En el mes de noviembre, distintos miembros de la familia KWS fueron protagonistas de  Celebreeding, el nombre que eligieron para  conmemorar los 15 años del mejoramiento genético y sin dudas un hombre clave a la hora de hablar del tema en Argentina es Julio Cerono quien conversó en exclusiva con Horizonte A sobre este acontecimiento.

Por: Juan Carlos Grasa

Julio Cerono es Ingeniero Agrónomo, M.Sc., Ph.D.; Especialista en Maíz; Gerente de Genética y Manager Programa de Maíz KWS Argentina, subs. KWS SAAT., Alemania. Sin dudas sabe mucho a cerca de mejoramiento genético. Afirma que al ser Argentina uno de los países productores de alimentos para el mundo, es muy importante hacer mejoramiento dentro de nuestro territorio. Un programa de mejoramiento local permite seleccionar los híbridos que demanda el productor para sus condiciones específicas de ambiente, manejo agronómico y capacidad de inversión. Aquí sus reflexiones.

¿Cómo se inició el proyecto de Mejoramiento genético en Argentina?

El proyecto se inició en la campaña 2005-2006. Luego de unas reuniones, con Eugenio Gardella, Gerente General de KWS Argentina S.A., en esos años y  Rainer Leipert, Manager Global de Maíz para KWS Saat,  dimos oficialmente el inicio al programa en Argentina. Fabio Monguzzi, breeder de Maíz de Italia, era la persona que iba a cooperar y coordinar el desarrollo del programa. La primera tarea que Monguzzi emprendió, y lo que dio el puntapié inicial fue la confección de un stock de las líneas más elite que la compañía poseía en esos años. Los primeros trabajos consistían en conocer de forma precisa el potencial de ese germoplasma en los ambientes productivos de Argentina.

Dada tu larga carrera, ¿qué cambió desde tus inicios en el mejoramiento genético al día de hoy?

Los inicios fueron humildes, austeros, y estuvieron enfocados en la evaluación y selección de germoplasma, y en la incorporación y desarrollo de recursos humanos, que hoy son quienes hacen posible la existencia de nuestro programa. A lo largo de los años, la evaluación de germoplasma pasó desde un grupo de localidades en zona núcleo a cubrir la mayor parte del país donde se hace maíz, con desarrollos en materiales para grano y para ensilado.

Muchos cambios en las tecnologías empleadas tuvieron lugar en estos 15 años de trabajo. No solo a nivel de maquinarias, sino también a nivel de los enfoques teóricos y prácticos de mejoramiento genético.

¿Dónde se puede ver reflejado ese avance?

Por ejemplo, pasamos de las típicas sembradoras de cono que requerían raleo manual para poder lograr una buena distribución de plantas, a sembradoras neumáticas (por vacío o aspiración), guiadas por GPS, con regulación variable de densidad. Esto ha logrado una baja notable en costos, de tiempos de siembra y una menor exposición de personas en rutas y campos.

En materia de tecnologías de mejoramiento, a la práctica clásica de desarrollo de líneas mediante autofecundaciones sucesivas, se ha sumado otra alternativa, que se conoce como el método de haploides duplicados, y que permite bajar los años de desarrollo de las líneas endocriadas, que son los parentales de los híbridos comerciales.

A otros niveles, hemos sumado a las tecnologías habituales de evaluación fenotípica y selección, otras formas de selección, complementarias a las clásicas, como la Selección Genómica y la Selección Asistida por Marcadores.

¿Por qué es importante tener mejoramiento genético en Argentina?

Dado que Argentina es uno de los países productores de alimentos para el mundo, es muy importante que hagamos mejoramiento dentro de nuestro territorio. Un programa de mejoramiento local nos permite seleccionar los híbridos que demanda el productor para sus condiciones específicas de ambiente, manejo agronómico y capacidad de inversión. En ese sentido, hemos establecido conceptualmente, tres Ecoregiones Agrícolas o Macroambientes donde se desarrolla el cultivo de maíz en Argentina: una zona en centro y norte del país, que llamamos Macroambiente Sanitario donde lo más importante es la sanidad de los híbridos, es decir, la resistencia a los principales patógenos; otro Macroambiente Potencial, donde el foco de la selección es el potencial de rendimiento de los materiales, y una tercera región conocida como Macroambiente de Estabilidad, donde buscamos mantener la estabilidad de rendimiento, enfocándonos en la resistencia a la sequía, calor y la adaptación a una variada gama de tipos de suelo, desde arenosos como en el oeste de Buenos Aires, hasta pesados, arcillosos como en Entre Ríos.  

¿Qué aspecto importante destacaría dentro de la labor de desarrollo de KWS?

El hecho de ir mejorando continuamente los rendimientos promedio y la estabilidad de los mismos en un rango muy amplio de condiciones ambientales y de manejo. Eso significa que estamos haciendo un uso más eficiente de los recursos disponibles, mejorando así la sustentabilidad de la producción.

La incorporación de resistencias genéticas a una variada gama de patógenos que atacan anualmente los cultivos, como las podredumbres de tallo provocadas por Fusarium, Giberella, y Colletotrichium, o las enfermedades foliares como roya (Puccinia ) y tizón (Helminthosporium), entre otras, permite bajar drásticamente el uso de insumos de protección vegetal en los cultivos a nivel del productor.

 Todo eso significa un mejor resultado económico, menor impacto ambiental y mayor sustentabilidad.

“Para KWS las soluciones deben ser duraderas y parten desde la genética; las soluciones vienen adentro de la semilla”

Julio Cerono

Asimismo, como lo mencioné en la introducción, una buena parte de la investigación está dirigida de forma específica a maíces para silo, haciendo énfasis en la máxima producción posible de biomasa de alta calidad. Para ello contamos con tecnologías de NIRS, un tipo de scanner portátil, que revela las características de calidad de un silo, como % almidón, digestibilidad, FDA etc.,  en unos pocos segundos y con apenas una muestra de unos pocos gramos.  El programa de maíces sileros ha dado materiales como el KM4360GLStack, hoy un híbrido que es el estándar en la industria lechera y de feedlots.

¿Cuál es el futuro de KWS como empresa de genética de maíz?

El programa de mejoramiento de maíz de KWS Argentina S.A. forma parte de una red de programas de mejoramiento que KWS SAAT posee a nivel global. Entre ellos, se cuentan un gran número de programas en casi toda Europa; en Asia, Estados Unidos, Canadá y Brasil. Eso significa una comunicación constante, 365 días al año, con intercambio de información y de germoplasma de forma extremadamente fluida.

Hoy contamos con más de 20 personas, entre técnicos y profesionales, trabajando de forma directa en investigación en Argentina, con dos programas de mejoramiento dirigidos a las necesidades de los productores. Uno de ellos, a cargo del ingeniero agrónomo (M.Sc.) A. Genín en el norte de la provincia de Córdoba, está enfocado en el desarrollo de híbridos adaptados a la siembra de segunda, y provee la base comercial para todo el centro y norte del país. Ubicado en el Macroambiente Sanitario, este programa esta desarrollando rápidamente materiales con una gran resistencia a enfermedades foliares y de tallo, así como también tolerancia al estrés térmico, un problema común en esas regiones durante las primeras etapas del cultivo (enero).

El otro programa, a mi cargo, busca fortalecer el portfolio de productos con híbridos de alto potencial y estabilidad de rendimiento. Además  KWS Argentina cuenta con un programa de conversiones, conducido por el Licenciado (M.Sc.) Alfredo Zeballos, que se ocupa de introducir a nuestros híbridos, los eventos transgénicos aprobados y disponibles en nuestro país.

Cruzando fronteras, ¿Cómo logran posicionarse como empresa líder en mejoramiento genético?  

Además de contar con una vastísima red de localidades de ensayos y viveros distribuidos en todo el país, con invernáculos, laboratorios, cámaras de conservación de semillas, maquinarias de siembra y cosecha de última generación, la empresa posee un equipo multidisciplinario de investigación en la localidad de Einbeck, Alemania. Ese equipo que cuenta con especialistas agrónomos, bioquímicos, biólogos, biólogos moleculares, biotecnólogos, bioestadísticos y matemáticos. Ellos nos dan el respaldo tecnológico necesario para convertirnos desde hace ya unos años, en una empresa líder, de primera línea, en materia de mejoramiento genético de maíz.

Los logros obtenidos en estos pocos años, siempre pensando en las necesidades del productor, son el fruto de un trabajo paciente, apasionado y profesional, aplicando los últimos desarrollos de la ciencia. Seguiremos trabajando de la misma forma en estos y los años venideros, porque para KWS las soluciones deben ser duraderas y parten desde la genética; las soluciones vienen adentro de la semilla.

Gracias Julio y felicitaciones!!

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