Naciones Unidas declaró al 2020 como el Año Internacional de la Sanidad Vegetal (IYPH por su sigla en inglés), afirmando que la semilla sana es la base de un cultivo sano.

Autores: Comisión organizadora del Primer Congreso Argentino de Semillas y Comisión de patología ALAP (Asociación de Laboratorios Agropecuarios Privados).

El stand de plantas en etapas tempranas de un cultivo puede ser afectado por diversos factores. Entre ellos se encuentran: semillas de bajo poder germinativo, con presencia de patógenos de campo como Phomopsis y Fusarium, daños (insectos, mecánico), bajo vigor debido al daño ambiental, envejecimiento y deterioro, condiciones de almacenaje inadecuadas, conjuntamente con condiciones climáticas y edáficas adversas durante el período de siembra – emergencia.

Los patógenos en semillas se transportan a grandes distancias y se introducen en lotes donde no estaban; algunos reducen el poder germinativo (PG) y el vigor. Se conoce que la emergencia uniforme en tiempo y espacio, puede lograr un aumento de rendimiento de hasta el 35% con respecto a una emergencia desuniforme, debida a problemas sanitarios.

Otros patógenos no afectan la viabilidad de la semilla pero son capaces de causar enfermedades foliares, de tallos, vainas y semillas, conocidas como enfermedades de fin de ciclo (EFC).

En el caso del cultivo de soja (Glycine max) cuando mencionamos los “patógenos de campo” nos referimos a los hongos: complejo Diaporthe / Phomopsis, diversas especies de Fusarium, Cercospora kikuchii, Cercospora sojina, Colletotrichum spp., Sclerotinia sclerotiorum, Alternaria spp.y al Oomycete Peronospora manshurica; y, por otra parte, se encuentran los llamados “patógenos de almacenaje”, que se desarrollan durante esta etapa: principalmente Aspergillus spp., Penicillium spp. y Rhizopus spp.

Fusarium y Phomopsis pueden reducir severamente la germinación y causarla podredumbre de las semillas y el tizón de plántulas. Además, dentro del complejo Diaporthe/Phomopsisse encuentran las dos especies que causan cancrosis del tallo, enfermedades que pueden reducir hasta 50% el rendimiento.

Otro patógeno de elevada importancia es Cercospora kikuchii,que ocasiona el tizón foliar y la mancha púrpura de la semilla, generalmente no reduce el PG y silenciosamente se transmite por semilla. A nivel foliar este patógeno está manifestando resistencia a fungicidas, por lo tanto resulta evidente que el conocimiento de la sanidad de la semilla permite tomar decisiones agronómicas relevantes.

En el Noroeste Argentino se ha observado en estas últimas campañas la presencia de mancha ojo de rana (MOR), causada por C. sojina y de la mancha anillada, causada por Corynespora cassiicola; y de MOR en el Noreste Argentino; ambos hongos se transmiten por semilla.

El incremento de la presencia y diversidad de las enfermedades en el cultivo de soja es constante y muchas de ellas presentan un comportamiento endémico, pudiendo reducir el rendimiento entre un 10 y un 35%. En estas observaciones se incluye las enfermedades causadas por los hongos que causan las EFC y las ocasionadas por los que habitan el suelo, causantes de podredumbre de raíces y base del tallo.

Los factores que favorecen el mencionado aumento y difusión de las enfermedades son: el manejo del cultivo (el monocultivo de soja y de la sucesión trigo-soja en siembra directa), la resistencia genética existente frente a pocas enfermedades, las condiciones ambientales favorables para su desarrollo, la baja calidad de las semillas -principalmente en lo que respecta a pureza física y sanidad-, el uso de lotes de semillas contaminados -semillas infectadas, con propágulos de enfermedades en los restos de cultivo que propician la dispersión y diseminación de las enfermedades- y; la falta de medidas preventivas que contemplen el manejo de enfermedades a largo plazo con una visión regional que integre a todos los cultivos.

Foto 1-Fusarium en soja

La evolución y el aumento de la diversidad son constantes. En estos últimos años se ha detectado en soja la presencia de Bipolaris sorokiniana, un patógeno que comúnmente afecta la germinación en trigo y cebada, causando en dichos cultivos manchas foliares. De la misma manera, Phomopsis longicolla, un patógeno típicamente de semilla de soja, se ha encontrado afectando la germinación de cariopses de trigo.

El conocimiento de un diagnóstico completo de la calidad de la semilla previo a la siembra brinda una información insustituible. La determinación de los patógenos presentes en la semilla permite tomar decisiones agronómicas basadas en el conocimiento, como el descarte de un lote de semillas, la detección precoz de patógenos de riesgo epidemiológico y la elección de un tratamiento de semillas específico.

La Asociación de Laboratorios Agropecuarios Privados –ALAP- realiza anualmente el análisis de 85.000 muestras, lo que arroja una cifra mucho mayor si se la multiplica por la variedad de análisis específicos. Es por eso que recomienda conocer la mayor información posible acerca de una muestra de semillas antes de la siembra que cuenta con el denominado Diagnóstico Completo/Calidad ALAP. Este incluye la determinación de PG de la semilla tal cual y tratada con fungicidas (PGF), vigor en sus diversas variantes, sanidad, pureza físico-botánica, peso de 1000 semillas, daño mecánico, daño por chinche y daño ambiental.

Teniendo en cuenta que la semilla de soja es afectada por las condiciones climáticas extremas, ya sea de baja o elevada humedad relativa al momento de la cosecha, es aconsejable realizar la correcta clasificación, almacenar la semilla en condiciones de humedad y temperatura adecuadas para evitar que se produzcan caídas en los índices de calidad, y lograr llegar a la siembra conservando el máximo potencial de la semilla.

Foto 2-Phomopsis en soja

Estudio sobre prevalencia e incidencia de patógenos en soja

Con el objetivo de desarrollar metodologías de detección sensibles, económicas, repetibles y reproducibles, y brindar un mejor servicio, tanto al productor agropecuario como al asesor técnico, los laboratorios de la red ALAPrealizan permanentemente trabajos e informes de la calidad de la semilla en las diferentes campañas.

En los resultados que se muestran a continuación, se resumen los datos obtenidos por 15 laboratorios de ALAP, en cinco ciclos agrícolas: 2014-2015 al 2017-2018, a partir de los cuales se determinó la prevalencia (% de muestras infectadas por cada patógeno) e incidencia (de cada muestra, el % afectada por cada patógeno) promedio de Fusarium spp., Phomopsis spp. y C. kikuchii en muestras de semillas de una vasta zona de Argentina.

Mediante el análisis de sanidad de un total de 4104 muestras se determinó a nivel país una prevalencia total e incidencia promedio, para el período analizado, de 81% y 7,0% para Fusarium spp. (Foto 1-Cuadro 1), 56% y 7,0% para Phomopsis spp (Foto 2- Cuadro 2) y 67% y 7,0% para C. kikuchii (Foto 3- Cuadro 3).
La información obtenida se organizó de acuerdo a las regiones productoras de la Red Nacional de Evaluación de Cultivares de Soja (RECSO, Recso 2018), en Región Pampeana Norte (RPN) y Región Pampeana Sur (RPS) (Imagen 1).

Foto 3-C. Kicuchii en soja

En lo que respecta a la distribución regional de la prevalencia e incidencia promedio en todo el ciclo fue: en la Región Pampeana Norte (RPN) 75% y 6,7% para Fusarium spp. Valores de 49% y 6,3% para Phomopsis spp., y 72% y 7,0% para C. kikuchii.

Por último, en cuanto a la Región Pampeana Sur (RPS) fueron de 85% y 6,8% para Fusarium spp., 64% y 7,6% para Phomopsis spp. y 73% y 5,7% para C. kikuchii.

El informe realizado se llevó a cabo a partir de muestras que ingresaron para análisis de rutina, mediante la técnica de detección de blotter test estándar.

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