Gustavo Idígoras es presidente de la Cámara de la industria Aceitera y del Centro de exportadores de Cereales, pero además tiene una capacidad para retener números que asombra. Es padre de tres hijos, mellizas de doce años y un varón de 9 que salió hincha de Boca como el padre. Juega al tenis, semanalmente hace ejercicio y se mantiene en estado. Nació en San Pedro, viene de una familia agropecuaria y como parecería que le sobra el tiempo es profesor de posgrado en la UBA y en la Universidad nacional de Tres de Febrero.

Por: Sebastián NiniPeriodista

¿Qué evaluación podrías hacer respecto a la realidad agropecuaria nacional, hoy en día?

Este ha sido un año donde tuvimos una buena campaña en materia de volumen pero no así en materia de precios porque tenemos un contexto internacional muy complejo, con muchísima volatibilidad e incertidumbre que no favorece a la Argentina ni a los países de la región ya que es una volatilidad bajista en materia de precios. Por lo tanto tuvimos mucho volumen, mucha producción, ciento cuarenta y cinco millones de toneladas, récord histórico de exportación de maíz, estamos llegando a casi treinta y seis millones de toneladas, segundo exportador mundial habiendo superado a Brasil – si sumamos a Argentina y Brasil superamos a EE.UU. por primera vez en la historia en materia de exportación de maíz-  pero todo en un contexto internacional que está condicionado por la generación de mayores divisas para la Argentina y de una riqueza para el sector agroindustrial teniendo en cuenta esos bajos precios.

Las retenciones son un tema de preocupación para toda la cadena, coincidís en esto?

Fueron reinstaladas desde octubre del año pasado, al principio no se notó tanto y después tuvieron un impacto, el complejo sojero que es el principal complejo del país en materia exportadora tiene hoy un impuesto a la exportación del veinticinco por ciento para todos los productos.

Todos los demás productos, como el trigo, el maíz, el sorgo, el girasol, la cebada, etc. hoy están, por el tipo de cambio, en aproximadamente el siete por ciento. Estos impuestos generan menos ingresos porque ante la caída de precios internacionales y mayores impuestos internos hay un ambiente asfixiante en la cadena agroindustrial argentina que no permite tener fluidez para generar nuevas inversiones o tener mejores perspectivas de crecimiento.

Este es un año de cambios, ¿cuál es la visión de la Cámara respecto al futuro del negocio agropecuario?

No tenemos nosotros como visión de la industria exportadora ningún prejuicio, creemos que es necesario no tenerlos, para así poder articular políticas públicas a favor de la exportación. Las historias pasadas en muchos casos fueron lamentables, pero también hay un reconocimiento del nuevo gobierno de que se cometieron muchos errores y que se aprendió de ellos. Por esto me parece que vale la pena otorgarles esta credibilidad que además es necesaria para todos y tenemos que confiar en ese pensamiento y ayudar a construir un escenario de cuatro años donde como mínimo el sector agroindustrial argentino necesita tres condiciones.

¿Cuáles serían esas condiciones?

La primera, libertad para producir, esta es una condición que parece tan elemental y obvia, pero creo que es muy necesaria repetirla en todos los lugares. Si no tenemos libertad para producir claramente la Argentina agrícola va a sufrir consecuencias nefastas – fuerte pérdida de la producción agrícola, caída en la producción ganadera, destrucción de empleo, destrucción de inversión y poner en riesgo también la sostenibilidad de los suelos argentinos-.

La segunda condición es libertad para comercializar, esta también parece una cuestión obvia, pero en la Argentina tiene que ser esto arraigado como un derecho humano, deberíamos darle el mismo rango que los demás derechos sociales que en la Argentina están bastante bien reconocidos mas allá de su grado de implementación. Digo esto porque siempre se escuchan voces que dicen que hay que privilegiar la mesa de los argentinos sobre cualquier otra condición y nosotros estamos convencidos que la mesa de los argentinos se privilegia con más exportaciones; primero porque éstas activan mayores ingresos a los productores, segundo porque siempre se ha demostrado que con exportaciones se alcanzan mayores áreas de producción, mayores superficies de siembra, mayor cantidad de ganado, porque hay un ciclo de reinversión natural cuando hay mejores precios internacionales.

¿Crees que el país tiene una visión abierta al mundo y de tomas de decisiones según el contexto internacional?

Sí, hay que entender que el Agro argentino cuando mira al mercado mira al mundo y no a la Argentina, y acá tenemos que erradicar la idea de que el agro solo se dedica a mirar lo que pasa en la Argentina, el agro mira lo que pasa en China, en Europa y en Estados Unidos y ahí toma sus decisiones, por esto más importaciones implican más y mejor alimento para los argentinos.

Recién dijiste que eran tres las condiciones,  ¿cuál es entonces  la tercera?

La tercera es una estructura impositiva que no penalice la capacidad exportadora de la Argentina, y acá quiero hacer hincapié en que la Argentina, al ser un país federal, tiene un enorme desorden tributario. El gobierno nacional dio ciertos mensajes que filtraron a todo el mundo, era “Hay que reducir el déficit fiscal”. Hay dos formas de hacerlo, o se reduce el gasto o se aumentan los ingresos. Los municipios de las provincias tienen la tendencia al aumento de los ingresos fiscales. Por esto todas las tasas municipales hoy son inconstitucionales, ilegales y absolutamente arbitrarias y tienen la fascinación de que suponen que estos veintiocho mil millones de dólares que embarcamos cada año es cien por cien rentabilidad.

¿Cómo se traduce esto en la día a día del productor?

En base a esa cuenta – así lo escriben en sus decisiones los consejos deliberantes – cobran tasas que han inventado, tasas por movimiento de camiones, por estacionamiento de camiones, por circulación de camiones, por riego de caminos, ahora también hay tasas ambientales por la cantidad de emisiones aparentes que podría haber por los camiones que salen de las terminales portuarias y así sucesivamente. Además, algunas de ellas son cobradas de manera bastante dudosa, porque las cobran al contado, en efectivo y sin ningún tipo de registro. Esto ocurre en todos los puertos de Santa Fe, y en otros puertos como en provincia de Buenos Aires, Bahía Blanca o Necochea, estamos en litigio por tasas que se inventaban por circulación aparente de cantidad de kilómetros en zona urbana y terminan destruyendo empleo, generando deterioro en las condiciones de inversión y además una ausencia de interés de alguna articulación público -privada para hacer obras.

Estimo que la sinergia público-privado es algo que debe suceder en pos del crecimiento de oportunidades para el sector.

Nuestro sector es un sector que invierte muchísimo en obras de infraestructura, no solamente los puertos que conoces sino todos los accesos a los puertos.  En este momento estamos invirtiendo en el Belgrano Cargas para que llegue el tren a Timbúes desde Salta. Dietrich nos dio esa posibilidad con la PPP, pero no puede ser que para llegar a la planta de molienda más grande del mundo que es RENOVA en Timbúes, haya que transitar veinte kilómetros de tierra, esto es incomprensible, sobre todo cuando ese camino se pagó diez veces. Mientras tanto se aportan mensualmente valores millonarios de todas estas tasas que te mencioné.

Necesitamos como país crecer en esta visión exportadora y para ello es imprescindible reordenarnos desde el primer paso de la cadena.

Necesitamos un ordenamiento tributario porque muchas veces focalizamos en los derechos de exportación, como único tema. El derecho de exportación es distorsivo, estamos todos de acuerdo, pero es lo más transparente que existe. Lo otro es imprevisible y genera costos a la Argentina de una manera fenomenal, por eso le estamos pidiendo, por ejemplo, al nuevo Gobernador de Santa Fe, que se haga un ordenamiento provincial de todas las tasas y que sea la provincia quien intervenga y coordine todo esto. En contexto de déficit fiscal esto es muy difícil de hacer, pero si tenemos vocación exportadora, es indispensable.

¿Cuál es tu reflexión sobre estos últimos cuatro años y lo que deja el gobierno saliente? ¿Cuánto tuvo que ver la realidad internacional? ¿Si hubiera ganado Hilary, hoy la cosa sería distinta?

Primero este gobierno saliente ha tenido una vocación internacional y eso en la Argentina es atípico. Esa vocación internacional la ha ejercido de manera bastante inteligente en términos de esfuerzo dedicado al diálogo internacional, a la participación en foros, a recuperar la credibilidad –esto se visualizó en la cumbre del G20, en la cumbre de la organización mundial de comercio y en la apertura de mercados – estos doscientos mercados promedio que han abierto han sido en un ciento por ciento mercados agrícolas. No ha habido un solo anuncio en cuatro años de una apertura de un mercado industrial ni nada por el estilo, siempre fueron mercados agrícolas, particularmente alimentarios, el noventa por ciento negociaciones del SENASA. Por eso fue muy importante todo el proceso del SENASA desde la llegada de Ricardo Negri que llevó a una desburocratización y simplificación con mirada exportadora y eso ha sido muy importante para todos los sectores agroindustriales argentinos. La fruta fresca, las hortalizas, la carne vacuna, la carne aviar, la carne porcina -finalmente despegó que era una ambición histórica de la Argentina – productores de carne que hoy empiezan a mirar al mundo con visión exportadora. Bueno, todo esto lo logró este gobierno.

¿Qué crees  le faltó a este gobierno?

Primero, no tuvo un escenario internacional favorable. Cuando uno ve las relaciones de intercambio comercial de América latina en materia de precios, los principales commodities exportadores se encuentra que los últimos tres años tuvo la peor relación de los últimos 30 años en materia de precios internacionales – particularmente desde octubre del año pasado – países como Chile, Bolivia o Ecuador han sufrido las mayores consecuencias en caída en los términos de intercambio, cosa que me parece es otra de las razones por los cuales hoy están pasando por esta situación grave.

También le faltó cierto expertise en la gestión de la política pública, fueron cuatro años en los cuales entiendo que llegaron, ninguno de ellos con experiencia previa en materia de foros internacionales y de gestión de política pública, tuvieron todo un proceso de aprendizaje en donde el contexto internacional no los acompañó y a mi entender le faltó un poquito más de agresividad exportadora. Es decir, abrir un mercado es una gestión muy importante, permanecer en el mercado implica una gestión mucho más importante. ¿Qué le faltó a este gobierno? La habilidad de la inteligencia comercial. Es decir, abro el mercado, pero de qué manera realmente me instalo en ese  mercado?

La situación fiscal fue un gran palo en la rueda.

Le faltaron recursos porque el gobierno entró en una política fiscal diferente teniendo que recortar gastos, donde hay que privilegiar entre los problemas sociales evidentes de la Argentina o la penetración de mercados y cómo invertir en las exportaciones. Estos son procesos largos y diría que de todos modos dejó las bases de muchas cosas que a nuestro entender es algo que deberíamos defender para mantener, consolidar y mejorar lo pendiente. Me parece que eso será una acción bastante interesante del próximo gobierno.

Si en el próximo gobierno la política de comercio internacional se mantiene como hasta ahora, de cambiar un poco la realidad económica mundial ¿Existen mayores posibilidades para la Argentina?

Yo creo que el proximo gobierno tiene muchas más condicionalidades en comparación con los gobiernos Kirchneristas, tiene restricciones internacionales importantes, no tiene acceso al crédito, tiene dificultades internacionales porque la guerra comercial entre Estados Unidos y China ha generado un mayor proteccionismo, y tiene precios bajos en los commodities. Además no tiene capacidad de generar divisas mas allá de la exportación, por lo tanto, la única salida que tiene es privilegiar la capacidad exportadora de la Argentina en el corto plazo más allá de generar a futuro una “Vaca Muerta” competitiva.

Y esta realidad la aporta básicamente el sector agroindustrial.

El único sector en condiciones de darle en 2021 y 2022 respuestas exportadoras es la agroindustria, porque vamos a tener una cosecha fina comercializándose, y una gruesa que debería dar ciertas respuestas en término de volumen exportable. Hablamos básicamente de un rango de entre veintiséis mil y veintiocho mil millones de dólares por año – un 50% de las exportaciones Argentinas -y si le sumamos una capacidad exportadora creciente en la industria frigorífica argentina a China, más la pesca y lo que aportan otros sectores, estamos  en treinta y cinco mil millones de dólares sobre un total de sesenta mil que fue en 2018.

Esto es lo único que puede dar dólares frescos y genuinos, pero para lograrlo hace falta condiciones de producción y comercialización.

¡Gracias Gustavo!  

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