Ya está encaminada la siembra de la gruesa 2018/19. Nunca antes el #Campo argentino invirtió tanto y si el clima acompaña será recompensado con la mayor cosecha de granos de la historia, que superará en un 30% a la última sembrada bajo el anterior Gobierno. Los productores respondieron no solo a los incentivos económicos, sino también a una nueva administración que no los trataba como enemigos.

Entre la decisión de la #Siembra18 y el momento en el que las sembradoras entraron a los lotes el plan de ajuste paulatino de la macroeconomía del actual Gobierno naufragó en las aguas tormentosas de una Reserva Federal que decidió retirar de circulación 20 mil millones de dólares por mes(ese número crecerá a 50 mil millones en el 2019). Eso se combinó con la#Sequía18, la más dura que le haya tocado atravesar a todos los productores activos en su vida. Se terminó el gradualismo. Las tasas de interés de la Reserva Federal que previo al 2001 superaban el 6% estuvieron durante la última década (en la que Argentina no participó de los mercados de deuda) cercanas a0%. Al poco de Argentina volver a emitir deuda comenzaron a subir; en alrededor del 3% siguen bajas, pero se combinan la succión mensual de miles millones de dólares, lo que si es un verdadero problema. En el mercado le dicen sudden stop cuando en solo días se le anula el financiamiento a un agente. Ese agente era el Estado argentino.

Iván Ordóñez

Así el país ingresó nuevamente en un plan de estabilización como tantos que tuvo en su historia con el fin de corregir sus dos desequilibrios estructurales: su incapacidad de tener una relación económica saludable con el mundo y su desacuerdo en como el Estado (en todos sus niveles) debe recaudar y gastar/invertir los recursos públicos.

En el plan de estabilización perdieron todos los sectores de la sociedad para evitar un mal mayor: la quiebra del Estado Nacional. Como muchos analistas (y protagonistas) remarcaron fue realmente excepcional que Argentina haya implementado un plan de estabilización sin cambiar un Gobierno y sin que el Estado confisque riqueza de la sociedad mediante estatización de depósitos o una renegociación unilateral de la deuda pública. Son demasiados los factores políticos y económicos que contribuyeron a una resolución en paz. Inabarcables.

Se dio una paradoja interesante: todos los medios vieron en la#Sequía18 uno de las patas que se quebró y tiró la mesa abajo, como así también“la soja a 600” fue una de las grandes claves de la recuperación post 2001.Toda la sociedad (pero particularmente los macroeconomistas de la city que nunca le prestaron demasiada atención) mira primero la #Cosecha18 de trigo y luego la #Cosecha19 de soja y maíz como si fuera la final de la Copa del Mundo. Sin embargo, en el estudio realizado por Jorge Giacobbe y quien escribe el grueso de los 2.500 consultados consideraba que el actor a desarrollar de la economía argentina era la industria. Un porcentaje importante consideraba al#Campo como “el pasado” y a lo sumo “el presente” del país.

Esta paradoja puede tener infinitas explicaciones, pero hay una que es particularmente atractiva: el agro hace décadas que no brilla y es opacado por otros, pero él también decidió correrse de la luz.

Hacia 1915 se produce un quiebre en la sociedad argentina cuando más de la mitad pasa a ser clasificada como urbana. Para 1930 la expansión de la frontera agrícola se detiene y el agro deja de ser la única actividad económica del país, empieza a compartir su sitial con la industria y los servicios. Para 1940 se presenta el Plan Pinedo, la última discusión sobre desarrollo que tiene como centro al agro, la gran rueda que movería el resto de la economía. A partir de ahí la importancia de lo rural en la discusión pública comenzó a decaer estrepitosamente y al mismo tiempo el Planeta #Campo se retiró de la discusión pública.

La política es un juego de espacios, el que queda vacante es rápidamente ocupado por otro. Cuando el #Campo dejó de hacer política y comenzaron a hacerle la política.