La situación de los mercados de maíz indica que lo apropiado es implementar una estrategia defensiva en cuanto a costos e inversiones, pero eso no quiere decir que haya que resignar producción.

Normalmente, cuando los precios agrícolas no son todo lo satisfactorio que el productor necesita para lograr una rentabilidad adecuada, la tendencia es cambiar de cultivo o adoptar una estrategia muy conservadora en cuanto a inversiones a realizar. Esto responde a la lógica de que en una producción a cielo abierto, sabemos cuanto invertimos y en que momento lo hacemos, pero la producción tiene que lograrse a seis meses desde la inversión y este es un punto sumamente importante en la ecuación económico productiva.

Ahora bien, este análisis lineal tiene dos trampas que más temprano que tarde se pagan y con creces con respecto a los ahorros obtenidos. Primeramente, está bien evaluado que cuando las condiciones climáticas son adversas en cuanto a los niveles de precipitación, aquellos lotes de soja que tuvieron maíz cercano en la rotación su piso productivo fue mas alto y estable que aquellos lotes que vienen monocultivo de soja. Las diferencias no fueron menores a los 10 quintales en promedio por hectárea, lo que significa una pérdida bruta de unos U$S 300 por hectárea aproximadamente. La correcta rotación de los lotes permitió un mejor control de malezas, que en años con déficit hídricos son mucho mas difíciles de controlar, hay mejoras en la percolación de en el suelo y en los niveles de oxigenación a nivel radicular, lo que permite a las mismas explorar mejor el perfil.

La segunda trampa consiste en que adoptar una estrategia defensiva no significa gastar necesariamente menos, sino ser mas eficiente en la inversión. Y en este sentido la semilla juega un papel fundamental ya que se debe encontrar una alternativa que genéticamente nos permita aprovechar en forma eficiente los recursos invertidos o disponibles en el suelo y que económicamente nos brinde la posibilidad de precios acordes y formas de pago beneficiosas.

AGseed, empresa semillera argentina, radicada en la localidad de Junín, tiene una importante oferta de híbridos de maíz, todos ellos avalados por un programa de desarrollo de varios años, en los cuales se privilegia la productividad en condiciones de producción de nuestro país. Los materiales de la empresa incluyen híbridos convencionales, sileros, resistentes a IMI, BT, resistentes a Glifosato y Resistentes a Glifosato y con gen BT.

Ensayos realizados en la zona central de Santa Fe, donde los suelos presentan una transición muy rápida en cuanto a su calidad agrícola mostraron los siguientes resultados para una siembra de primera

Ensayo campaña 2012/2013 (Maíz de primera):

– AG 7004 MGRR2: 10.705 kgs/ha

– AG 9005 BT: 10.593 kgs/ha

– AG 9009 BT: 10.270 kgs/ha

Por su parte los materiales disponibles de la empresa son los siguientes:
Híbridos Simples Convencionales:

o   AG 7199

o   AG Súper Silero Plus

–        Híbrido Simple IMI BT

o   AG 8000

–        Híbridos Simples BT

o   AG 9005, AG 9006, AG 9007, AG9009 y AG 9010

–        Híbridos Simples Tolerantes al Glifosato

o   AG 7000 y AG 7002

–        Híbridos Simples MG RR2 (Nuevos)

o   AG 7003 y AG 7004

Esta comprobado que la productividad de un maíz está fundamentalmente influenciado por el nivel de reservas en el perfil y las precipitaciones del mes de Diciembre para maíces sembrados en fecha optima. Cuando los milímetros caídos durante este me superan los 100 mm, el rendimiento empieza a estar mucho más al alcance de la mano. Y este año parece presentar estas características.

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