Por: Ing. Agr. Diego Alvarez – Est. de Agr. Soledad D’Andrea

Introducción

En los últimos años se puede observar un incremento en la preocupación y exigencia por una agricultura más sustentable, de bajo impacto en el ambiente y con una fuerte mirada en la salud humana. En varias localidades se registran distintas ordenanzas municipales que buscan reglamentar la aplicación de fitosanitarios en cercanías de ciudades, pueblos, escuelas y cursos naturales de agua.

En este sentido tenemos el ejemplo de localidades como Capitán Sarmiento que poseen 50 metros de zona de exclusión/resguardo de aplicación de fitosanitarios desde el ejido urbano, o el caso de Pergamino donde la zona de exclusión es de 1095 metros. Estas áreas prácticamente pasan a ser superficie abandonada o “terrenos baldíos” y comienzan a transformarse en lugares problemáticas para distintos actores: el propietario de la tierra no puede explotarla, pero sí debe pagar sus impuestos; el vecino del centro urbano se encuentra afectado por roedores, alimañas y olores desagradables ya que se transforman en basurales a cielo abierto. Y el municipio comienza a ser afectado por la gran cantidad de denuncias para que se limpien estas áreas, no pudiendo cubrir en tiempo y forma este trabajo por la gran superficie que se encuentra en esta situación.

A partir de estos antecedentes es que con nuestro equipo de trabajo comenzamos a pensar en producir en estas zonas, respetando las normativas vigentes y siguiendo el concepto del no uso de fitosanitarios: Insecticidas, Herbicidas, Fungicidas, Curasemillas y Fertilizantes.

El trabajo se planificó en el pueblo de Fontezuela, partido de Pergamino, provincia de Buenos Aires. Tomando como referencia el armado de 6 rotaciones agrícolas, una de pastura permanente y 5 de ellas con producción de cultivos de grano e intercalado con cultivos de servicio.

La labranza mecánica solo será tenida en cuenta para iniciar el proyecto o como fusible en la implantación de algunos cultivos, ya que somos conscientes que el laboreo del suelo también lleva a una degradación del sistema.

Luego de discusiones internas y análisis de material recolectado concluimos en una hipótesis de trabajo: Una producción sin la incorporación de insumos podría tener una merma de la producción en el orden del 40% respecto a las que sí utilizan insumos. Por lo tanto para poner a prueba esta hipótesis es que se plantearon seis tratamientos, los cuales no solamente serán evaluados técnicamente sino también económicamente.

Con este trabajo buscamos poder dar respuesta a muchos interrogantes que se plantean en la implementación de la agroecología, pero también buscamos acortar la brecha que existe entre la producción agropecuaria, la vida del hombre de campo y las exigencias de los grandes centros urbanos. Ya que estas dos sociedades deben convivir en armonía y entender que se necesitan una con otra.

Diego Álvarez

¿Qué es la Agroecología?

La AGROECOLOGÍA es una disciplina científica orientada a las prácticas agrícolas, pecuarias y forestales, cuyos principios se sustentan en el mantenimiento de los recursos naturales, o causando el menor daño posible al medio ambiente. Se basa en la conservación de la biodiversidad en la agricultura, y en el restablecimiento del balance ecológico de los agroecosistemas, con la intención de alcanzar una producción sustentable que permita producir alimentos. Utiliza los saberes autóctonos (diversidad de cultivos, venenos orgánicos, conocimiento de las fases de la luna); respeta los bosques, la salud ambiental y la diversificación; la eficiencia energética y el aprovechamiento de los ciclos naturales; prescinde de insumos químicos.

Este nuevo enfoque interdisciplinario, que abarca desde formas participativas de investigación-acción hasta metodologías que permitan comprender mejor la complejidad experimental en que la agroecología se desenvuelve, motiva a los investigadores a generar nuevos conocimientos y a los agricultores a cambiar paulatinamente viejos paradigmas. Hablamos y aplicamos términos como:

Sustentabilidad: es la habilidad de un agroecosistema para mantener la producción a través del tiempo en presencia de repetidas restricciones ecológicas y presiones socioeconómicas. La productividad de los sistemas agrícolas no puede ser aumentada indefinidamente. Las características de este manejo balanceado varían con diferentes cultivos, áreas geográficas y entradas de energía y, por lo tanto, son altamente «específicos del lugar».

Equidad: supone medir el grado de uniformidad con que son distribuidos los productos del agroecosistema entre los productores y consumidores locales. La equidad es, sin embargo, mucho más que ingresos adecuados, buena nutrición o tiempo suficiente para el esparcimiento. Muchos de los aspectos de la equidad no son fácilmente definibles ni medibles en términos científicos.

Estabilidad: es la constancia de la producción bajo un grupo de condiciones ambientales, económicas y de manejo. Algunas de las presiones ecológicas constituyen serias restricciones en el sentido de que el agricultor se encuentra virtualmente impedido de modificarlas. En otros casos, el agricultor puede mejorar la estabilidad biológica del sistema, seleccionando cultivos más adaptados o desarrollando métodos que permitan aumentar los rendimientos.

Productividad: es la medida de la cantidad de producción por unidad de superficie, labor o insumo utilizado. Un aspecto importante, muchas veces ignorado al definir la producción de la pequeña agricultura, es que la mayoría de los agricultores otorgan mayor valor a reducir los riesgos que a elevar la producción al máximo. Por lo general, los pequeños agricultores están más interesados en optimizar la producción de los recursos o factores del predio que les son escasos o insuficientes, que en incrementar la productividad total de la tierra o del trabajo.

Proponemos estrategias, principalmente productivas, organizacionales y económicas que estimulen prácticas que reducen o eliminan el uso de insumos químicos contaminantes, disminuyen la dependencia de insumos externos, promueven el consumo de alimentos sanos para la población y generan variadas alternativas para la comercialización de dichos productos.

Se prioriza la optimización de la productividad del sistema, a partir de mejorar el aprovechamiento de los recursos y obtener rendimientos suficientes para garantizar la calidad de vida de la familia productora. Se trata de lograr un equilibrio en el manejo del agroecosistema que permita minimizar varios de los problemas que se presentan, a partir del diseño de agriculturas biodiversas, sustentables, resilientes y eficientes.

Para lograrlo, se requiere romper con el hábito de la dependencia de insumos a la hora de hallar una solución a los problemas -como por ejemplo insecticidas sintéticos para el control de plagas-, para pasar a mirar el sistema y encontrar las estrategias que recuperen los mecanismos de regulación biótica -como por ejemplo estimular la presencia de enemigos naturales a partir del manejo de la agrobiodiversidad-.

Transición hacia la Agroecología

Para aplicar un sistema agroecológico, debemos atravesar por un proceso de transición, es decir, un proceso de transformación de los sistemas convencionales de producción hacia sistemas de base agroecológica. Este proceso comprende no solo elementos técnicos, productivos y ecológicos, sino también aspectos socioculturales y económicos del agricultor, su familia y su comunidad. Por lo tanto, el concepto de transición agroecológica debe entenderse como un proceso  multilineal de cambio que ocurre a través del tiempo.

En este proceso la serie de cambios y el orden en el que se vayan implementando estará sujeta a las particularidades del sistema que emprende la transición.

En el proceso de transición agroecológica, se deberían poder integrar de manera creativa los distintos componentes del agroecosistema y sus arreglos espaciales y temporales y, así, favorecer una producción cada vez menos dependiente de insumos externos (Marasas et al., 2012).

Es importante destacar que todos estos criterios son interdependientes y se retroalimentan entre sí. Estos son:

            •          Mirada sistémica

            •          Sistemas autónomos

            •          Sistemas de  bajo riesgos

            •          Optimizar los recursos locales

            •          Sistemas diversificados

Etapas de transición

1) Incrementar la eficiencia de prácticas convencionales para reducir el consumo y uso de insumos costosos, escasos, o ambientalmente nocivos.

2) Sustituir prácticas e insumos convencionales por prácticas alternativas sostenibles.

3) Rediseñar el agroecosistema de forma tal que funcione sobre las bases de un nuevo conjunto de procesos ecológicos.

4) Lograr un cambio de ética y de valores. Una transición hace una cultura de sustentabilidad.

En definitiva se trata de Reducir-Sustituir-Rediseñar.

Suelo y Sistema

El suelo es un componente del agroecosistema complejo, viviente y dinámico (Gliessman, 2002). Los diversos factores que determinan la calidad del suelo son esencialmente aquellas propiedades físicas, químicas y biológicas que influyen en el desarrollo de los cultivos, como la profundidad del suelo, textura, estabilidad de agregados, infiltración, disponibilidad de nutrientes, pH, salinidad, capacidad de intercambio catiónico, biomasa microbiana y nitrógeno mineralizable, principalmente (Magdoff, 2004).

Las sugerencias para que el suelo esté en buenas condiciones son:

  • Aplicar abonos naturales
  • Cultivar abonos verdes
  • Realizar rotación de cultivos
  • Practicar el laboreo mínimo del suelo
  • Hacer siembra directa
  • Corregir la acidez del suelo
  • Sembrar con curva de nivel
  • Colocar coberturas de suelo

En resumen, estas prácticas benefician sustancialmente al suelo para su aprovechamiento y rendimiento de los productos. Un suelo tratado con estas técnicas lleva a la aparición de insectos, lombrices, escarabajos y otros microorganismos que ayudan a la recuperación de la fertilidad favoreciendo la estructura, la textura y la aireación del suelo, mejorando la infiltración del agua, entre otros aspectos benéficos para la práctica agroecológica. Cuando hablamos de suelo, es ineludible hablar de Sistema, éste puede ser entendido como un “arreglo de componentes físicos, un conjunto o colección de cosas, unidas o relacionadas de tal manera que forman y actúan como una unidad, una entidad o un todo” (Becht, 1974).

Las propiedades de un sistema no dependen sólo de sus componentes, sino de la interrelación existente entre ellos. En un sistema pueden reconocerse: componentes, interacciones, entradas, salidas y límites.

Los componentes biológicos de los ecosistemas y agroecosistemas pueden dividirse, según su función en productores, consumidores y detritívoros o descomponedores. En cualquier agroecosistema, o sistema agropecuario, vamos a encontrar algunos o a todos éstos (cultivados o silvestres).

Los productores (autótrofos) son aquellos componentes que tienen la particularidad, mediante el proceso de la fotosíntesis, de transformar y acumular energía lumínica en forma de energía química. Las plantas verdes son los productores por excelencia: cultivos, vegetación espontánea, árboles, arbustos, etc. Estos componentes son la base de todos los otros y de la vida sobre la tierra. Cualquier ecosistema depende, directamente o indirectamente, de la capacidad de las plantas para fijar carbono por medio de la fotosíntesis.

Los consumidores (heterótrofos) se ubican en un nivel trófico superior y necesitan a los productores para subsistir ya que, por su incapacidad de transformar la energía luminosa, deben alimentarse de los componentes que sí lo hacen. Los consumidores comprenden a todos los animales, tanto domesticados (vacas, cerdos, ovejas, aves, etc.) como silvestres (aves, liebres, insectos, etc.) A los que se alimentan de vegetales, se los denomina consumidores primarios y los que se alimentan de animales se denominan consumidores secundarios, como el caso de las fieras, aves rapaces, predadores de insectos, parásitos animales, etc.

Los detritívoros o descomponedores (heterótrofos), son también consumidores, pero se alimentan de tejido muerto de las plantas, cadáveres o deyecciones animales, e intervienen en el reciclado de la materia orgánica y los nutrientes. Aquí se encuentran varios grupos como los artrópodos y numerosos microorganismos, micro, meso y macrofauna, fundamentales en estos procesos.

Otra manera de considerar al suelo es como:

  • Un reservorio de nutrientes para nuestra actividad
  • Un lugar donde se alimentan nuestros animales
  • Un soporte para nuestro cultivo
  • Un espacio de reconocimiento socio-cultural
  • Entre otros.

Características del sitio experimental

Fontezuela es una localidad del Partido de Pergamino, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Se ubica sobre el km 214 de la Ruta Nacional 8, a 40 km de Arrecifes y a 10 km de la ciudad de Pergamino (a 6 km de la localidad de Urquiza). Coordenadas: 33°55′00″S 60°28′00″O- La misma cuenta con 365 habitantes (Censo Nacional 2010).

Para más detalle de la ubicación del sitio experimental podemos ver en la imagen 2 la distribución territorial del pueblo de Fontezuela. Posee un casco urbano de 44,77 ha. A partir del límite del ejido urbano, se toman 100 metros de exclusión (no aplicación de fitosanitarios). Este límite traducido en hectáreas ocupa 41,93 de las cuales 23,33 son de producción agrícola, el resto son terrenos baldíos. Luego viene una zona llamada de amortiguamiento que ocupa un área de 275,3 hectáreas en las que es posible realizar pulverizaciones con productos banda verde. Los ensayos fueron ubicados en las áreas de exclusión ocupando una superficie de 3 hectáreas.

Características Edáficas del sitio experimental

El tipo de suelo de la localidad de Fontezuela se caracteriza por su alta productividad, en las cartas suelo está clasificado como tipo I. Suelo de alta fertilidad, profundo bien drenado y su nomenclatura edáfica lo caracteriza como Argiudol típico. Por lo tanto haciendo un análisis más profundo de estas áreas de exclusión, podemos arribar al pensamiento de que son suelos de alta calidad que quedarán en un abandono total sin poder ser producidos bajo sistemas sustentables. 

Hipótesis de trabajo

Con el Objetivo de lograr un aprendizaje sólido sobre el manejo de áreas periurbanas, una de nuestras hipótesis de trabajo será: un cultivo de grano tradicional podría estar en un 40% de disminución del rendimiento en comparación con otro cultivo de similares característica pero con uso de insumos. También tenemos muy presente que la implementación de estos sistemas de producción va más allá de solo la mirada de productividad o renta económica. Si no que también buscamos la rentabilidad ambiental que está asociado al equilibrio que existiría entre la explicación de recurso, el medio ambiente y la armonía social.   

Rotación y sucesión de cultivos

La elección del método y período de siembra es una manera de escapar de los agentes patógenos. Sembrar, ya sea temprana o tardíamente, puede permitir al huésped pasar a través de una etapa vulnerable antes o después de que el agente patógeno produzca inóculo. Si los cultivos similares que comparten los mismos agentes patógenos, no siguen uno después del otro, hay una buena probabilidad de que cualquier inóculo dejado en el suelo haya muerto de «hambre» debido a la ausencia de su huésped, o que haya sufrido una parálisis o lisis por otro microorganismo. De aquí la importancia de evitar el monocultivo y aumentar la diversidad temporal. Por tal motivo diseñamos seis rotaciones agrícolas, una de pastura permanente y cinco de cultivos de granos. Todas las rotaciones fueron programadas de 3 a 4 años de duración y como el proyecto comenzó en el mes de octubre arrancamos con labranza convencional (disco doble acción + Rastra + Rolo). En el futuro del ensayo iremos, en lo posible, abandonando la labranza para pasar a un modelo de intensificación de cultivos de servicio y coberturas. En la sucesión de cultivos a implantar se tuvo muy en cuenta la alternancia de gramíneas con leguminosas a lo largo de los años.

A continuación se presentan las rotaciones propuestas (tabla 1), las cuales pueden ser sujetas a modificaciones previas a la siembra de cada cultivo.

El espíritu del equipo de trabajo es la continua nutrición de conocimiento en lo que respecta a la agroecología y estar dispuestos al intercambio de ideas con otros equipos de trabajo o especialistas de trayectoria en la temática.    

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Cómo realizar un adecuado manejo de Plagas

Las dificultades que presenta el uso de pesticidas para el control de plagas hace necesario el desarrollo de estrategias de manejo basadas en principios más ecológicos. El Manejo Ecológico de Plagas (MEP) se refiere al manejo de un conjunto de técnicas adecuadas que en base a la diversidad biológica y a la calidad del suelo estimulan y protegen el equilibrio biológico y ecológico (Olivera, 2001). A través del mismo se pretende prevenir, limitar, o regular los organismos nocivos en los cultivos, aprovechando todos los recursos y servicios ecológicos que la naturaleza brinda (Pérez Consuegra, 2004).

Un manejo ecológico de plagas (MEP) implica un cambio filosófico frente al problema de plagas. La idea de eliminar o erradicar las plagas de los sistemas agrícolas sólo nos llevará al fracaso, debemos aceptar que las plagas son parte del agroecosistema. Como estrategia de manejo tenemos pensado la utilización de cultivos de cobertura para el control de malezas, pensando en una continua cobertura de la superficie del suelo evitando la llegada de luz y la germinación de especies indeseables.

En lo que respecta a insectos los manejos planificados consisten en evitar la coincidencia en el espacio y el tiempo de periodos críticos de cada cultivo y picos poblacionales de los insectos plagas, uso de biotecnología, como así también la posible incorporación de agentes biológicos. En lo que respecta a enfermedades será muy importante la selección de híbridos y variedades con una alta tolerancia a patógenos.

Primeros resultados

Para esta campaña esperamos tener los primeros resultados de los ensayos planteados. Ya que tendremos valores de rendimientos de maíz, sorgo y soja. Como así también ya tendremos los planteos de cultivos de cobertura que sucederán a estos de granos, los mismos podrán ser expresados en valores de rendimiento y resultados económicos haciendo que nuestra hipótesis de trabajo sea aceptada o refutada.

Acerca de los autores

DIEGO ÁLVAREZ: Es Ingeniero Agrónomo, Asesor privado y Docente de la cátedra de Zoología de la FAUBA.

SOLEDAD D´ANDREA: Es estudiante de Ingeniería Agronómica en UNNOBA y Lic. en Administración de Empresas Agropecuarias en Universidad Siglo 21.

Bibliografías y citas

            •          “Agroecología: Única esperanza para la soberanía alimentaria y la resiliencia socioecológica”. SOCLA, Junio, 2012.

            •          “El camino de la transición Agroecológica”. INTA, Marzo 2012.

            •          “Agroecología: bases teóricas para el diseño y  manejo de Agroecosistemas sustentables”. UNLP, 2014.

            •          “Políticas de tierras para la agricultura familiar periurbana”. Ma. Carolina Feito.

            •          Módulo Periurbano. INTA Marcos Juárez.

            •          Documento de trabajo N°128b. ISSN 1810-584X. BASE INVESTIGACIONES SOCIALES. Asunción, Paraguay. Diciembre, 2009.

            •          Web Tekoporá-FAO. Sitio oficial (Ing.Agr. Damian Pettovello – Educador agroecológico)

            •          www.renama.org (Ing.Agr. Eduardo Cerdá – Asesor privado agroecológico)

            •          Charlas, Jornadas agroecológicas en UNNOBA- Escuela Agraria 1 Martin Fierro. Arrecifes.

            •          www.herquen.com.ar