Por: Ing. Agr. Ignacio Eguren, CEO y fundador de AgroPro.

El rinde de este cultivo suele ser tan impredecible, que en la jerga los ingenieros agrónomos decimos muchas veces que los kilos cosechados de girasol dependen más del azar que de nuestra gestión técnica. 

Dos hechos tan opuestos como “no le llovió en floración” o “se lavó la flor”, suelen ser usados para explicar la misma cosa: un rendimiento menor al esperado. Esto, más un mercado poco transparente, la presencia de palomas y los vientos, puede ser la razón por las cuales muchas veces solo se siembra girasol cuando existen restricciones para cultivos con mejor reputación como la soja y el maíz. 

Esto se ve reflejado a nivel nacional en los datos de producción publicados por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires para esta campaña que está finalizando. 

Soja: 43,5 millones de toneladas.

Maíz: 48 millones de toneladas (estimación al 13/07/2021).

Girasol: 2,7 millones de toneladas. 

Lo mismo sucede a nivel mundial. Según el USDA, la producción de la cosecha que está finalizando será: 

Soja: 363 millones de toneladas.

Maíz: 1120 millones de toneladas.

Girasol: 50 millones de toneladas.

Pero lo dicho no quita que el cultivo de girasol también tenga sus adeptos. Algunos lo eligen porque se cosecha unas semanas antes que la soja y el maíz, y eso es una gran noticia financiera. Otros, porque han tenido buenas experiencias económicas en años anteriores. Hay quienes lo hacen porque es un “seguro contra la seca”. E incluso se escuchan historias de algún productor que años atrás “compró campo porque pegó una cosecha de girasol”. ¡Cómo no ser fan en ese caso!

Y volviendo a la pregunta inicial, si bien muchas veces nos sentimos “defraudados” porque hicimos “todo bien” y no se vio reflejado en el rinde, no caben dudas que el rol del técnico es fundamental para lograr una gestión eficiente y sustentable. 

Puntos a tener en cuenta

En mi opinión, los siguientes son los principales puntos a tener en cuenta a la hora de planificar y desarrollar la estrategia con la que vamos a llevar adelante el cultivo:

  • Elegir los lotes donde se pueda expresar al máximo, el potencial del híbrido. 
  • Seleccionar materiales que nos aporten todas o la mayoría de estas características: estabilidad, alto potencial de rendimiento, alto porcentaje de aceite, resistencia a herbicidas, tolerancia a enfermedades, facilidad de desgrane durante la cosecha y no demasiada altura de la planta, como los más importantes.
  • Ajustar densidades según la zona, los ambientes del lote, la presencia de napa y el contenido de humedad a la siembra, entre otros factores.
  • Lograr una excelente implantación. Ya que como en todo, arrancar bien nos acercará al éxito. 
  • Cuidar de manera extrema las etapas iniciales del cultivo implantado, principalmente de las cortadoras.
  • Tener el lote siempre libre de malezas. Durante el barbecho, durante el cultivo y luego de que este se coseche, para “entregarlo” en las mejores condiciones a la actividad que le sigue. La tecnología Clearfield es una gran herramienta para lograr este propósito.
  • Efectuar un eficaz monitoreo y control de plagas. Principalmente de orugas, en las etapas iniciales y durante los estadios reproductivos.
  • Monitorear y controlar enfermedades, si las hubiera. Por ejemplo: roya blanca.
  • Cosechar “lo antes posible”. Analizando siempre las variables que inciden en la toma de esta decisión: riesgos de granizo y viento, pérdidas de precosecha y pérdida de kilos por cosechar por debajo de la humedad de recibo, entre otras. Como dicen los que tienen varias campañas encima, “lo cosechado, cosechado está”. Y generalmente conviene pagar algún o algunos puntos de humedad, para hacerlo unos días antes.

Un dato a tener en cuenta: el USDA es bajista para la campaña que viene, estima 57 millones de toneladas de producción a nivel mundial (14% más que la campaña que acaba de finalizar).

Será importante, entonces, estar alerta e ir cerrando márgenes cuando sea posible. Sobre todo para aquellos que tengan que vender rápido y no puedan esperar a que sucedan subas mucho tiempo después de realizada la cosecha.

Quizás el azar influye en el rendimiento del girasol más que en otros cultivos. O que esta sea, otra vez, es la mejor explicación que encontramos para lo desconocido. Pero sin dudas “la mano”, y la cabeza, del ingeniero en este hermoso cultivo tiene una gran importancia en el resultado final. 

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