Bajo el paraguas de GDM, se nuclean las marcas que han posicionado a nivel mundial. Han crecido exponencialmente, pasando de ser un semillero a una multinacional. Lo más destacable es que no han perdido su ADN principal, el de la innovación, la transparencia y la investigación. Gerardo Bartolomé, el padre de la criatura.

Por: Juan Carlos Grasa

¿Cómo consideras ha sido la evolución de la #Soja en nuestro país, contado desde tu experiencia en Don Mario?

Cuando termino la facultad en el 80’ -la UBA-, nosotros estudiábamos el uso de arado y vertedera como una práctica normal de laboreo del suelo. Es más, en el primer lote que sembramos en conjunto con Cesar Belloso, el control de Sorgo de Alepo lo hacíamos en forma mecánica, arando sobre la marcha de la siembra para que los rizomas interrumpan su ciclo y sembrábamos soja para que trate de cubrir rápido, después se hacía escardillo.

El paradigma de los 80’ era de las labranzas, luego vino la SD que cambió la forma de hacer soja con el no laboreo y hubo una adaptación a la SD desde el acercamiento entre hileras, las densidades, el uso de otras variedades – en Argentina se usaban grupos largos en zona templada – y hoy se siembra grupos 4 y 3.

En ese gran cambio Don Mario tuvo mucho que ver

Claro, porque nosotros lanzamos en el 88´ la DM 49, un grupo 4 largo que marcó un hito interesante. La competencia en ese momento se enfocaba en el grupo 5, esa coyuntura nos permitió crecer mucho de la mano de este grupo 4.

Los cambios desde lo agronómico fueron impresionantes, pensemos que las variedades grupo 6 se cosechaban en el mes de julio y ahora se cosechan a fines de marzo, y esto le dio mucha seguridad al cultivo, lo hizo mucho más sustentable.

¿Crees que el gran cambio vino en el 96´con la aparición de la RR?

En mi opinión no tanto en la productividad, ya que eso depende del germoplasma, pero sí  en la facilidad de cultivar soja y en controlar de malezas. Recuerdo haber hecho trabajos para Acrea y en la zona de Rufino era imposible cultivar soja por el Gramón que había. La aparición de las RR simplificó este tema y permitió la expansión del área cultivable de soja.    

En los 90´ hubo un combo con la SD, las RR y los grupos de precocidad 4 que le dieron más productividad y sustentabilidad al cultivo, obviamente el crecimiento vino aparejado por la gran demanda de China como gran comprador.

China fue el puntapié para el crecimiento del cultivo en todas las áreas tanto de nuestro país como los de la competencia

Argentina, EE.UU. y Brasil se sumaron a esa ola y se convirtieron en los grandes productores mundiales.  Hoy Brasil produce más que EE.UU. y Argentina ha quedado retrasada. El protagonismo argentino como gran productor de soja mundial ha perdido relevancia fruto del crecimiento de Brasil y de otros países de competencia.

¿Esta realidad a qué la atribuís?

Argentina no está accediendo a nuevas tecnologías tanto biotecnológicas como de germoplasma y esto la atrasa desde el punto de vista de la productividad. No tenemos acceso a Xtend y Enlist  – Brasil si lo está teniendo –  En mejoramiento de soja EE.UU. invierte 7 veces más que Argentina, y Brasil el triple que nuestro país, por eso la ganancia genética (la mayor productividad debido solo al mejoramiento, sin ambiente, sin clima) es alta en EE.UU, intermedia en Brasil y baja en Argentina.  El mejoramiento de soja para las 18 millones de hectáreas que se siembran en Argentina, está concentrado en dos compañías Don Mario y Nidera. Si nosotros por una cuestión de falta de marco legal o cuestiones de rentabilidad decimos ¡nos vamos! Argentina se queda sin proveedor de germoplasma. 

Los cambios agronómicos han sido muy significativos al igual que el consumo de la soja.

Si, además, el mejoramiento es mucho más sofisticado, con la aparición del apoyo molecular, la genómica, la edición génica, el fenotipado –que ya no se realiza de manera manual- demuestra que el avance tecnológico ha sido exponencial.

Desde el punto de vista productivo, ¿se puede decir que retrocedimos?

No creo, podría decirte que fuimos acelerando pero seguramente la curva debería haber sido más empinada en cuanto a la mejora, el ascenso estuvo pero podría haber sido mayor. Nuestros productores son muy buenos, adoptan tecnología y son emprendedores. Nuestras zonas agrícolas –comparadas con las de otros países- son muy buenas.

El modelo de contratistas que se utiliza en Argentina funciona bien, porque ese tercero es profesional, se aggiorna y brinda un buen servicio, logrando un buen diferencial. Hoy vemos que la robótica está jugando un papel muy importante en tema de aplicaciones. Hay que lograr que toda la agricultura este certificada.

Bartolomé

Sabemos de los cambios que se vienen en DonMario, con GDM presentada en sociedad hace unos días. ¿Qué nos podrías contar al respecto?

Básicamente, la decisión del cambio es solo por un tema generacional. Esto sucederá en el 2021, yo tendré 65 años y creo que atornillarse a un asiento no suma, creo que es una buena oportunidad para darle una renovación a la compañía. Es bonus track es que Ignacio, mi hijo, es quien me sucede y eso me llena de satisfacción. Las tecnologías avanzan a un ritmo exponencial  y es necesario estar muy aggiornado para no perder el tren.  

¿Cómo manejan desde la empresa los cambios de puestos?

Todo está calculado dentro de la dinámica de la empresa, donde se mueve una ficha se reemplaza por otra que también es parte de DonMario. La salida de Obdulio será el año próximo, y eso le da la oportunidad a Santiago De Stefano de volver a Argentina –algo que él siempre quiso- y la cadena sigue, como un efecto dominó, pero siempre con nuestra gente. Eso es algo que queremos mantener, continuar con nuestro ADN, con nuestra cultura intacta.

¿Por qué lo hacen de manera anticipada?

Porque el cambio de Obdulio y el mío es trascendental, por eso queremos que sea armónico y para eso se necesita tiempo. Estamos preparando a nuestros clientes y a nuestra gente para el cambio de liderazgos. Obdulio se retira el año próximo, está muy conforme y de acuerdo con la decisión, con muchas ganas de emprender nuevos proyectos.

Si bien faltan dos años para concretar los cambios, ¿cómo te imaginas a vos mismo y a la agricultura en esa época?

Yo quedo como presidente del directorio, con lo cual Ignacio me reportará a mí, mi rol será brindar una visión estratégica a la compañía, es una manera de capitalizar mis 40 años de experiencia en el negocio. Será un rol diferente pero siempre sumándole valor a la compañía.

En cuanto a la agricultura, creo que la robotización será la vedette en los próximos años. Se avanzará más en los próximos cinco años que en los últimos veinte, y esto también se ve en el vínculo con los productores que ha pasado en gran porcentaje a ser digital. 

Este cambio también hoy se observa en la cantidad de AgTech disponibles

Sí, creo que hay muchas ofertas digitales y el productor se siente un poco agobiado. Es como un mar revuelto que en algún momento se va a aquietar y de todas las propuestas quedarán aquellas que generen más valor, pero sin dudas el cambio viene por ese lado. El agricultor joven es quien las impulsa.

Además de la investigación y el desarrollo, ¿En qué otros aspectos hacen foco?

Hoy la empresa se profesionalizó y está acompañando los avances tecnológicos en cuanto a administración y finanzas. Como empresa argentina hemos lanzado obligaciones negociables aquí hace varios años, y en este, por primera vez lo hicimos en Brasil porque quisimos hacernos conocidos en el mercado de capitales brasilero; todo esto con la intención de ser una empresa seria, profesional, de primer nivel.

Gracias Gerardo!