastante las diferentes situaciones que se planteen.

Rodolfo Rossi

Rodolfo Rossi

Con su experiencia en el tema, ¿qué consejo le daría quienes producen soja?

Al productor de soja, al igual que al de maíz, le cuesta la creación de refugios porque  hay que sembrar el 20% de la superficie con distintas  modalidades, elegir si se va a sembrar más corto pero con ciclos  largos, debe manejarse en forma independiente, debe haberse cierta trazabilidad en el campo, y eso es parte de cierta complejidad. Vivimos 15 años con una sencillez extrema en la manera de producir soja, pero en ese período se logró un desarrollo varietal muy importante, desarrollo de adaptación a los ambientes, cobertura satelital para el manejo de soja, la verdad es que se avanzó muchísimo.

Hay una parte suya que quisiéramos rescatar que es su importante participación en la vida pública, siempre vinculado a diferentes ONG

Yo lo vi a mi papá luchar por los demás y parte de eso quedo en mí. Él era muy solidario, por dar un ejemplo, él fundó la Asociación del personal aeronáutico y mi forma de manejarme con este tema lo he mamado en casa. Toda mi vida me he sentido motivado en hacer cosas, siempre ligado a mi profesión. Por ejemplo en Acsoja me cargué la mochila como así también participé en la formación de Pro Soja que hoy es parte de Acsoja. Al igual que la participación en la parte gremial en el colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe, pero bueno soy un caso raro.

Hoy cuando llegamos a la Planta acá en Venado Tuerto para hacer esta entrevista, usted nos vino a recibir al portón en la ruta, con una humildad que sobre todo en estos tiempos escasea y asombra. ¿Cómo hace para vivir con esa sencillez permanente?

Yo vivo la vida muy normalmente, tengo un grupo de café que comparto hace muchos años con pintores de auto, empleados de seguros, algún empresario, gente de trabajo. Soy hincha de Rivadavia de Venado Tuerto que salió campeón después de 40 años y trato de traer constantemente el barrio a mi entorno, ese mismo en donde viví cuando era chico.

Permítame destacar para ir terminando esta entrevista además de su humildad, su entusiasmo!

La pasión por lo que uno decide hacer, lo que me gusta y me hace sentir feliz, hace que se entienda el entusiasmo que tengo a mi edad. Me llevo mucho por el sentido común.  En la vida las relaciones humanas son lo más importante que hay para el logro de las cosas, ser agradecido y buen compañero con quienes uno trabaja para generar un buen ambiente laboral. El campo no solo me gusta, sino que lo necesito.

 

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(1)    Ing. Agr. Antonio Pascale, profesor emérito de la Facultad de Agronomía de la UBA, y uno de los impulsores del cultivo de soja, en la década del ´60.

(2)    Ing. Agr. Enrique Firpo, Se desempeñó como director de la empresa Nidera desde 1986 y hasta su fallecimiento. Desde ese cargo lideró innumerables cambios tecnológicos.

(3)    Victor Truco, Doctor en Bioquímica de la Universidad Nacional de Rosario, Fundador y Presidente honorario de Aapresid.

“el desafío será que con nuevos genes de resistencia a los insectos no pase lo mismo que pasó con las malezas”

“Cuando tuve el gen de Monsanto en la mano, y Nidera decide desarrollarlo, yo sabía que íbamos a cambiar la historia”

“A la soja yo le vi muchas bondades desde el punto de vista adaptativo y cualitativo”

“el mejoramiento no solo tiene que ver con la genética sino también con el ambiente”

“Yo nunca anduve con el bombo soja, soja!!!  Pero puse la cara para hablar de los transgénicos, solo porque estaba convencido”.

“En la vida las relaciones humanas son lo más importante que hay para el logro de las cosas”

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