Hace más de tres años este porteño devenido en marco juarense decidió fundar  Club AgTech, con el plan de poder unir voluntades y experiencias en esta rama del negocio agropecuario que crece de modo exponencial.

Por: Sebastián Nini -periodista

Fede, para mi es el hermano de Nico, mi amigo. Se radicó en Marcos Juárez, allí donde la Ruta 9  vieja corta la ciudad y la autopista Rosario-Córdoba se cruza con la vieja ruta. A pocos kilómetros de la frontera provincial entre Santa Fe y Córdoba, donde se reúnen en no más de diez localidades el 70% de las empresas de maquinaria agrícola nacional. Marcos Juárez es una zona de pujanza agroindustrial.

Allí vive hace más de veinte años Federico Mayer junto a su esposa, Ingeniera Agrónoma con la que tiene tres hijos. En el intercambio telefónico se escuchan los pájaros de fondo mientras que yo sentado en mi casa en Palermo trato de prestarle atención entre el ruido del colectivo y el comprador de colchones que pasa religiosamente todas las mañanas, con su molesto parlante al grito de dos o tres palabras inentendibles y terminado su canto con un “Señora, Señora”. El contraste me resulta impresionante y no es para menos, me genera cierta envidia.

 Fede, contanos cómo entraste en el mundo de las AgTech

Creo que fue una mezcla de casualidad y curiosidad. Yo era socio de Globaltecnos,  en el año 2013 fuimos a un Congreso CREA en el Orfeo y Juan Enriques contó todo lo que venía pasando a nivel de manejo celular. Todo sonaba a ciencia ficción, poder convertir  una célula de la piel en célula madre y que esa célula madre pueda volver a convertirse en cualquier órgano, por ejemplo. Que con ese manejo de la tecnología vos puedas programar lo que sea para que se convierta en, por ejemplo, combustibles o remedios…la verdad que cuando escuché eso, me voló la cabeza.

Silicon Valley fue un punto importante en el proyecto

Sí, porque al poco tiempo de leer  “Crear o morir” de Andrés Oppenheimer,  junté esas dos vivencias y me nació la idea de ir a Silicon Valley. Ya venía haciendo viajes para ver agronomía y cómo funcionaba el mundo del agro afuera, pero me faltaba tomar esa acción para saber lo que pasaba en el mundo más allá del agro. Ese viaje se concretó finalmente en el año 2015, pasamos una semana allá junto a Sebas Salvaro y otras treinta y dos personas.

“Al terminar esa semana tenía la sensación de que había salido de la caverna y que el mundo estaba hablando de otras cosas de las que nada sabíamos en Argentina”

Después de ese viaje, qué cosas cambiaron en tu forma de ver la tecnología?

Lo que sentí fue que estaba frente a una revolución tecnológica que superaba el pensamiento de qué herramienta sumar al campo para mejorarlo,  si no que era la manera de revincularnos con el mundo.

Una vez en casa y con toda esa información nos dimos cuenta de la necesidad de generar masa crítica. Y a partir de allí ese viaje se transformó en 14 viajes a Silicon Valley, dos a Israel y uno a Europa entre 2016 y 2019. Siempre viviendo la experiencia de cómo la tecnología transformó la cultura.

¿Crees que el proceso de captación de información del mundo cambió radicalmente con tantos avances?

No pasamos del diario en papel al diario on-line solo porque el ahorro del papel o porque me entero más rápido, hay que comprender que miramos al mundo de otra manera. A partir de un contenido, las redes permiten devolver, responder a ese contenido y de este modo alcanzamos una visión distinta ya que la información deja de ser unidireccional para estar conformada por muchas visiones. A partir de acá empezás a entender el porqué de la transformación cultural y la necesidad de ofrecerles bienes y servicios a esos nuevos habitantes que tienen una nueva cultura.

¿Pasados esos años de crecimiento como sigue esta transformación?

Después de 6 años de madurar esto, la idea es generar el salto de conciencia de esta nueva cultura que no es para los jóvenes o los que están vinculados a la tecnología, sino para todos -quieran o no-

¿Cuántos de los que formaron parte de esos viajes a Silicon Valley, se sumaron de algún modo a la revolución AG Tech?

Hay algunos que crearon, sobre todo chicos más jóvenes, premiados por una universidad, por ejemplo, el fundador de Michroma, una start-up que la está rompiendo. Hay muchos que fueron inversores y otros que adoptan el uso de herramientas y los procesos internos.  Creo que es mucho más que generar nuevas Start-ups, intentamos traer el cambio cultural al sector porque comprendieron lo que pasa afuera y eso los hace permeables a estos cambios.

¿Cuánto tiene que ver la AgTech, la tecnología digital en los rindes actuales del productor?

No sé si tiene tanto que ver en el crecimiento del rinde como sí lo tiene en la eficiencia del uso de los recursos. Esto no solo implica el ahorro para el productor como estímulo de corto plazo que resulta interesante, sino que además es ahorro para el medioambiente. Esta cultura en la que vivimos hoy nos pide cada vez más y mejores alimentos, con el cuidado del medioambiente. Es decir que nos piden más con menos. Parece ciencia ficción cuando hablamos de conocer la necesidad por metro cuadrado y además poder implementarlo desde una máquina. Si te lo decían en el año 2000 no lo podías creer.

“Hoy según un estudio de BCR el 14 % de los productores hace algún tipo de dosificación variable. El resto aún no”

¿Influye el problema de conectividad en el interior del país?

Yo creo que la conectividad influye cuando necesitas conexión en el momento, por ejemplo, una video llamada, para hablar por teléfono o enviar algún documento. Pero no necesitás en este caso tener conectividad en el momento y creo que en muchos casos oficia de excusa la falta de conectividad. La conectividad no limita nada, salvo que necesites conectividad en ese mismo momento. Vos podés bajar la información y al final del día te llevas la información y la subís a la nube desde tu casa. Ese es un paradigma existente, donde en realidad deberíamos cambiar la cabeza en este aspecto, las cabezas de los productores, los distribuidores o de una empresa de maquinaria.

La única limitante son las cabezas de las empresas. El tema del cambio de cabeza es más o menos limitante según cuantos roles de decisión debas tomar, ya que será más limitante en un caso que en el otro. Ni hablar de la clase dirigente, ¿No?

¿La tecnología desplaza o acompaña a la biotecnología en el sector agroindustrial?

Desplazar seguro que no porque la biotecnología está en sus albores y aún tiene muchísimo para dar. Lo que vamos a ver es una convergencia de muchas tecnologías que nos permiten encontrar el gran cambio que hemos descubierto.  Se trata de que el conocimiento está en todos lados, antes estaba solo en una facultad o en una empresa.  Hoy la información del mundo está desparramada con un poder de computo que no tenemos noción lo que significa, que además se puede transmitir a la velocidad de la luz y genera un volumen de información tremenda.

¿La inteligencia artificial es uno de los avances más significativos de los últimos años?

“Todo el conocimiento del mundo está disponible en internet y la edad que tiene la información en la red hoy es de alrededor de dos años, como mucho tres, el 80% de la información existente se generó en los últimos dos años, esto habla de cómo se duplica o triplica cada año en forma exponencial”

Hoy en día un médico no puede leer todas las novedades que existen sobre su especialidad, ya solo puede asimilarlo la inteligencia artificial. No existe pensar en estudiarlo como lo hacíamos nosotros en nuestros años universitarios. Esa es una de las características nuevas de todas las industrias y todo esto que se genera para las industrias llevará consigo la necesidad de la tecnología digital, para poder aprovecharlo de la mejor manera.

La misma Inteligencia artificial para entender de genes, cromosomas, o como ocurre actualmente con la pandemia. Hay una capa de información que está alrededor que permitirá procesos de robótica que funcionaran con computadoras y algoritmos. Esto está en los inicios.

¿Cuáles consideras que serán los próximos hitos de la tecnología digital en el sector agropecuario y cuales serían las trabas a sortear?

Yo me imagino un mundo de absoluta abundancia. Suena raro, hasta un poco loco, pero pongo como ejemplo a Israel y el agua.

Israel es un desierto, Israel sin embargo exporta agua potable. Las energías renovables vienen cayendo en términos de costo, vos empezás a generar agua potable en todas las costas de los mares y podés llegar a producir alimentos en forma infinita. De eso no estamos tan lejos.

Me imagino un mundo de abundancia de recursos y de herramientas, partiendo de la energía, tardaremos aproximadamente quince años, lejano, pero no tanto. Y las trabas creo que serán sociales y morales. La discusión de las nuevas generaciones es sobre la nueva especie, redefiniendo al ser humano y su relación con su ambiente. El proceso de sumar tecnología a la vida del ser humano, plantea un dilema ético o moral en la búsqueda del límite entre lo humano y lo extrahumano.

Hablar con Fede Mayer te transporta al futuro cercano, o al presente inmediato, más allá del campo, para la vida, la cotidianeidad y en todo el mundo una realidad distinta. Tengo la necesidad de asomarme a la ventana y mirar al cristiano de a pie pasar por la vereda de enfrente paseando su palermitano bulldog francés. Esas cosas que tiene la cabeza que le cuesta abandonar paradigmas.

Alguna vez un hijo mío le dijo a mi padre, su abuelo, que cuando él sea grande no va a manejar porque los autos serán autónomos. Mi papá le contestó seriamente, “Gracias a Dios yo no lo voy a ver” Paradigmas de cemento, como bien dijo Fede Mayer, si cambiamos las cabezas, cambia todo.

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