Por: Ing. Agr. Diego Hernán RuggieroDirector Asociado & Business Coach en ActionCOACH Global

Según la Cámara de Comercia de los Estados Unidos, sólo el 35 por ciento de las firmas de estas características sobreviven a la segunda generación, y escasamente un 10 por ciento llegan a la tercera.

Mas del 80 por ciento de las empresas de Argentina son familiares y de los más variados tamaños, de gran talla como: Techint (Familia Roca), Aceitera General Deheza (Familia Urquía), Arcor (Familia Pagani) o Molinos Rio de la Plata (Familia Pérez Companc), por nombrar algunas; hasta pequeñas Pymes donde trabajan sus dueños: padre, madre, los hijos y un puñado de empleados.

Estudios realizados por ActionCOACH en diferentes países, han permitido identificar que el 10 por ciento de estos fracasos se debe a la falta de capacidad del sucesor, el 10 por ciento a falta de capital, el 20 por ciento a razones de negocio y el 60 por ciento restante corresponde a la falta de institucionalización de la empresa familiar, proceso que involucra la separación de los órganos de gobierno de los de gestión, establecer mecanismos claros y transparentes para resolver conflictos familiares, asegurar la sucesión empresarial y  cumplir con el legado de sus fundadores .

“Este tipo de firmas representan el mayor porcentaje de las empresas que operan en nuestro país y en la región”

Y en momentos de incertidumbre y crisis como los que está viviendo el país, necesitan más que nunca contar con mecanismos para resolver conflictos en el seno de la familia y desarrollar soluciones para garantizar su estabilidad y sustentabilidad en el tiempo.

Si uno le pregunta a un empresario pyme, miembro de una empresa familiar, cuál es la principal tarea pendiente para mejorar su compañía, es común escuchar la palabra “profesionalizarla”.

A la hora de hablar de profesionalización se habla de la necesidad de un cambio para que la empresa siga siendo competitiva y rentable. “Si bien siempre hay algo que mejorar (la organización, los procesos, el modo de tomar las decisiones, los métodos, la tecnología, etc., etc.), es esencial tener en cuenta que la profesionalización no debe estar vinculada únicamente a la dimensión empresaria. La empresa familiar tiene la complejidad y riqueza de ensamblar culturas y diferentes generaciones que muy frecuentemente friccionan en situaciones crisis; pero que si se logran amalgamarse en una visión común sobre el futuro de la empresa y de la familia permitirán potenciarla y asegurar su permanencia”.

Sostengo que la armonía familiar nunca debe darse por sentada ya que es algo que debe trabajarse y planificarse con el mismo enfoque que se aplica a la profesionalización de la gestión.

“Es de vital importancia que los dueños y demás responsables de las empresas familiares tomen la iniciativa de encarar un proceso de trabajo que garantice la estabilidad familiar, la disminución de conflictos y el correcto desarrollo del negocio”.

¿Cómo hacer para afrontar a tiempo dichos desafíos y evitar caer en las estadísticas?

No hay soluciones mágicas, pero sí cuatro acciones a desarrollar cuyo cumplimiento aumentan las posibilidades de transformar a la empresa en una fuente de riquezas para futuras generaciones.

  1. Separar los roles de dirección, gestión y operación de la empresa familiar, definiendo con claridad las responsabilidades de cada uno de sus miembros y una agenda de trabajo con foco en los temas de dirección y gobierno de la empresa.
  2. Planificar la sucesión familiar, poniendo en marcha planes y acciones para su correcto desarrollo.
  3. Fijar reglas y políticas para resolver posibles conflictos familiares antes de que sucedan. Esto es definir con claridad: Quién entra y en qué condiciones, cuál será la posición de la familia política, qué retribuciones habrá para los miembros de la familia que trabajan en la empresa, etc. No son temas agradables, y muchas veces tendemos a evitar el conflicto y lo posponemos… El conflicto aparecerá tarde o temprano, la cuestión es estar preparados para afrontarlos. Es responsabilidad del empresario liderar el proceso, y hacerlo con tiempo suficiente.
  4. Definir objetivos empresariales y familiares, junto con un plan de acción que permita poner en marcha la empresa y alinear a los miembros de la familia en post de dichos objetivos.

Estas cuatro iniciativitas forman parte central del Programa de Coaching ActionCOACH para Dueños de Empresas Familiares que se desarrolla desde hace casi 30 años.

Los interesados pueden reservar una sesión de coaching de prueba o solicitar más información enviando un email a diegoruggiero@actioncoach.com o a través del WhatsApp +54 911 2462 0004

SUSCRIBITE!

Únase a nuestra lista de correo para recibir las últimas noticias y actualizaciones de HORIZONTE A.

Su suscripción fue exitosa!