Ing. Agr. (M. Sc.) Matías Cambareri -Responsable Laboratorio de Agrometeorología – EEA INTA Balcarce – Docente Facultad de Ciencias Agrarias UNMdP

Entre las variables agrometeorológicas que condicionan el rendimiento de los cultivos, encontramos a una muy importante (si no la más!) que es el contenido de agua en el suelo. Ese contenido de agua en el suelo, estará determinado por un balance entre la “demanda” (de la atmósfera o del cultivo una vez implantado) y la “oferta” de agua (precipitaciones).

El cultivo de girasol define su rendimiento finalizando la primavera y los modelos de pronóstico de precipitaciones para ese momento aún presentan una gran incertidumbre. Si bien los modelos de pronóstico trimestrales también presentan incertidumbre, a partir de distintos niveles de probabilidad de ocurrencia, permiten saber cuán alejados podemos estar de una situación “normal”. El pronóstico trimestral para los meses de julio-agosto-septiembre emitido por el SMN (Servicio Meteorológico Nacional) podría darnos una idea de cómo comenzaría la campaña del cultivo, permitiendo realizar una correcta planificación.

Conocer el nivel de agua en el suelo inicial para el cultivo de girasol, resulta clave para determinar el éxito en la implantación y en el crecimiento y desarrollo inicial del cultivo. Entonces, analicemos un poco qué deberíamos conocer para saber cómo vamos a llegar al momento de inicio de la campaña de girasol.

La “demanda”: nos encontramos en invierno donde las condiciones de temperatura son bajas y aún no hay cultivo implantado. El pronóstico trimestral del SMN indica que exceptuando la zona central (provincia de Buenos Aires y La Pampa) donde no habría anomalías, en el resto del país hay una mayor probabilidad de temperatura media del trimestre por encima de lo normal (Figura 1). Esto daría lugar a condiciones de mayor demanda de lo normal en toda el área mencionada.

Figura 1

La “oferta”: nuevamente, nos encontramos en invierno, donde la precipitación acumulada normalmente no es alta (entre 20 y 120 mm aproximadamente en toda la zona central del país, con mayores acumulados en el este del país). Además, el pronóstico trimestral del SMN indica mayor probabilidad de ocurrencia de precipitación acumulada menor a lo normal en prácticamente toda la región central de la zona núcleo productiva, con valores normales para toda la región este (Figura 2).

El “punto de partida”: qué nivel de agua en el suelo tenemos ahora. Si hacemos foco en la región central (Figura 3), observamos que todo el centro y sur de la Provincia de Buenos Aires, se encuentra con suelos “a capacidad de campo” (el máximo contenido de agua posible). Mientras que hacia el oeste y noroeste (Provincias de Córdoba, Santa Fe, La Pampa) ese nivel de agua en el suelo comienza a disminuir, llegando incluso a valores tan bajos como 10% de agua en el suelo respecto del máximo posible.

Figura 2

Por otro lado, en algunas zonas del país (región “núcleo”), existe una alta asociación entre el fenómeno ENSO (El Niño South Oscilation) y la ocurrencia (o no) de precipitaciones. Es por ello que resulta de interés qué probabilidad existe en la ocurrencia de cada fase (NEUTRAL-NIÑO-NIÑA) de este fenómeno. La probabilidad de que en el próximo trimestre (julio-agosto-septiembre) se mantenga la fase NEUTRAL es de 52% y 44% de probabilidad de que se desarrolle una fase fría (evento La Niña). Ambas probabilidades se mantienen entre 40% y 50% durante lo que resta del invierno y la primavera, con una mayor probabilidad de que se de la fase fría (Figura 4)

En resumen… donde hoy tenemos poco nivel de agua en el suelo, es probable que no haya una buena recarga por parte de las precipitaciones y, de mantenerse la tendencia en el fenómeno ENSO, posiblemente las precipitaciones sean escasas no sólo en el inicio del cultivo. En la región donde hoy tenemos buenos niveles de agua en el suelo, la recarga de agua seguirá y posiblemente haya buenos niveles de agua al momento del inicio de la campaña.

Figura 3

Años distintos, condiciones iniciales diferentes

Si bien todos los años son diferentes, analizar cómo estábamos, qué se pronosticaba y qué ocurrió en la misma época del año pasado, puede traernos algo de alivio (o no). Repasemos entonces un poco.

El nivel de agua en el suelo (Figura 5) en la misma fecha era mayor al que se presenta en la actualidad, y el pronóstico trimestral preveía mayores probabilidades de temperatura media mayor de lo normal exceptuando la zona central del país (Figura 6) y mayor probabilidad de precipitaciones superiores a lo normal en el noreste-este del país (Figura 7).

Qué ocurrió en el trimestre? Bueno, todos lo recordamos… la recarga del suelo fue muy pobre, en toda la región central prácticamente, la anomalía de precipitaciones (Figura 8) fue superior al 60%, las precipitaciones acumuladas no superaron los 50 mm (Figura 9) y esto llevó a iniciar la campaña con (exceptuando la zona costera de la Provincia de Buenos Aires y sur de la Provincia de Entre Ríos) un nivel de agua en el suelo menor al 40% (Figura 10).

Figura 4

Años distintos, condiciones iniciales diferentes, pero un pantallaso de lo que fue y de lo que se puede dar nunca viene mal para planificar. Me gustaría plantear lo de siempre: estar atentos a los pronósticos de corto plazo (7-15 días).

Las previsiones climáticas aquí presentadas, se refieren a condiciones medias durante el periodo analizado y no contemplan la ocurrencia de eventos puntuales en la escala intra-estacional, como por ejemplo intensidad de sistemas frontales, olas de calor o de frío, bloqueos atmosféricos u otros condicionantes del TIEMPO que producen aumento o disminución de la precipitación y la temperatura.

Figura 5
Figura 6
Figura 7
Fuente: SMN Pronóstico Climático Trimestral, junio de 2019
Figura 8
Fuente: Evolución de las actuales condiciones climáticas. Tendencia a mediano y largo plazo. Informe Semanal del Instituto de Clima y Agua (CNIA-INTA). Vol. 11, n°551
Figura 9
Precipitación (mm) acumulada entre julio y septiembre de 2019.
Fuente: Evolución de las actuales condiciones climáticas. Tendencia a mediano y largo plazo. Informe Semanal del Instituto de Clima y Agua (CNIA-INTA). Vol. 11, n°551.
Figura 10
Agua en el suelo respecto del máximo posible (%) entre el 21 y el 30 de septiembre de 2019.
Fuente: Instituto de Clima y Agua (CNIA-INTA). sepa.inta.gob

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