Por: Sebastián Nini-Periodista

Cuántos de nosotros de chicos estuvimos en la planta de Rodríguez, cuántas veces por las rutas vimos los camiones con las cisternas blancas, rojo y verde que identifican a la firma más reconocida del sector lácteo.  Desde la leche hasta los quesos y los productos más elaborados de la góndola sale de esta planta modelo, de una empresa argentina de más de 100 años.

Me vine a visitar la planta como si fuera un chico y sigue siendo enorme: Me da la sensación que es como una pequeña ciudad, hay un momento en el que le pido a la persona que me acompaña a la sala de reuniones que no deje de llevarme de vuelta a la salida. Finalmente llego a un salón y me recibe Gustavo de la Vega, que además de estar en uno de esos espacios que me llevan a mi infancia tiene como apellido el de otro héroe en blanco y negro. Gustavo es el director de compra de materia prima láctea para la empresa más reconocida del sector, esa que Antonio Mastellone creó dándole el nombre de una escuadra de aviones de la primera guerra mundial, que por entonces en lugar de bombardear la ciudad de Viena la sobrevolaron tirando folletos invitando a la paz mundial. Esa escuadra se llamaba “LA SERENISSIMA”

Gustavo me empieza a contar un poco sobre la industria y la visión que tienen como primer eslabón después del tambo. Nos pasamos la vida hablando de las diferencias entre el precio de un producto en la tranquera contra el precio en góndola, este es un buen lugar y una excelente oportunidad para ver cómo se empieza a armar ese precio final que pagamos en la caja del supermercado o en el almacén. Gustavo interactúa con el tambero y lleva el pulso de la actividad muy de cerca.

La verdad es que el productor no tuvo gran impacto más allá de lo político en cuanto a los cambios del último año. El productor lácteo es más susceptible a las devaluaciones y al precio internacional, al nivel de producción nacional que en los últimos 20 años lleva una constante que ronda los diez mil quinientos millones de litros diarios. Esto es un tema pendiente para todo el sector porque hace veinte años que no se crece – si vamos al stock ganadero está reducido – lo que significa que con menos vacas se sigue alcanzando el mismo nivel de producción. Podemos decir que se logra ser más eficientes y que además hay un proceso de concentración ya que también es menor la cantidad de tambos.

Un poco de historia cercana

De unos años atrás a hoy, desde la seca del año 2018 que generó impacto en las reservas del 2019 porque la gruesa del 2018 debía ser comida en el año siguiente y sobre todo en el verano, con esa seca más una fuerte devaluación se generó un impacto muy fuerte en la producción, principalmente en el segundo semestre de ese año. Precios internacionales flojos y una devaluación importante hace que la comida del animal proveniente de granos se vaya muy por sobre las posibilidades y pegue fuerte en la producción. La vaca que no se paga la comida se va al mercado, y así se achicó el stock ganadero – a su vez aflojando la comida con una producción a pasto que se traduce en menos litros por animal -.

Ya en el segundo semestre se notaba una fuerte caída en la producción y cuando se entró al primer trimestre del 2019 hubo un stress térmico muy fuerte con dos o tres semanas de cuarenta grados y una tremenda humedad, este impacto directo sobre las vacas llevaron a caídas de producción del 25%. Luego el precio empezó a crecer un poco porque el dólar se estabilizó con un precio aceptable durante el año 2019 y a su vez por la escasez de leche que generó una baja en la oferta. En el año 2019 los precios fueron buenos,  terminando el 2019 con una producción superior al 2018 y alcanzando un 6% arriba de los números del año anterior. Todo esto hizo que en el último año la actividad lechera sea rentable y atractiva.

Actualidad

El pilar para seguir creciendo es tener una política comercial coherente de precio y plazo según la visión de la empresa, por otro lado, existe una gerencia dentro de la compañía que lleva adelante el plan MAS LECHE que se va direccionando y reenfocando, tiene como eje capacitar al productor sobre lo que le interesa – por ejemplo, la sustentabilidad y el bienestar animal –  en ese eje se tiene que hacer foco porque allí es donde hay mucha pérdida de producción que con inversiones no muy grandes se puede alcanzar un salto importante en la producción.

 El plan MAS LECHE además de capacitar, también se expresa en un gran simposio que durante 2019 se llevó a cabo en la UCA de Puerto Madero y además fue declarado de interés nacional y provincial. Este simposio se hace cada año y el último alcanzó el récord de 650 asistentes entre productores, escuelas rurales, empleados del tambo, profesionales del área. Al mismo asisten profesionales nacionales e internacionales a disertar. Por otro lado, el plan MAS LECHE tiene una pata de carácter algo más comercial que incluye acceso a tecnologías, con algunas bonificaciones, por ejemplo, ventiladores, semen sexado, todas cuestiones que sin ser novedades son adelantos y beneficios tecnológicos que ayudan al salto productivo.

Hoy existen muchas miradas y algunas visiones contrapuestas respecto a la alimentación que deja de lado la leche por considerar que al ser un producto animal implica el sufrimiento de este, en este caso la vaca. Sin embargo, la vaca de tambo es un animal que está en las mejores condiciones de confort porque si en algún caso sufriera algún tipo de stress el mismo repercutiría en la cantidad y calidad de producto que da. Esto visto desde un punto de vista meramente comercial. Es como una madre en época de amamantamiento, en caso de sufrir cualquier impacto que la perjudique en la máxima comodidad en la que tiene que estar, el stress podría hacer que deje de producir leche o que disminuya la calidad de esta. Es bueno que todos aquellos que les interesan la salud y el bienestar de los animales entiendan que el productor está en la misma sintonía, porque es indispensable para el negocio.

En la empresa, dentro de la dirección de materia prima, hay un grupo de trabajo compuesto por profesionales, agrónomos y veterinarios, que tiene segmentado por zonas y por tambos la atención. De este modo todos los tambos están atendidos por profesionales del área que se encarga de temas comerciales como también de temas de calidad, que para La Serenísima” es un tema que los diferencia. Todos estos empleados del plan “MAS LECHE” responden directamente a la dirección de compra de materia prima láctea de la compañía, que tiene como responsable a Gustavo De la Vega.

Cuencas lecheras

Están distribuidos en tres grandes cuencas lecheras, la primera es la cuenca Pascual Mastellone, la más importante para la empresa, con eje en General Rodríguez y delimita desde la zona lechera de Tandil al Sur, Entre Ríos al norte y Pehuajó y Trenque Lauquen al oeste. Una segunda cuenca, Victorio Mastellone la segunda más importante que incluye la totalidad de la provincia de La Pampa, hasta Trenque Lauquen al este, al norte llega a Villegas y al sur levantan tambos hasta Viedma, donde existen establecimientos en la cuenca del rio Colorado de excelente calidad de leche.

Se trata de unos diez tambos con la particularidad de estar en una cuenca de tambos bajo riego, tambos en general de vacas jersey o cruza e incluso algunos son a pasto. La gente de la empresa describe a estos tamberos como excelentes agrónomos, no solo por alcanzar una tremenda calidad, sino porque además deben lograr un buen nivel en su trabajo de agro y la complejidad del riego. Por último, San Luis es la tercera cuenca donde trabajan que tiene eje en la planta de Villa Mercedes, a donde leche de Córdoba y Santa fe que se recolecta va para ese lado.

Todos estos tambos son de terceros, pero la gente de La Serenísima habla de ellos como propios porque así lo sienten, entienden con son socios estratégicos e indispensables de su negocio. Son más de seiscientos tambos trabajando para la compañía, que en término de volumen es el 12% de la producción nacional, aunque en la góndola pareciera que el porcentaje es muchísimo mayor. Sobre diez mil millones de litros anuales el 12% lo compra La Serenísima, de los cuales el 15% se exporta en polvo o frescos a países limítrofes. Llegan a setenta mil puntos de venta en frío a nivel nacional y eso también, la logística es algo único que los diferencia con la competencia.

La Serenísima compite mano a mano en un mercado tremendamente atomizado, algo que no existe en el mundo, SAPUTO y LA SERENISIMA son las marcas que compiten por el primer lugar con 12% cada una, no llegan a un 25%. Compiten con empresas grandes y multinacionales y también con Pymes. La empresa aplaude la sana competencia en el desarrollo de nuevos productos, y se hace fuerte en esta pata que llaman MAS LECHE y tiene que ver con la fidelización al tambero. La charla remarca constantemente un objetivo con sus socios estratégicos, la calidad. Así canta el jingle desde que veníamos de chicos a la planta de Rodríguez. “La calidad, la Serenísima”

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