Ing. Agr. Andrés Méndez

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El pasado 8 y 9 de setiembre en Costa Rica se realizó el seminario sobre las posibilidades de incorporar la agricultura de precisión en la agricultura familiar de países de América Latina y el Caribe. La organización fue realizada por IICA, FAO y CEPAL. Durante el seminario hubo una audiencia de 650 personas, 50 asistentes se encontraban en el auditorio y el resto conectados vía internet desde 38 países.

El objetivo del seminario era la realización de un documento sobre las propuestas para incorporar tecnología en estos productores. En el caso de Costa Rica, que es un país 3 veces más pequeño que la provincia de Córdoba Argentina, posee 4.500.000 de habitantes y su geografía es montañosa, donde la variabilidad se expresa de manera muy marcada en el rendimiento de los cultivos. Los campos son menores a las 10 has de tamaño y en la mayoría de los casos son de menos de 3 has., la producción es horticultura y fruticultura, con frutas como mango, papaya, ananá, banana, etc.  Se planteó que en producciones tan pequeñas los productores conocen casi a la perfección la variabilidad de sus campos y rendimientos, pero desconocen muchas veces algunas herramientas tecnológicas que le pueden brindar mayor seguridad en su producción.

La problemática de los productores es que cada día se les encarecen los insumos y el costo de vida, y por lo general su producción se paga menos o posee mayores requerimientos para poder comercializarse. Esta problemática es muy común en prácticamente los 38 países que integran el IICA.

Luego de las disertaciones donde se mostraron los beneficios de trabajar con tecnologías de agricultura de precisión en diferentes países como Argentina, Brasil, Chile, EEUU y México, se concluyó que la producción para estas pequeñas escalas es importante desde la mejora en la eficiencia de aplicación de dosis por ambientes; para mejorar las calidades de lo producido, bajar la cantidad de insumos sin que merme la calidad de los productos, para la digitalización del sistema que permitiría conocer qué producto hace cada productor, saber si tiene algún problema -por el clima u otros imprevistos – y saber cómo se deben guiar los subsidios.

Las formas para darle más competitividad al sistema deberían ser:

  • Protocolos de trabajo para cada una de las producciones que se realizan en la agricultura familiar.
  • Capacitación sobre la metodología de aplicación de la agricultura de precisión en pequeños productores.
  • Introducir el uso de imágenes satelitales, de nano satélites o imágenes obtenidas de drones para conocer cómo se va expresando el crecimiento de los cultivos.
  • Armar cooperativas entre productores para lograr mejorar la compra de insumos, de maquinaria grupal, mejora de las calidades y la comercialización de los productos.
  • Buscar mejorar la relación del precio que se le paga al productor y lo que paga el consumidor en góndola.
  • Lograr la inserción de tecnologías orientada hacia los jóvenes, para evitar que se vayan del campo.
  • Digitalizar el sistema.

Conociendo la actualidad de la agricultura familiar más allá de la preocupación de algunos organismos e instituciones, se nota que lo que esperan este tipo de productores es un gesto de aprobación de la clase política, donde se reconozca la importancia de su existencia y se les pueda brindar mayor control en la comercialización, entre lo que se paga a campo y se vende en góndola. Como así también mayor presencia del Estado brindando subsidios para la incorporación de tecnologías que mejoren de la producción.

Quedo claro que la agricultura de precisión no es un conjunto de herramientas, sino un concepto a aplicar en cualquier situación, tanto  mecanizada como manual. Si el campo es chico (ej: 1 ha) como lo planteó un asistente, ese campo se conoce muy bien y se puede sembrar hasta a mano, con precisión y ayuda de un GPS que nos dé el corte justo.

Un punto interesante que se planteó es que de seguir así, el modelo económico podría empezar a derrumbarse; porque si los alimentos se encarecen, los consumidores tendrán menos dinero para comprar, y a su vez los productores de agricultura familiar que cobran poco por su producción serían cada día más pobres. Hoy la gente compra tecnología, si se quita poder de compra aumentando los alimentos y el costo de vida, entonces se comenzará a derrumbar el sistema de consumismo. Hoy una baja en un 15% del poder de compra puede definir la continuidad de muchas empresas.

La inversión del Estado y empresas privadas del rubro debería dirigirse a los niños y jóvenes para motivarlos a participar en agricultura y que a su vez conozcan más sobre lo que sucede en el campo – cada día más tecnificado-. Si clubes de fútbol con escaso poder adquisitivo lo pueden hacer con miles de niños, que en su gran mayoría no llegan a primera, ¿por qué el Estado y las empresas del agro no lo pueden hacer…….?

 

 

 

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