Ing. Agr. Andrés Méndez

Es muy común a la hora de pensar en adquirir alguna herramienta de agricultura de precisión, maquinaria agrícola, software, o inversiones aún mayores, el no estar bien informados sobre cómo deben aplicarse en la realidad, puede llevar a la desilusión o simplemente a una mala inversión. Esto va de la mano que a la hora de decidir la incorporación de alguna inversión innovadora es muy común perder el objetivo del para qué necesitamos realizar dicha adquisición.

Normalmente los objetivos de trabajar con nuevas herramientas, maquinaria u otra adquisición es lograr aumentar la eficiencia, calidad, rendimientos de los cultivos entre otros puntos. O también formar parte de la cadena de agregado de valor en origen a la producción primaria. 

Andres Mendez

Muchas veces las empresas ofrecen equipamientos que funcionan muy bien en la teoría y/o en bancos de prueba, pero al momento del trabajo pueden originar ciertas falencias por no tener en cuenta algunos factores y eso posteriormente son trasladados negativamente para el bolsillo del inversor. Podríamos mencionar algunos ejemplos para poder entender lo que sucede muy frecuentemente en el territorio que no es lo mismo que la teoría.

Normalmente la mayoría de las empresas que ofrecen algunos sistemas de mejora en, por ejemplo, maquinaria agrícola, agricultura de precisión, entre otras. Suele suceder que no se termina de analizar como repercute un cambio en el diseño, o un cambio en algún componente de la maquinaria, o diferentes tipos de decisiones que se toman a campo o en escritorio diariamente y que muchas veces no es tan fácil conocer su resultado.

Para citar algunos ejemplos. Hoy y desde hace unos años existen distribuidores de siembra que pueden distribuir las semillas perfectamente en el plano a más de 14 km/h. Obviamente que si se quiere sembrar sin mermas de rendimiento potencial se deberían tener en cuenta algunos puntos en los cuerpos de siembra. La calidad de siembra se complica más o se complica menos según la cantidad de rastrojo del cultivo anterior. Si el rastrojo es de un maíz de alto rendimiento, los requerimientos serán mayores para lograr una buena siembra con velocidad mayor a 7 km/h y mientras más velocidad, mayor complejidad. En cambio, si el rastrojo es de soja de bajo rendimiento y en zonas cálidas, la siembra de maíz con altas velocidades será menos complicada.

¿Qué pasa cuando a una sembradora convencional solamente se le cambia el distribuidor, pero el resto del cuerpo es convencional?

Un ejemplo sería pensar que a un automóvil Citroen 3cv año 1980 le podríamos cambiar el motor y ponerle el de un Audi 2019, para luego llevarlo a correr el rally. Seguramente iría a los saltos hasta darse vuelta. Algo similar sucede con la siembra solamente que es difícil verlo porque sucede dentro del surco de siembra y donde se producen variaciones en las profundidades en que se deposita la semilla. Estas diferencias en profundidades terminan causando diferencias en las apariciones de las plántulas que causan competencia por el tiempo de sus nacimientos y eso repercute en una merma de rendimiento.

Un cuerpo de siembra para ir a mayores velocidades si o sí debe contar con cuchilla turbo, barrerastrojos, ruedas copiadoras de profundidad de siembra lo mas finas posibles y también un sistema de copiado más evolucionado que los resortes convencionales. Pueden ser sistemas hidráulicos, neumáticos u otros que permitan mantener a la sembradora copiando muy bien las irregularidades del terreno y dándole la presión justa para que no salten los cuerpos.

Otro ejemplo muy común es cuando se realizan prescripciones de cantidad de semillas en maíz por ambiente. Algunos softwares de empresas no tienen para poner la cantidad de semillas por metro lineal que desea el técnico que realiza los ensayos y ya viene la prescripción o recomendación según criterio del software.

Muchas veces puede ser un error dado que por lo general para ambientes de bajo potencial de rendimiento a lo mejor con 2 semillas por metro lineal se consigue el mismo rendimiento que poniendo 4 semillas por metro lineal. Esto a cosecha no repercute en mayores rendimientos, pero si en mayores gastos de semillas por hectárea. Por lo cual cualquier encargado de hacer los ensayos lo puede corroborar con una franja comparativa. Estos paquetes cerrados por lo general suelen causar desconfianza entre quienes adoptan la tecnología.

Posiblemente estas prescripciones de altas densidades suelen ser no tan erráticas en años lluviosos, pero en años promedio o años secos suelen ser muy desilusionantes al bolsillo de los productores. Esto que es una mala decisión en la densidad de siembra no siempre se toma como una mala experiencia sino como un fracaso, y es ahí donde se complica avanzar con otras tecnologías.