La importancia del reconocimiento en las Relaciones laborales

Por: Federico Lyford-Pike –Director de Capital Humano Agro Cuando me desempeñaba como Gerente de Producción de una gran empresa tambera, agrícola y ganadera, siempre que salía a recorrer el campo en camioneta con uno de los Directores de la empresa y veía a alguien trabajando – ya sea peón de a caballo, tractorista racionador,  o […]
febrero 17, 2020

Por: Federico Lyford-PikeDirector de Capital Humano Agro

Cuando me desempeñaba como Gerente de Producción de una gran empresa tambera, agrícola y ganadera, siempre que salía a recorrer el campo en camioneta con uno de los Directores de la empresa y veía a alguien trabajando – ya sea peón de a caballo, tractorista racionador,  o tambero – ponía especial énfasis en arrimarme y saludar a la persona, conocer su trabajo y que también lo hiciera el Director. Si bien teníamos muy buena relación, un poco a regañadientes  el Director aceptaba mi manía de arrimarme a los trabajadores porque teníamos poco tiempo y mucho que recorrer, el campo era muy grande, con 7 tambos incluidos.   En algún punto del recorrido no podía evitar decirme un poco en serio y un poco en broma, “que hincha que sos con estas paradas, teniendo tanto para ver”.

Anécdota

Cuando nos detuvimos al lado de un tractorista que estaba racionando, él se bajó del tractor y le dije – con el Director a mi lado-  “Muy buen trabajo Rodríguez”, y Rodríguez se entusiasmó y nos contó cuáles eran los secretos de su forma de repartir la ración con el menor desperdicio posible. “Muy bien Rodríguez, lo felicitamos” le dije y el Director respaldó mi merecido elogio.

Al otro día la mujer de Rodríguez que trabajaba a la mañana en mi casa, le dijo a mi señora apenas llegó: “Señora, ayer el Director estuvo como mi esposo y le dijo que estaba haciendo muy buen trabajo. Vino feliz a casa y nos contó esto a mí y a nuestros dos hijos”.

Con esta anécdota, quiero resaltar el alto impacto que tienen en las personas las palabras de reconocimiento. Sin embargo, vaya uno a saber por qué, nos cuesta mucho detenernos un minuto y dar reconocimiento a nuestros colaboradores.

Solo daré algunas razones que se me ocurren ahora.

1- En general, tenemos la creencia errónea de que si reconocemos a una persona por su labor, se van a “agrandar” y muy probablemente pidan una mejora salarial.  Esto mismo me lo dijo otro superior mío, en una circunstancia similar: “Che, parala con los elogios, no sea cosa que me vengan con un pedido de aumento de sueldo. Yo les pago para que hagan bien el trabajo, como corresponde”.

2- Otras veces, quizás pensamos que la personas saben que estamos conformes con su trabajo y que por lo tanto no necesitan nuestro reconocimiento.

La gratitud silenciosa no sirve de mucho

Siempre fui de expresar reconocimiento y agradecimiento ante un trabajo bien hecho, y lo sigo haciendo. Desde muy joven, ya ejerciendo roles de liderazgo, tuve claro que el éxito de mi trabajo iba a depender de una buena labor con la suma del interés de todos mis colaboradores.

Ya desde mis primero años concebía la “pirámide invertida” en el liderazgo, donde el jefe está abajo, dando apoyo, servicio y motivación a los que están arriba, “en el frente de batalla”, que son los que hacen los trabajos productivos y generan el valor para la empresa.

El reconocimiento es muy poderoso y energiza tanto al que lo expresa como al que lo recibe, dicen las Lic. Verónica de Andrés y su hija Florencia Andrés. Nos completa como personas: hay cosas que no sabemos de nosotros mismos a menos que alguien nos lo diga.

Por este motivo, en nuestras entrevistas laborales, cuando les pedimos a los candidatos que nos cuenten sobre sus fortalezas, le pedimos que nos digan qué le han dicho otros jefes de ellos, inclusive su propia esposa y amigos. En muchos casos, han tenido evaluaciones hechas por anteriores empleadores, que son muy importante conocer.

El reconocimiento nos equilibra, porque culturalmente estamos acostumbrados a centrarnos en lo malo, ya desde nuestra infancia quizás, y damos por sentado todo lo bueno. Muchas veces la gratitud existe pero no la expresamos: la gratitud silenciosa no sirve de mucho.

Como también dicen las mismas autoras, desde que formamos parte del sistema educativo hay un énfasis mucho mayor en destacar los errores que los aciertos.

Para finalizar, aconsejo a todos los lectores de estas líneas que traten de impulsar en sus empresas, en sus trabajos, en sus familias, con sus cónyuges, con sus amigos, la cultura del reconocimiento y agradecimiento. Todo va a salir mejor porque se crea y transmite energía positiva al todo el grupo.

Ah, me olvidaba: si alguien “se agranda” y pide aumento de sueldo, y bueno… habrá que manejar la situación con buen criterio y sentido común y según el tamaño de la empresa, ponderando bien la equidad interna. Pero en definitiva, es una situación virtuosa a resolver.

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