La remolacha forrajera está provocando una verdadera revolución ganadera al sur de la provincia de Buenos Aires, con un alto nivel proteico y energético, sumado a una eficiencia de 98% de cosecha por parte del animal, se logra unas 30 toneladas de materia seca por hectárea. Allí, el ingeniero agrónomo Alejandro Perez Iturbe, adaptó este modelo neozelandés y logró hasta 1,1 kilo de engorde diario por animal. Promedia una producción de 3000 kilos de carne por hectárea en 4 meses y medio de ciclo de engorde.

Por Diego Peydro -Conductor de AgroTv

La siembra de esta remolacha forrajera hace 3 años consecutivos que la vienen sembrando  en el establecimiento Don Antuco, en la localidad de Pradere, provincia de Buenos Aires. Un alimento para terminación que se consume en pastoreo directo con un 98% de eficiencia de aprovechamiento. Un cultivo rústico, tolerante a stress, elástico y muy tolerante a suelos salinos.

Dónde estamos y cuál es el panorama del establecimiento

Estamos en un establecimiento agropecuario de 500 has. agrícola –ganadero, que nos permite cultivar tanto forrajeras, remolachas, trigo y maíz. En cuanto a ganadería tenemos pasturas en base a alfalfa con rotaciones intensivas.

¿Cuándo comenzaron a integrar la remolacha forrajera al planteo productivo ganadero y dónde se capacitaron para intensificar este modelo?

Comenzamos en 2017 luego de un viaje a Nueva Zelanda y de haber visto allá este sistema. Ese año junto a otros ingenieros adaptamos el sistema para nuestro país y evaluamos  qué posible potencial tenían. El primer año dio unos frutos espectaculares, mejoramos mucho en el segundo año llegando a tener 30 toneladas de materia seca de producción. El primer año arrancamos con 5 has.y otras 2 de remolacha azucarera para ver cómo se comportaban. El crecimiento se da en el verano -que junto al riego y a una buena fertilización- proporciona muy buenos resultados. La etapa de alimentación, en el invierno, también es óptima porque se da en un clima seco y eso es muy bueno en relación al bienestar animal.

Agronómicamente, cuándo es el momento ideal de siembra y cómo es la adaptabilidad del cultivo

El momento de siembra es bastante similar al del maíz, se siembra en septiembre –octubre, se desarrolla el cultivo hasta marzo-abril,  ahí es cuando entramos con los animales. Es un crecimiento vegetativo el de la remolacha. Se conserva en estado hasta septiembre, sin perder ningún valor nutritivo, manteniendo las hojas y aguantando muy bien las heladas. Sumado a esto, se adapta muy bien a suelos salitrosos y eso nos permitió usar lotes que estaban improductivos. Además es un cultivo muy elástico, si las condiciones son buenas desarrolla muchísimo su potencial llegando a obtener remolachas de 10 a 12 kilos de raíz. En el caso que las condiciones sean severas, se puede pensar en hacerla de secano porque tiene mayor adaptación que un maíz, producto de un sistema radicular –parece superficial pero en realidad la raíz pivotante central puede llegar a los 2 mts de profundidad.

¿Cuáles son las características diferenciales de las remolachas forrajeras para ser el sustento en este bache invernal?

Es un cultivo altamente energético, esa es una gran virtud. Además tiene  más de 3 megacaloria cada kilo de materia seca, eso sería en la raíz; en las hojas se encuentra la proteína,  es decir, un animal comiendo remolacha tiene una dieta balanceada en su ración que permite que tenga ganancias de peso diario de entre 900 gr a 1,1 kilo. El equilibrio se logra a través de la base del consumo que tiene, principalmente es 80 o 90% remolacha y luego se complementa con fibra, eso se logra dándole 1 kilo de rollo o fardo diario.

Además del gran poder nutricional, tiene como ventaja de manejo el autoconsumo aunque requiere acostumbramiento y el uso de la técnica de transición.

Lo bueno de este cultivo es que se  puede entrar en el sistema con animales de recría. Acá tenemos una superficie de 11 has de remolacha y contamos con 254 animales, eso da una carga animal de 25 a 30 animales por ha. Este sistema requiere un acostumbramiento del rumen para no tener mortandad animal. Eso es algo fácil de hacer, se vuelcan los animales al lote y se le va aportando medio kilo de materia seca de remolacha día por medio. De esa forma se va incrementando la dieta con alto contenido energético, y se agrega fibra por medio de rollo y a medida que se aumenta la cantidad de remolacha, se baja la cantidad de rollo (hasta llegar al kilo de rollo y comiendo ad libitum solo remolacha). Con un animal bien adaptado se ven mejores resultados.

¿Cómo hacen para el autoconsumo ad libitum de los animales y qué niveles de eficiencia logran?

La remolacha forrajera deriva de la azucarera. La diferencia es que fue seleccionada para que el 80 o 90% de la raíz este sobre la superficie. Entonces el animal lo primero que consume es la hoja –es lo que más se parece al pasto y lo que la vaca come habitualmente- después, cuando pasa a la raíz (algo más duro) el animal cambia su psicología y come a mordiscones este tipo de alimentos, logrando hasta un 98% de eficiencia de cosecha.

¿Cómo son los hábitos de consumo?

Lo ideal es lograr que el animal sienta que siempre tiene alimento, para eso hay que darle una oferta de alimento para que le quede porcentajes residuales diarios, entonces es un campo pelado del cuatro día hacia atrás y hacia adelante sigue teniendo oferta forrajera. El animal pasa a tener hábitos nocturnos de consumo y eso también hace que se mantenga el incremento de peso diario. La ventaja es que como la raíz tiene un 85% de agua, prácticamente el animal no consume agua. Es un combo ideal de producción.

 Promedia una producción de 3000 kilos de carne por hectárea en 4 meses y medio de ciclo de engorde

Cuando se comienza con el periodo de transición no es tan protagónico el elemento energético a base de remolacha, por eso se obtienen ganancias de peso diario intermedio; este año, con esta cantidad de animales logramos una ganancia de peso en la transición de 750 gr por día con una expectativa de llegar a los 1.100 gr al final del engorde promedio, de punta a punta.

El planteo ganadero lo hemos modificado, antes hacíamos invernada a base de pasto y ahora viramos hacia este sistema y creo que no lo vamos a cambiar porque antes podíamos producir hasta 800 kilos de carne a base de alfalfa con algo de suplementacion adicional, y ahora podemos producir alrededor de 3000 kilos de carne por hectárea y eso es algo realmente revolucionario.

Sabemos que este sistema está siendo utilizado en Nueva Zelanda, Chile y España, qué ventajas ves en cuanto a la rotación?

La gran ventaja es que se parece a un “feedlot móvil” porque el animal consume en el mismo lote, bostea y orina y así los recursos vuelven al suelo, desde el punto de vista agronómico produce un cambio en lo que es el ecosistema a nivel suelo, beneficiando  cultivos posteriores. En cuanto al manejo, las metas que tenemos en base a información que recibimos cuando fuimos a Nueva Zelanda, es que con un solo operario se puede manejar hasta mil animales por día, y esto es viable porque se necesitan solo 2 o 3 lotes con 300 animales cada uno. La manera de manejo es correr  el eléctrico de acuerdo a la oferta forrajera de remolacha, siempre asegurando el metro de frente por animal. Una vez que se corre el eléctrico, se hace el aporte de fibra.

¿Cómo manejan la nutrición y el control de malezas?

KWS fue el semillero que aportó el know how de este sistema, nos ayudó desde el principio, nos capacitó. Comenzamos con la variedad Gitty y luego de dos años pasamos a Geronimo con muy buenos resultados. La virtud que debe tener esta planta es el desarrollo de la raíz y de las hojas. Estamos aprendiendo desde el punto de vista agronómico todo lo que es manejo –convengamos que es algo nuevo- no tenemos tecnología para este tipo de cultivos aun.

La sembradora es algo fundamental pero no tenemos en el país sembradoras de remolacha; por otro lado el principal herbicida es el Betanal pero tampoco se consigue en el país. Si pudiéramos convertirla como en el caso de las azucares en RR, el manejo sería muchísimo más simple y además bajaría mucho el costo de implantación por hectárea.

¿Cuál es la relación costo beneficio en este sistema luego de 3 años de experiencia?

Por ahora tenemos un costo de servicio de 1.500 dólares por hectárea, parece mucho, pero teniendo en cuenta que ya produjo 30 toneladas de materia seca, da un costo por ración de 60 centavos de dólar por kilo ganado de animal. A diferencia del feedlot con granos de maíz estábamos alrededor del dólar, y con balanceados de autoconsumo estábamos alrededor del 1, 40 dólar por kilo ganado.

¿Qué percepción tiene el frigorífico con este modelo y qué relación hay con la cuota Hilton y este modelo de producción?

El primer año en que hicimos la experiencia comenzamos con 50 animales y dejamos 17 animales testigo en el mejor lote de remolacha. Cuando las vacas ya rondaban los 400 kilos vino el gerente de compras de una de los principales frigoríficos de la Patagonia –también exportador- vio que los animales estaban terminados, en óptimas condiciones y que además es un animal que tiene la carne muy similar a la de feedlot, grasa blanca, con muy buen marmoleo, esto le daba características de exportación. Resumiendo, puede ser utilizado en el mercado interno, en exportación y en cuota Hilton, aun sin ser un animal alimentado a grano.

Próxima campaña, nuevos desafíos

El desafío que me propongo para la próxima campaña es lograr un mejor stand de plantas y para eso necesitamos una sembradora de maíz pero con una placa para semilla peleteada que tiene el tamaño de un grano de una semilla de sorgo. Sembramos a surco, lo ideal es que sea surcos a 70 con doble línea. El otro desafío es lograr un mejor control de malezas, para eso necesitamos tener una cierta velocidad en siembra, considerando que el Betanal tiene acción efectiva cuando la maleza esta en pre-cotiledón o punto verde, esto da la pauta del grado de precisión que hay que tener en la aplicación de herbicidas.

¿Cuánto mejoraría el planteo con una mayor eficiencia de siembra?

Si sembramos 100.000 semillas y logramos 50.000 plantas, llegamos a lograr entre 25 y 30 toneladas de materia seca de producción. Si lográramos tener 80.000 plantas de un tamaño ideal de 3 a 4 kilos por planta, la diferencia en materia seca sería muy grande –entre 40 a 45 toneladas por hectárea-

Luego de la remolacha forrajera vino el maíz, qué rendimiento manejaron este año?

Rondaron entre los 15.000 y los 17.000 kilos por hectárea ya ajustado a 14 y medio de humedad para lo cual imaginamos una rotación de remolacha con  maíz óptima para lo cual tendríamos un alto aporte de materia orgánica, devolución al suelo de los nutrientes que consumen –tanto los animales como los rastrojos de esos volúmenes de producción de maíz-

¿Qué híbridos testearon y cuáles fueron los resultados?

Este año hicimos una experiencia de 2 hectáreas por cada híbrido, en total fueron 5. Utilizamos tres de KWS  y dos de Syngenta. Todos anduvieron muy bien, por encima de las 15 toneladas, con pico de 17 en uno de los híbridos que fue el 3916 de KWS. Acá, el potencial de maíz es extraordinario, el detalle es que hay que regarlo y fertilizarlo con más  tecnología. Necesitamos hacer sinergia entre nosotros y las empresas de fertilización para alcanzar los rindes posibles. Este lugar es realmente un oasis.

¿Cuál es la proyección a futuro de este sistema?

Este sistema realmente permite el crecimiento en la producción, con pocas hectáreas. Tanto el promotor zelandés de este sistema, como el gerente mundial de remolachas de KWS han venido a este establecimiento para comprobar con sus propios ojos el potencial de esta zona en la implementación de este sistema. En pocos lugares del mundo han visto este nivel de desarrollo en las plantas. Ellos tienen muchas expectativas de crecimiento de este cultivo para nuestro país. Es un excelente negocio que puede mejorar la vida de las economías regionales y de los pequeños y medianos productores.

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