Mares de plástico

 ¿Nos encontraremos en el futuro con más plásticos que peces en el océano? Por: Nuala Szler – La contaminación por plásticos es una de las amenazas más grandes que afecta extendidamente a mares y océanos. Actualmente, nos encontramos con una de las mayores problemáticas a nivel global: la formación de grandes concentraciones conocidas como “islas […]
enero 24, 2023

 ¿Nos encontraremos en el futuro con más plásticos que peces en el océano?

Por: Nuala Szler –

La contaminación por plásticos es una de las amenazas más grandes que afecta extendidamente a mares y océanos. Actualmente, nos encontramos con una de las mayores problemáticas a nivel global: la formación de grandes concentraciones conocidas como “islas de plásticos”. Estas, también llamadas “sopas de plásticos”, generan graves alteraciones en el ecosistema marino, afectando a todas las especies para las que este es su hogar y, también, a aquellas que de una u otra manera dependen de él para su supervivencia.

De hecho, la gran crisis producida por los contagios masivos de Covid-19 también llegó a los océanos, alimentando la propia pandemia en que ya viven las aguas del planeta desde hace algunas décadas. La contaminación por plásticos se acrecentó con el alarmante número de mascarillas de un solo uso, guantes plásticos y otros insumos que por vías diferentes terminan acumulándose en el medio marino.

La pandemia de los océanos

En números la situación de nuestros océanos es todavía más impactante. De acuerdo con los datos relevados por las Naciones Unidas, alrededor de 13 millones de toneladas de residuos plásticos llegan cada año a puntos críticos del medio marino. Por segundo, más de 200 kg de estos residuos invaden los mares y océanos del mundo y, con ello, las áreas de alimentación y reproducción de cientos de aves, peces y mamíferos marinos.

“De los 200 kg de residuos plásticos que llegan aproximadamente por segundo a los mares y océanos de las más diversas regiones del planeta, solo el 15% queda flotando en la superficie”

La mayor parte de la materia plástica contaminante, más específicamente alrededor de un 80%, proviene de nuestras actividades y formas de desarrollo en la tierra. El 20% restante es producto de la actividad marítima.

Las especulaciones a futuro señalan que si este tratamiento de los residuos plásticos no se modifica hacia formas más oportunas y sustentables, los mares y océanos contendrán una tonelada de plástico por cada tres toneladas de peces. Malos pero reales presagios, indican que hacia el año 2050 serán más plásticos que peces los que se concentren en el medio marino.

Esta grave amenaza no sólo desestabiliza la salud de los ecosistemas en que vivimos, también repercute de forma directa en la seguridad y la calidad de nuestros alimentos, en nuestra salud y en el desarrollo de las actividades costeras, sustento de grandes poblaciones. Además, no son menores los efectos que la alteración del medio marino genera sobre la otra gran problemática mundial, el cambio climático.

De los 200 kg de residuos plásticos que llegan aproximadamente por segundo a los mares y océanos de las más diversas regiones del planeta, solo el 15% queda flotando en la superficie. Alrededor del 75% se deposita en el fondo marino, un desafío mucho mayor de revertir por las enormes profundidades que presentan los océanos. También en este aspecto los números no dejan de ser impactantes, grupos de investigación se han encontrado con concentraciones de plásticos hasta a 10.000 metros de profundidad.

“La velocidad y cantidad con que se desecha hace del plástico un residuo prácticamente indestructible”

Por su baja biodegradabilidad, no compatible con nuestros tiempos, ni los tiempos del resto de especies o de nuestro planeta, el plástico permanece en el agua y es percibido como comida por cientos de peces. Su ingesta, pero también la asfixia o enredos que tantas otras especies sufren a causa de las concentraciones de plástico, alteran drásticamente la vida en el mar.

Ejemplares muy diversos, como aves, peces y hasta ballenas y tortugas (dos especies estas últimas, además, en grave peligro de extinción), confunden los desechos plásticos con sus presas. Con ello el plástico que se almacena en sus estómagos no solo les imposibilita la alimentación de otras sustancias que verdaderamente necesitan, sino que genera además diferentes tipos de infecciones, laceraciones o lesiones internas que disminuyen su capacidad para nadar y desenvolverse en el medio marino. Sin mencionar que, junto a los plásticos, se propagan todo tipo de organismos y bacterias invasoras que también alteran los ecosistemas.

¿Cómo llegan los plásticos al fondo del mar?

Aunque de apariencia ingenua, esta es una pregunta que necesitamos poder responder y difundir. Los plásticos son el mayor agente contaminante en mares y océanos, sólo un 18% de los desechos presentes en el mar no son plásticos o derivados de éstos. Aún más, la mitad de los residuos que hay en el mar son plásticos de un solo uso.

“Investigaciones aplicadas señalan una producción total de alrededor de 8.300 millones de toneladas de plástico desde el momento de su implementación”

Los plásticos que llegan a nuestras aguas no son únicamente los arrojados con descuido de forma directa. Todos los residuos que acaban flotando en vertederos y desagües siguen camino hacia los ríos hasta desembocar en los mares y, finalmente, en las zonas más profundas del océano. Incluso, existen probabilidades de que aquellos plásticos que desechamos de “forma adecuada”, por ejemplo en cestos de reciclado, sean conducidos hacia las aguas por acción del viento o de la lluvia.

Un inconveniente acoplado es que grandes cantidades de residuos plásticos se acumulan en los giros oceánicos, donde dejan de ser perceptivamente visibles para nosotros pero donde, asimismo, comienzan a afectar a la vida marina. Otro aspecto no menor es que tampoco se trata exclusivamente de material plástico de un solo uso, como botellas, envolturas, bandejas de alimentos o utensilios descartables. También otros productos de consumo cotidiano, y que a simple vista no consideramos como plástico, de hecho lo contienen en una u otra medida, como es el caso de los cosméticos o de las prendas de ropa. Sin duda, los microplásticos son la gran amenaza diaria que no percibimos. Están presentes en muchas de las cosas con las que interactuamos constantemente, inclusive en los alimentos que ingerimos y en el agua que bebemos.

“Los plásticos de los vertederos pueden tardar más de 1000 años en descomponerse”

Mientras lo hacen, no solo liberan sustancias tóxicas para el suelo y el agua, sino que los desechos de partículas se hacen cada vez más pequeños hasta volverse microplásticos suspendidos en las aguas oceánicas y marítimas. Estudios al respecto han hallado presencia de estos microplásticos en el interior de la fauna marina, como es el caso de muchos peces que luego son una fuente de alimento para las poblaciones. Así, nosotros mismos somos partícipes de la ingesta de microplásticos.

Los últimos hallazgos han alertado acerca de los niveles que hoy alcanza esta problemática. Si no cambiamos los ritmos y formas en que usamos y desechamos los plásticos, a corto plazo las cifras pueden aumentar exponencialmente. El impacto sobre el ecosistema y la vida marina, pero también sobre la nuestra tal como la conocemos, será entonces potencialmente irreversible.

En definitiva, los océanos son un soporte vital de la tierra. Dado que en ellos se encuentran contenidos los mayores porcentajes de agua del mundo, los necesitamos para regular las condiciones climáticas y absorber importantes proporciones de CO2; además de ser la principal fuente de proteínas de mil millones de personas y otro tanto de especies a lo largo del planeta.

Y, por si esto fuera poco, los océanos son los encargados de generar la mitad del oxígeno que se expulsa a la atmósfera. Un aspecto de importancia tal para nosotros, que ni siquiera resulta necesario explicar…

Las “islas de plástico” y su alarmante crecimiento

Si comparamos la historia del plástico con la historia de la humanidad, es evidente que el plástico ha existido por un muy corto período de tiempo. Solo llevamos unas seis décadas conviviendo tal como lo hacemos con el plástico y, sin embargo, la contaminación plástica es una de las mayores amenazas a las que se enfrentan los ecosistemas de nuestro planeta.

El impacto ambiental que ha generado el uso del plástico es masivamente alarmante, sobre todo si nos atenemos a pensarlo en términos de tiempo. Investigaciones aplicadas señalan una producción total de alrededor de 8.300 millones de toneladas de plástico desde el momento de su implementación. Una cifra excesiva, y aún más si consideramos que la mayor parte de estos millones de toneladas todavía permanecen en nuestro planeta, tanto en vertederos como en ambientes naturales, en forma de residuos.

“Alrededor de tan solo un 9% del plástico generado se recicla”

La cultura de lo descartable, aunque muy cuestionada y cada vez más combatida en muchos países, todavía no termina de materializarse en las acciones concretas que la situación actual exige. Alrededor de tan solo un 9% del plástico generado se recicla. El enorme resto contamina los océanos y es un agente de daño constante hacia los ecosistemas marinos en toda su extensión.

El fenómeno de las “islas de plástico” es la evidencia más real y más actual de esta grave problemática. Sujetos al comportamiento de las corrientes de agua, los plásticos se mueven y agrupan en enormes concentraciones al interior del ecosistema marino. En nuestros océanos existen cinco islas de plástico flotante, las que amenazan con diezmar los ecosistemas involucrados. Al día de hoy, se calcula que llegan a provocar la muerte de más de un millón de animales por año.

Hay quienes llaman a estas islas de plástico el “séptimo continente”

Las islas de plástico no son estáticas, se mueven con las estaciones y los temporales mientras van consolidándose a partir de la dinámica de circulación global de viento y los fenómenos de corriente y contracorriente que esta genera. Estas concentraciones de plástico, además, influyen en el cambio climático y suponen una clara amenaza para nuestra salud, en tanto afectan la calidad del agua y del aire que necesitamos para nuestra supervivencia.

Para dar cuenta de su magnitud, hay quienes llaman a estas islas de plástico el “séptimo continente”. Algunas de ellas han superado el tamaño de varios países, siendo la isla de plástico del Pacífico uno de los casos más alarmantes, pues hoy su tamaño equivale tres veces al de Francia.

La situación de las aguas argentinas

El Mar Argentino no se encuentra excluido de la problemática extendida que es la contaminación plástica. Tanto materiales plásticos visibles como micropartículas han sido relevados por investigaciones nacionales. Científicos del CONICET, señala un informe de Télam, han dado la alerta luego de encontrar una gran presencia de residuos plásticos en una zona de la plataforma patagónica. Del porcentaje total de microfibras detectadas y analizadas, el 76,1% de las mismas estaban compuestas por tereftalato de polietileno, un plástico comúnmente usado en envases y prendas.

Este estudio encabezado por Rosana Di Mauro, doctora en biología, fue publicado en la revista científica Environmental Pollution y forma parte del programa de Dinámica del Plancton Marino y Cambio Climático del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP). Este programa extrae desde 2018 muestras de un área estratégica a cincuenta kilómetros de la costa de Mar del Plata. En los últimos años, además, amplió su investigación a la Bahía de Samborombóm.

“Los científicos encontraron presencia de microplásticos en el estómago de varios tipos de peces”

Lo observado en estas dos últimas áreas ha dado una gran alerta respecto a la salud de las aguas argentinas. Los científicos encontraron presencia de microplásticos en el estómago de varios tipos de peces y en cada zona estudiada: fibras y fragmentos en ambientes costeros y en aguas abiertas, otros suspendidos en la superficie, concentrados en el fondo marítimo y hasta a media agua.

Entre otras investigaciones que prueban la contaminación plástica en los mares y ríos de nuestro país, un estudio realizado en ejemplares de corvinas en el estuario Bahía Blanca ha relevado, según ha publicado también Télam, la presencia de microplásticos en los 20 ejemplares analizados. Andrés Arias, investigador del Instituto Argentino de Oceanografía (IADO-CONICET) y del Departamento de Química de la Universidad Nacional del Sur, afirma haber hallado un promedio de 14 piezas de plástico en el tracto digestivo de las corvinas. Un resultado que asombra, por tratarse de peces pequeños.

Por su parte, otro análisis realizado con nueve ejemplares de pingüinos magallánicos juveniles del Atlántico argentino sur relevó un promedio de 51 partículas de plástico en cada ejemplar estudiado. Tales fueron los resultados presentados por la bióloga marina Tatiana Recabareen, quien lideró la investigación.

Para finalizar casi no resulta necesario remarcar que cada uno de estos proyectos se agregan al enorme caudal de evidencia científica que apunta a la presencia de plásticos en el océano y, tal como ésta, la declara una de las problemáticas más urgentes a afrontar.

Es momento de modificar nuestros hábitos cotidianos, pero también de impulsar y reclamar la responsabilidad de los gobiernos y entidades de todo tipo a tomar parte en la prevención y búsqueda de tratamientos efectivos para esta segunda, aunque ciertamente más implícita, pandemia.

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