Por Juan Carlos Grasa

En su despacho, en la ciudad de Lobos entrevistamos a Jorge Etcheverry. El actual intendente, hijo de un pequeño productor agropecuario, le ganó a Sobrero quien no pudo concretar su pretensión de gobernar la ciudad por cuarto mandato consecutivo. Etcheverry, de Cambiemos, viene del mundo del agro, fue presidente de la Sociedad Rural de Lobos. Cambió tierra por gestión, en pos de una sociedad más justa.

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 ¿Cuál es la explicación para esta realidad, sobre todo en un pueblo donde los apellidos tienen peso propio?

El inicio de este camino fue el 2008. Soy un emergente del conflicto del campo. Mi origen es muy humilde, de una chacra muy chica. Nací y viví hasta los 20 años pisando piso de tierra y tocando paredes de barro hasta que mis viejos lograron hacerse su casa de material. Nunca nos educaron para hacer dinero, sino que era la consecuencia del trabajo, y nos educaron para eso, para el trabajo. Ellos se ocuparon mucho de darnos la posibilidad de estudiar, y como para ponerte en contexto, para que mi hermano estudiara tuvo que esperar que yo terminara de hacerlo.

¿Cómo fue tu camino de crecimiento hasta convertirte en el hombre que eligieron los lobenses para que los gobierne?

Comencé a trabajar al día siguiente de haberme recibido. Trabajé como asesor privado, en producción, en campos arrendados, con hacienda, hasta que apareció el conflicto del campo, y en medio de ese conflicto, analizando la situación, me doy cuenta que en realidad el problema era mucho más profundo que una retención, donde no servía de nada arreglar situaciones particulares, si no que debía ser algo colectivo.

Al poco tiempo me llamaron de la Sociedad Rural, y ahí fui presidente durante 2 periodos consecutivos. En 2013 algunos partidos pensaron en mi como candidato pero dije que no, porque me faltaban unos meses de gestión en la Rural. En 2015 volví a recibir llamados de la dirigencia radical, de la disidencia del Pro y de la Coalición Cívica. Conversamos y entre las condiciones que acordamos, estuvo la de asegurarme que cada persona que ocupara un puesto en alguna secretaria debería ser idóneo, capaz y apto para desempeñar el rol que le tocaba.

Calculo que más de uno pensó que no ibas a ganar. ¿Cuál era tu pálpito en aquel momento?

Pocos días antes de la elección me di cuenta que había posibilidad de ganar porque fuimos a recorrer un barrio –el Celeste y Blanco -hecho por el kirschnerismo , entramos casa por casa a conocer la realidad de esos vecinos, y la sensación que tuve al terminar la recorrida fue la de triunfo. Hicimos una campaña con la realidad de lo que podíamos hacer, por un lado tomar gente idónea y honesta; y por otro, cambiar lo que fuera necesario, sin modificar aquellas cosas hechas por el gobierno anterior y que eran acertadas para la comunidad.

¿Crees que Lobos es un monitor de lo que pasa en Argentina, o más bien lo ves como algo más cerrado?

Creo que en el voto, Lobos fue la expresión de lo que querían los argentinos, porque la ciudadanía no miró el partido político, se basó en la gente que estaba en nuestra lista. Esto sucedió tanto en las PASO como en la general, reafirmándolo con más votos a nuestro favor.

Vos mismo te definís como un emergente del conflicto del 2008. ¿Qué crees fue lo mejor que dejó el conflicto?

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Creo que la lectura de esa situación se va a hacer dentro de 15 o 20 años. Hoy te puedo decir que gracias a ese conflicto se puso al campo como tema arriba de la mesa de los argentinos, cosa que solo sucedía dentro del sector,  y dejó en evidencia el mal manejo en cuanto a políticas agropecuarias. El campo no supo comunicar, por egoísmo y también por un montón de políticos que no supieron darle el valor que tiene para el país, la Argentina crece gracias al campo. Debemos revalorizar el lugar donde se genera la materia prima, y luego sí agregar valor. Si no destruís capital y das pobreza.

Ese conflicto por la 125, ¿te parece que produjo cambios profundos en la comunidad agropecuaria, o más bien se fue diluyendo y hoy estamos perdiendo una importante oportunidad de dialogo?

 Todo lo que produjo el conflicto del 2008 todavía no ha llegado a las gremiales. Yo, que fui del movimiento auto-convocados, estuve en desacuerdo con la quinta gremial, porque estaba seguro que la cosa no pasaba por allí, pero las que están deberían llegar a ser una sola cabeza, sin perder la identidad, agrupando a las distintas gremiales. Tiene que haber empuje desde las bases, con verdaderos recambios de verdad que involucren a todos los actores de la comunidad agropecuaria. Hoy hay nuevos protagonistas y si seguimos haciendo siempre lo mismo no vamos a ver resultados diferentes. Las gremiales deben trabajar con las productivas que tienen una base tecnológica impresionante, no pueden prescindir de  CREA y AAPRESID. Todos deben estar sentados a la misma mesa, que los que más saben hagan la parte técnica, y  las gremiales que hagan política gremial. El conflicto no tuvo la evolución que debió tener, y esto –me hago cargo porque soy parte- fue ayudado por el pensamiento del productor. 

¿Crees que la misma energía que antes usaban los dirigentes para “pegarle” a Cristina, hoy la usan para acercar buenas propuestas?

Estamos perdiendo la oportunidad de discutir las cosas como corresponde, todo se puede poner sobre la mesa para llegar a un acuerdo que beneficie a las partes, no hay necedad, y además contamos con la ventaja que nuestro ministro es del sector, un tipo que vive de la producción agropecuaria. Son momentos de reclamar, pero con propuestas. Debemos saber nos guste o no, que el 60% del ingreso de capitales está directa o indirectamente relacionado con el campo.

Quiero preguntarte por la realidad lobense, con qué te encontraste al asumir y si sentís que la experiencia en el agro pudiste volcarla a este rol que hoy desempeñas.

Me encontré con lo mismo que se encontraron quienes asumieron cargos en el país, una deuda, que en el caso de Lobos superaba el 14% del presupuesto de ese año. Para definirlo de dos maneras te digo, encontré estado de desidia y perversidad. Muchos de los empleados de aquella gestión, hoy siguen en su puesto pero trabajan diferente, más del 85% de los empleados municipales trabajan de una manera ejemplar. Elegí para cada puesto la persona que creo es la más idónea para ocuparlo, con un costado social y humano importante.

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La mirada social de parte de gente que ocupa cargos públicos es fundamental para avanzar como ciudad.

No todo son números, pero si hay 100 se gastan 99, y no 140…y esos 99 hay que gastarlos muy bien! Para eso hay gente que sabe de temas específicos y que auditan en qué y dónde gastarlo, entonces es más fácil no equivocarse. Es posible hacer las cosas bien, o al menos con la menor equivocación posible. Nosotros hicimos un relevamiento respecto al área social, y descubrimos que había gente que debía recibir bolsones o planes pero no lo recibían; y otras que no debían recibirlo, lo recibían. Como eso, puedo darte muchos ejemplos más.

Evidentemente se deben pulir muchas cosas, ¿cuál es tu objetivo de gestión a corto y largo plazo?

Mi objetivo es dejar la vara bien alta en todo, y sobre todo con transparencia. Quiero que quien continúe en la gestión tenga esa vara de piso y así se obligue a ir por más. Lo que quiero en lo inmediato es la modernización porque eso permite a la misma gente auditarnos. Quiero que el año próximo todo este auditado por la misma sociedad, creo que es fundamental.

Hace pocos días hemos conocido datos sobre la pobreza, con números exactos que reflejan una realidad que imaginábamos, aunque sin estadísticas.

Aquí en Lobos corre la general de la ley. Creo que de todos modos la situación nacional es peor, porque en realidad habría que medir la pobreza sumando la infraestructura también y no solo comida, y en ese caso, calculo que la pobreza en Argentina rondaría el 50%. Es una realidad que debemos enfrentar, es un problema que tiene más de 30 o 40 años  –seguramente el gobierno anterior, con el gran viento de cola que tuvo, la debería haber bajado – pero faltó sensibilidad social y sobró oportunismo.

¿Hoy, cómo se sale de ese 32%?

Hoy debemos ayudar a ese porcentaje de personas a salir de la pobreza, es tema central, pero debemos ser conscientes que la solución llevará más de 5 años, se le calculan 10 a 15 años. Y esta verdad duele. Los partidos políticos, cualquiera sea su  bandera, deberían estar obligados a decir siempre la verdad, por dura que sea, para no terminar en una batalla politiquera. Es un deber y una responsabilidad. Los mecías y las soluciones mágicas no existen.

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