Luego de más de 8 años de trabajo demostrando la importancia de la calidad de los granos en cultivos como soja, cebada, trigo y maíz hoy se empiezan a ver los resultados reales marcados por los precios que se están pagando a los productores que logran diferenciarse en los niveles de proteína o aceite de los granos cosechados.

 

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En otros artículos escritos sobre este tema se hace hincapié en las diferencias de precios que se logran con cultivos de cebada, soja y trigo donde la calidad es el diferencial, logrando precios del 30% más en cebada, 20 dólares por tonelada en soja – cuando supera el 39,5% de proteína en granos –  logrando en junio de 2015 vender trigos de calidad a más de 2.000 pesos la tonelada.

Este año será un momento clave para comercializar el trigo, y su rentabilidad dependerá de que los productores puedan encontrar el mercado para esos granos. Para ello necesitan lograr la calidad deseada para comercializarlos de manera diferencial en los diferentes molinos de su zona. Como factores a favor de los productores que puedan lograr calidad, se encuentra que es un año donde las hectáreas sembradas no abundan, y por otro lado si aplican fertilizaciones estratégicas lograran obtener niveles de proteína que significarán mejores precios de venta.

Hay empresas y molinos que hoy, antes de la cosecha, están realizando comercializaciones a futuro pagando más de 1.500 pesos la tonelada por trigos de buena calidad. Si los productores calzan las ventas en este momento ya se aseguran dicho precio siempre y cuando logren la calidad deseada. Para lograr esa calidad hay que monitorear el cultivo y ajustar la fertilización dependiendo la potencialidad de rendimiento.

En algunas zonas de nuestro país se siembra el trigo y se decide según el año y estado del cultivo, si se lo seca dejando un barbecho o se lo deja para cosecha de granos sin fertilizarlo. Si el año es bueno y el rendimiento es alto, la proteína se diluye logrando un grano de baja calidad. En otras zonas el trigo se siembra para cosecha de granos, pero si los rendimientos son altos en muchos casos no se suele acompañar la fertilización con los rendimientos potenciales y la proteína también se diluye logrando baja calidad.

Actualmente observando la gran variabilidad de precios de venta del trigo que pueden oscilar entre 800 y 2.200 pesos la tonelada según calidad y momento de venta, es donde se justifica plenamente un seguimiento detallado del estado del cultivo durante todo su ciclo.

Hoy el productor debería focalizarse en dos puntos claves, uno sería lograr un precio de venta a futuro que le garantice ganancias,  y el otro se basaría en realizar un cultivo de buena calidad. Si logra esos dos pasos seguramente se obtendrá muy buena rentabilidad en dicho cultivo para este año dado que las condiciones de mercado son muy favorables para comercializarlo en molinos tanto grandes como chicos de nuestro país.

Por otro lado, la utilización de tecnología innovadora ayuda a dar un mejor diagnóstico de los cultivos y a poder actuar en tiempo real modificando la condición de los cultivos, previendo una mejora en la calidad de los granos de manera eficiente y por ambientes de variabilidad de rendimientos. Las cámaras modificadas, multiespectrales, térmicas, etc., acompañadas por muestreos a campo permiten mejorar considerablemente a los cultivos.

La realidad indica que si se produce un cultivo pensando en lograr calidad desde el barbecho a la cosecha, esto puede lograrse fácilmente con buenas prácticas de manejo y seguimiento del cultivo de trigo. Aquellos productores que tengan varios años de mapa de rendimiento para trigo también pueden prever rendimientos potenciales según el año que le toca al cultivo. Por ejemplo si tiene varios años de mapeo y conoce como fluctúan los rindes para dicho cultivo, debería tomar como base a fertilizar el año más parecido al actual. O sea, si el año responde a un año húmedo, el productor debería tomar los rendimientos que logró para dicho cultivo ese año y adecuarle la fertilización que debe realizar. Si un año húmedo logró rendimientos de 5.000 kg/ha debería orientar la fertilización para lograr dicho rendimiento ajustado al contenido de proteína, y si el año responde a un año seco 2.000 kg/ha entonces deberá ajustar la fertilización a dicho rendimiento.

Otro factor a tener en cuenta son los ambientes para realizar fertilizaciones variables según rendimientos en cada uno de los lugares del lote. En muchos campos de nuestro país los rendimientos por diferentes tipos de suelo o manejo, causan diferencias en calidades de granos, por lo cual la manera correcta de manejar esas calidades es con fertilizaciones variables por ambiente. A su vez, si se llega a cosecha con diferentes calidades, lo ideal sería segregar los granos durante la cosecha mediante el uso de sensores de calidad de granos. Estos sistemas de segregación permitirán comercializar esos granos de manera diferencial dado que actualmente se paga muy bien la calidad lograda.

 

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