“La Catalina” es un establecimiento con más de 100 años de historia, en Diego de Alvear, provincia de Santa Fe,  que con eficiencia defiende las rotaciones con tecnología de punta. Son pioneros por el uso de la SD, de intensificar la rotación y adicionar la nutrición en base a la demanda de los cultivos y de esta manera estabilizar y aumentar los  rendimientos campañas tras campaña.

Por Diego PeydroConductor de AgroTV

Llevan ambientadas más de 32 mil hectáreas, y es ahí donde Gustavo Casagrande, coordinador de producción de Cosufi, detalla la estrategia pensando en la sustentabilidad a largo plazo aumentando además los pisos de rinde.

Gustavo, contanos un poco la realidad del manejo de este establecimiento.

La empresa se dedica a la agricultura y la ganadería. La agricultura ocupa los mejores suelos y esa ubicación hizo que la ganadería se viera desplazada hacia los sectores inferiores del campo. La cría está ubicada precisamente en esos sectores inferiores donde la capacidad productiva de la agricultura en esas situaciones es de un 30 o 40% respecto al resto, con lo cual es una estrategia poder producir terneros que después van al feedlot y nos permiten utilizar varias toneladas de maíz, eso es lo que estamos tratando de integrar. Fundamentalmente la idea es tratar de incrementar tanto el feedlot como el tambo para tratar de consumir la mayor cantidad de granos posibles.

En base a los resultados de las últimas campañas, cómo han ambientado la agricultura?

En los últimos tres años con los incrementos de lluvias y el ascenso de napas, hemos ambientado la agricultura cambiando del histórico y sectorizando en dos grandes ambientes, los de mayor calidad – el 60% del campo – están en una rotación de trigo, soja y maíz; el otro 40% – sectores un poco más ganaderos – mantienen la rotación tradicional, trigo soja, maíz y soja de primera. Los campos están todos ambientados en cuanto a agricultura. Iniciamos históricamente con 2, 3 o 4 ambientes por lote y hoy ya estamos trabajando con múltiples ambientes, eso lo estamos haciendo con muestreos sectorizados cada 3 hectáreas. Así pudimos diagramar perfectamente la variabilidad que tiene cada lote de nutrientes, y poder aplicar la cantidad precisa en cada sector. A su vez, en el caso del maíz, poder determinar cuál es el híbrido ideal, la fecha de siembra ideal y la densidad que mayor respuesta genera a ese incremento de tecnología.

¿Cuáles son las respuestas en rendimiento bajo este sistema de ambientación más eficiente y estable frente a las condiciones de esta campaña?

Estamos en niveles productivos muy altos, hasta este momento estamos en 14.000 kilos de promedio en  maíz, con muchos lotes de hasta 15.000 kilos, con un promedio de trigo de 5.400 kilos, 4.000 de soja de segunda y  la soja de primera que si bien ocupan los ambientes inferiores es un poco la más castigada y nos cuesta en promedio superar a la soja de segunda.

¿Qué plataformas digitales han adoptado para ver las repuestas de cosecha y las decisiones en tiempo real y a distancia?

Tenemos dos herramientas que estamos utilizando mucho, una es Taranis que permite ver la evolución de los cultivos, y hace 3 años que estamos usando Field View que es la herramienta que nos permitió tener en vivo y en directo no solo el rendimiento de cada lote sino además ir viendo cada ensayo y los rendimientos de los híbridos. Realmente nos simplificó el trabajo. A partir del año pasado incorporamos las imágenes NDVI en la misma plataforma, y ya con eso no necesitamos más porque nos permite hacer todo el seguimiento del cultivo desde la siembra, la densidad, hasta la cosecha, y todo desde una oficina que puede estar en el campo o en plena ciudad.

Estas tecnologías las usan en las tres zonas donde Cosufi  hace agricultura, te consulto cuál es el paquete tecnológico que están utilizando según la planificación de resultados estimados.

La tecnología la usamos en las tres zonas, lo que cambia son los híbridos, las densidades y los paquetes tecnológicos. En esta situación para lograr 15.000 kilos estamos trabajando con 86/90 mil semillas de determinados híbridos. Por ejemplo,  7270, 7220 la usamos al principio de la cosecha y cuando nos vamos desplazando hacia el oeste bajamos el paquete a densidades más bajas pero con muy buenos rendimientos -12.500 a 14.000 kilos de maíz temprano-. Cuando vamos hacia San Luis la tecnología de uso es la misma pero trabajamos con materiales más defensivos, en ese caso utilizamos 6910 -con densidades bajas, entre 40 y 55 mil plantas- para lograr rendimientos entre 6.000 a 8.000 kilos.

Después de años de ensayo siguen seleccionando híbridos de la línea Dekalb. ¿Qué ventajas cuantifican en el manejo y en rendimiento con esta tecnología?

Hace muchos años venimos trabajando con Dekalb, en los últimos 5 años hemos llegado a usar el 90% de sus materiales. Como ventaja principal te puedo nombrar la potencialidad de sus híbridos, luego podría nombrarte la alta resistencia/tolerancia  al MRC  y luego la variabilidad genética que a nosotros como empresa nos permite a través de un mismo proveedor obtener los materiales para poder ubicar en las distintas zonas y en los distintos ambientes. El otro 10% lo comparte Nidera, con el 7761 que funciona muy bien y Syngenta, que de a poquito va entrando con el 897.

¿Cuál fue el híbrido con mejor performance de acuerdo al manejo que adoptaron para cada ambiente?

El primero que probamos para esta campaña fue el 7270. En el campo tuvimos un 20% de la superficie con rendimientos de hasta 15.000 kilos, dentro de éstos, el 7270 fue el material que exploró rendimientos superiores – entre un 5 y un 7 % -. Para nosotros es un material nuevo pero nos gustó mucho. Seguimos evaluándolo y continuamos con el 7210, 7220 y 7320, todos con tecnología VT TRIPLE PRO.

Para obtener estos tan buenos rendimientos, cuál fue la estrategia productiva que utilizaron en maíces  de primera y de segunda en los cultivos que llevaron adelante en la provincia de Córdoba, Buenos Aires y San Luis?

En este campo la estrategia que usamos fue el 90% del maíz en siembra temprana, solo el 10% es siembra tardía la cual está dirigida a sectores más ganaderos. Todo esto depende del año – del ciclo, del niño, niña o si es neutro – se eligen paquetes tecnológicos para distintos rendimientos. En los últimos años nuestros paquetes tecnológicos apuntaron a rendimientos de 16.000 kilos en los mejores ambientes; los de 10.000/11.000 kilos en determinados lotes, en ambientes inferiores.

Para zona de sur de Córdoba, el paquete tecnológico es 14/14.500 kilos en los buenos sectores con napa, y en 10.000 kilos en los sectores inferiores. En ese campo la distribución del maíz fue de 50% maíz temprano, 50% maíz tardío.

En San Luis el 100% del maíz es tardío, lo ubicamos entre el 25 de noviembre y 10 de diciembre, usamos un híbrido bien defensivo con un paquete tecnológico para poder lograr el rendimiento de 6000/7.000 kilos –que es con el que nos sentimos conformes- para esa zona.

Para Casagrande el éxito de la campaña está dado por la pasión para producir de manera sustentable, en equipo, y con planificación en el largo plazo. “Hoy estamos logrando estos resultados de una campaña que planificamos hace un año, y la realidad es que ya estamos planificando la próxima. Hay mucho tiempo invertido, mucha gente que participa, mucho trabajo, diseño de  toda la estrategia de rotación, de elección de híbridos, de variedad, de fertilización, de sistema de maquinarias para implantar, distintos sistemas de aplicación de agroquímicos. En cuanto a la cosecha,  es el gran momento de ver si lo que uno diseñó se cumplió en la práctica, y en base a la experiencia se planifica la siguiente campaña. Es un gran desafío tanto personal como  profesional.”

Gracias Gustavo!

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