Leandro Pierbattisti es consultor privado y coordinador del Congreso TrigAR 2019. Hoy la tarea organizativa de este evento es prioridad en su agenda. Será el primer congreso internacional de este cereal en nuestro país. Los tomadores de decisiones más relevantes del mundo vendrán en junio próximo a participar de TrigAR. Con él charlamos sobre expectativas y realidad de este evento internacional.

Por: Juan Carlos Grasa

Contanos sobre TrigAR 2019

El Congreso Internacional de Trigo es una apuesta muy interesante que ha hecho el Ministerio de Agricultura de Córdoba. La idea es que sea un Congreso bianual, de carácter internacional, con la intención que nos brinde políticas agrícolas a largo plazo y que pueda replicarse en otras provincias para que realmente sea federal. Este año es en Córdoba, la próxima vez será en otra provincia.

¿En donde veremos el carácter internacional del congreso?

De 12 paneles previstos, 8 son internacionales. La idea del congreso es “el mundo hacia Argentina y la Argentina hacia el mundo”. Se afirma que Argentina volvió al mundo, la primera pregunta sería a qué mundo volvió, porque desde 2011 que fue nuestro último récord en exportación –con Rusia que tenía el 17% del mercado- hoy pensemos que 1 de cada 3 toneladas que se venden en el mundo son rusas; cambió mucho la cuestión geopolítica, ya no es EE.UU el primer exportador mundial. La demanda también cambió, hoy exige calidades que antes no se pedía y esto sucede porque aumentó a nivel mundial la oferta disponible exportable en países que antes eran importadores –Bulgaria, Rumania- han ofertado trigo de calidades trigos cámaras con un nivel de proteínas muy alto.

¿Qué significa “volver al mundo”?

Volver al mundo implica volver a competir. Hoy el mercado es cada vez más exigente. La idea del congreso es entre otras cosas, saber qué piensa del trigo argentino países como México, Brasil, África que son grandes compradores. Dentro de los paneles, habrá dos dedicados a la industria, no solo dedicado a la primera transformación que es la harina sino también a lo elaborado –pastas, galletitas y demás-

¿Qué papel tendrá América como región dentro del congreso?

Habrá un panel dedicado a América Latina, con un protagonista muy especial que es Cuba,  tercer importador de todas las Américas, detrás de Brasil y México, y primer importador mundial de trigo y de harina de América Central, cosa que lo convierte en un país estratégico.

Cuba tiene transformaciones a nivel privado muy interesantes y además compran 800.000 toneladas de trigo pero no a nosotros, nos parece muy positivo averiguar el porqué. Nos pareció interesante invitarlos porque es el único comprador de Estado que queda en todas las Américas. El 40% de las 150 millones de toneladas que compra al mundo lo compra el Estado, es interesante saber qué diferencias hay entre un comprador de Estado y uno privado.

¿Los compradores de este cereal varían en cuanto a utilidades según el destino final?

Hay diferencias muy marcadas en cuanto al provecho; no es lo mismo venderle a un utilizador final que hacerlo a alguien que no tiene mucha idea de proteína y gluten si no tiene una necesidad de compra especifica. Hay lugares como África, donde la proteína es muy importante porque el pan es una de las pocas fuentes de proteínas que reciben; en Argelia el kilo de pan está muy subsidiado –vale 2 centavos de euro- en este caso más allá de las condiciones organolépticas del pan vale mucho el aporte de proteína.

El trigo –al igual que el arroz- es uno de los pocos productos que permite un congreso internacional. ¿Crees que atraviesa cuestiones geopolíticas y de coyuntura?

Si, muy de acuerdo! Son productos que desde la antigüedad han sido atravesados por cuestiones geopolíticas y de mercado. La harina de trigo será también un tema relevante, por eso tendremos a un experto,   el presidente de la industria molinera francesa y europea. Hoy Turquía se convirtió en el primer exportador mundial de harina de trigo con un sistema de subsidio de exportación camuflado que permite que la harina turca sea extremadamente competitiva. Ellos forman parte de la OCDE cumpliendo roles geopolíticos muy importantes.

¿Crees que Argentina tiene estrategia para el trigo?

No, lo que tenemos es un instrumento de política pública que se diseñó a fines del 2015 con mucho éxito porque las dos restricciones comerciales que había se suprimieron, logrando no tener ningún tipo de tope a la exportación. Eso se transmitió en el precio de pago al productor  y luego fue la eliminación de las retenciones (23% en aquel momento) donde el piso de rentabilidad y competitividad se elevó. Si bien no se pueden comparar creo que de las dos restricciones la más dañina fue el ROE porque había un manejo de cuota muy arbitraria. Esto hizo que pasemos de 3,5 millones de hectáreas a 6,5 millones en la actualidad. Hoy si el productor tiene buenas condiciones de humedad encara la siembra de los cultivos de invierno de una manera muy distinta.

Más allá del mercado, el tema climático juega un papel muy fuerte dentro de la producción, cómo ves el panorama?

Una buena noticia a esta altura del año es que los pulsos de agua son muy interesantes sumado a encarar la campaña con precios a diciembre de aproximadamente 170 dólares –siempre pensando en términos relativos-  El mercado internacional no está igual al año pasado, pensemos que Australia tiene el saldo exportable más bajo de los últimos 10 años, todo ese mercado australiano –como Indonesia- Argentina lo captó muy bien; hay problemas en Alemania y parte de Europa;  por otro lado Rusia pasó de 85 a 73 millones de toneladas de producción, todo eso se dio en esta campaña. La campaña 19/20 que inicia en julio para el hemisferio norte, tiene buenas condiciones de salida de invierno en Europa.

¿Cómo se posiciona la calidad argentina a nivel mundial? ¿Somos competitivos?

La calidad fue muy buena en términos de proteína y gluten, el peso hectolitrico bajó mínimamente respecto al año pasado – pero estamos en 78, un muy buen número – ese tan buen trigo de calidad se traduce en los destinos de mercado, como Tanzania, Rumania, Kenia, Nigeria.

La adopción de tecnología de parte de los productores se ve muy nítida en la calidad del trigo, hay mejora en la relación precio-insumo y muy buena genética aplicada al trigo. Hoy se puede hacer buen rinde con buena calidad, lo importante es que el productor toma al trigo como parte de su negocio y no solo como un sistema de rotación.

Se habla de un aumento de área sembrada, cómo te parece estamos manejándonos en el contexto mundial?

Deberíamos hacer un trabajo de sintonía a nivel comercial entre lo público y lo privado, Argentina se puso muy cara rápidamente, esto quiere decir que embarcamos 2 millones 700  en enero, luego pasamos a 1 millón 400 y en marzo vamos por las 500 mil –el año pasado estábamos en 1 millón 200- El mercado a nivel mundial debe ser competitivo y no cautivo. Nosotros debemos hacer un gran esfuerzo por lograr ser extremadamente competitivos.

La Secretaria de Agroindustria habla de un saldo exportable de 13,2 millones de toneladas de diciembre 2018 a noviembre 2019. Hoy, con los datos de lo embarcado más lo que queda por despachar a Brasil, estamos en los 12 millones aprox. Para llegar a ese número Argentina deberá hacer un esfuerzo de precio muy importante. Debemos tener ingeniería comercial, algo que hoy día nos falta.

Volviendo a TrigAR 2019, cuáles son las expectativas respecto al alcance y a la repercusión?

Cuando desde el Ministerio me contactaron, con el soporte institucional y técnico de la Bolsa de Cereales de Córdoba, honestamente lo primero que planteé fue que el congreso fuera realmente federal y que todo el material que surja de los 12 paneles -8 internacionales- se aproveche para el próximo congreso de Trigo. También se va a mostrar al mundo la oferta comercial  con todo lo que tenemos para proveerle al mundo, no solo en trigo sino en productos transformados. Vamos a mostrar una oferta hacia el mundo.

“Uno de mis objetivos con este congreso es lograr hacer cierta autocritica constructiva para poder valorar todo lo que el país tiene para ofrecer a nivel agroindustrial y todo lo que hay para mejorar”

¿Cómo te imaginas el Congreso en cuanto a participación?

Yo me lo imagino con muchas empresas del sector, con molineros latinoamericanos, con público de otros países y con una participación importante de los productores. El viernes estará dedicado todo el día a un taller de innovación. Por otro lado habrá un panel de trigo y de primera y segunda transformación donde se mostraran estimaciones de la campaña en curso y proyecciones a largo plazo, calidad del trigo y de las harinas argentinas, desde el puerto hacia afuera.

¿Podremos ser referente internacional de este cereal mediante TrigAR?

Hay un trabajo muy bueno de la Cadena argentina consensuado donde la idea es que todas las Cámaras Arbitrales y las Bolsas de Cereales del país participen para poder mostrar un trabajo en común hacia el mundo. Tenemos una riqueza institucional muy grande que debemos valorar y cuidar, para que cuando salimos fuera del país no quede desaprovechada. Un encuentro bianual de características internacionales  para que pueda convertirse en un referente del mercado del trigo.