Lleva un apellido que tiene nombre propio para la agroindustria en la Argentina, Federico Trucco es el CEO de Bioceres desde el año 2011 y el principal hacedor de que esta empresa nacional cotice actualmente en Wall Street.

Por: Sebastián Nini

Tiene 43 años, está en pareja, no tiene hijos, aunque remarca que Bioceres es un hijo para él. Cuando no trabaja duerme, dice como marcando que le dedica el tiempo al cien por cien, aunque después cuenta que le gusta el deporte, el aire libre y también disfruta de la jardinería y la arquitectura. Vive en Rosario desde hace más de 10 años – nació allí  pero se fue a vivir al interior de la provincia de Santa Fe – hasta que en 2008 volvió a Rosario. Es Bioquímico, graduado de la universidad de Luisiana.

¿Cómo es esto de tener una empresa que cotiza en Wall Street?

Cotizar en un mercado de capitales es tener una herramienta muy potente para poder llevar adelante el propósito de una empresa. Creo que eso es lo más importante, no es un fin en si mismo, sino que se trata de un “means to an end(un medio para alcanzar un fin) como dicen los americanos. Como empresa nos da muchas herramientas al momento de decidir cómo encarar proyectos, porque uno tiene acceso a capital por la vía del Equity, también lo tiene por la vía de la deuda, es decir, hay muchas de opciones que si no estuvieras con tu acción listada no tendrías.

¿Fue fácil adaptarse a la variabilidad del mercado?

Los mercados no son siempre racionales, hay veces que te castigan injustamente y otras que te premian injustamente, es decir, generalmente en el mediano o largo plazo tiende a converger todo lo referido a los fundamentos y la valuación intrínseca de un negocio con su valuación de mercado, pero pueden, en ocasiones, estar desacoplados y en compañías chicas eso tiende a ser más significativo, mientras que las compañías más maduras, con un importante grado de visibilidad, tienden a estar arbitradas muy rápidamente.  

Entonces uno trata de no mirar en forma obsesiva la cotización de la empresa, trata de no trabajar siguiendo el día a día sino haciendo lo que se considera que genera valor fundamental y esperando que todo eso se refleje más temprano o más tarde en el valor de la acción.

¿Fue una decisión difícil?

Como decisión no fue difícil porque para una compañía que nació con la estructuración societaria que tiene Bioceres – con múltiples accionistas y con un capital social muy fraccionado – es probablemente la única forma o la más eficiente de administración. Habiendo múltiples proyectos de vida, gente que en algún momento quiere entrar otra que quiere salir, resolver eso en el ámbito privado es bastante más complejo que usando los mercados.

Los mercados públicos son los más dinámicos, los de más profundidad, por eso creo que como decisión no fue difícil. Instrumentarlo para ponerlo en práctica sí lo fue, de hecho nosotros lo logramos en un tercer intento, nos fue complicado, nos obligó a empezar desde abajo, pero a la vez es lo que hoy nos permite tener todas las oportunidades que estamos teniendo para adelante, aunque no fue sencillo en parte por el +54 que tenemos adelante del teléfono, ¿No?

Totalmente, no es lo mismo si se trata de una empresa argentina, ¿Cuánta relación tiene lo que ocurra con el país en la valoración de la acción?

Nosotros tratamos que la acción no correlacione con la macro de Argentina. No todas las compañías lo logran, el caso más claro es Globant, otro es Mercado Libre – muy desacoplada de lo que es la realidad argentina – y después están los ADR que son el otro extremo, que se mueven al compás del riesgo país, los discursos presidenciales, aumentos de impuestos, etc.

Nosotros hoy como compañía estamos en el medio, de hecho podés ver cómo van las acciones de las empresas que no correlacionan, las nuestras y los ADR argentinos y vas a ver que el BETA es bastante distinto.

“No obstante esto somos, una empresa que como grupo económico tiene aún el 70% del negocio en la Argentina, si bien está en uno de los pocos segmentos de nuestra economía que está semi dolarizado y que apunta al mercado internacional, estamos hablando de una actividad regulada, con retenciones, tipo de cambio diferenciado, productos que necesitan autorización de un órgano de Gobierno. Me imagino que si el mismo negocio estuviera en una geografía menos penalizada nos hubiera resultado más sencillo”

¿Cómo ves este 2021 y la campaña que se viene?

Yo lo veo de manera optimista. Empezamos el año con buenas perspectivas, más allá de la sequía que pegó en algunas zonas de manera dramática, a nosotros nos pega muy fuerte en la zona de Pergamino, pero esencialmente arrancamos el año con un valor de los commodities muy superior al del 2020 en forma sostenible, en una actividad que no tuvo la caída que tuvieron actividades más sensibles a la pandemia.

Básicamente no fue afectada por la dinámica de la pandemia, en un mercado donde el acceso al crédito es razonable, tanto por parte de los proveedores como del sistema financiero contás con instrumentos de financiación con tasas en algunos casos negativas contra la inflación, todo esto sumado a las lluvias que dejan una buena perspectiva para las siembras que se vienen. Incluso supongo que en el caso de la gruesa vamos a tener una producción aceptable con precios muy superiores a los que tuvimos el año pasado.

¿Y como ves la fina específicamente?

La verdad que la vemos con muchas expectativas, en parte por la situación de precios, por las lluvias que hoy permiten pensar que se puede arrancar con buenos perfiles, creemos que se puede llegar a hacer una buena superficie de trigo.

Para Bioceres este es un año en el que podemos construir desde lo hecho el año pasado. Tenemos trigos convencionales que vimos comercializando desde el año 2003 cuando empezamos con los materiales de INTA, hoy en alianza con Florimond Desprez, tanto por lo que es el canal propio como con licencia con otras compañías de semillas que comercializan la genética de trigal genetics.

Materiales tolerantes a sequía y el programa “Generación HB4”

Esperamos tener un año igual o mejor al 2020 que fue bueno para el negocio de semillas y además estamos muy comprometidos este año con el escalado de los materiales tolerantes a sequía, algo que estamos haciendo muy cuidadosamente con productores que son parte del programa “Generación HB4” de identidad reservada, en donde de algún modo vamos monitoreando la situación lote a lote pero tomando como punto de partida los resultados del año pasado, donde determinadas zonas que fueron afectadas por sequías significativas y los rendimientos fueron superiores.

Hoy tenemos una audiencia de productores que vivió esa experiencia y que quiere expandirse y amplificar, y también gente que no participó y quiere sumarse siempre dentro de las limitaciones que tenemos para hacer esto hasta tener las aprobaciones que nos faltan, fundamentalmente la de Brasil.

¿Qué falta para la aprobación en Brasil?

En Brasil nosotros venimos trabajando desde el año 2019 con los reguladores y nuestros socios brasileros, llevamos adelante el proceso de audiencia pública, un requisito previo a la aprobación en octubre del año pasado, y esperamos tener la aprobación por lo menos para determinado tipo de consumo de trigo producido en la Argentina en la primera mitad de este año. Si contamos con eso antes del arranque de la campaña sería una buena noticia.

¿Cuánto va a cambiar para el productor argentino el uso del trigo resistente a la sequía?

Entendemos que se trata de la diferencia entre ganar y perder plata. Tenemos experiencias que llevamos adelante en el oeste de la provincia de Buenos Aires donde se siembran trigos de muy bajo rendimiento, logrando más de un 40 o 50% de aumento en la productividad que van directo al bolsillo del productor. Además, permite una rotación con soja más competitiva, pensemos que el doble cultivo en la Argentina tiene como principal limitante la falta de agua, si podemos combinar un trigo tolerante a sequía con una soja tolerante a sequía podemos hacer una ecuación de doble cultivo, ganándole al monocultivo –algo importante no solo desde el punto de vista del productor sino también desde lo medioambiental –

Seguramente mi viejo hablaría de siembra directa, cultivos de servicio y todo aquello que permita fijar carbono en el suelo y tener un suelo mejor del que teníamos el año previo. Creemos que una gramínea de invierno con estas características es una pieza fundamental en estos sistemas más armoniosos.

“Desarrollamos una tecnología que es vista como parte de un sistema productivo que tiende a algo que hoy se denomina agricultura regenerativa

Federico Trucco

¿Hay otras novedades en trigo para este año?

Estamos avanzando en trigos especiales que tienen características de calidad diferenciadas. Por ejemplo, hay tres variedades que se lograron por edición génica que hemos adquirido de una compañía americana. Hay un trigo de bajo gluten, un 60% de gluten menos que un trigo normal. Hay un trigo de almidón resistente, que tiene mayor contenido de fibra en el grano y eso hace que los azúcares se liberen más lentamente en el proceso digestivo logrando un índice glicérico más favorable en el alimento que se hace con este tipo de trigo. Por último, tenemos un tercer trigo que tiene lo que se llama estabilidad oxidativa que es muy importante para las harinas integrales. Los molinos que hacen este tipo de harinas tienen un serio problema de logística por la corta vida en góndola que tiene este tipo de harinas.

Un concepto que apunta a sumar valor

Sí, son tres desarrollos que apuntamos a escalar este año, probablemente tengamos contratos para productores con cierto nivel de volumen para el año próximo. Esta es la otra punta de nuestra propuesta de valor, no solo aumentar la productividad a campo de manera regenerativa sino también el valor de lo producido, modificando las materias primas para que tengan atributos deseados por el consumidor.

¡Gracias Federico!

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