Más del 40% del PBI de Argentina es gasto estatal, por lo tanto el grueso de la dinámica económica es decidido por un grupo relativamente acotado de personas, para ser más exactos, unas dos mil entre Presidente, ministros, diputados, senadores y gobernadores. Lo que hace o deja de hacer el gobierno en todas sus jerarquías marca la conversación social. Dado su tamaño el Estado en Argentina es infinitamente más importante que en otros países y hoy el Estado está quebrado, todos los agentes están pendientes a cómo renegociará su deuda y bajo qué condiciones. Los acreedores no renuevan créditos sobre el pasado, si no sobre su expectativa de repago futuro y hoy el Estado no parece convencerlos.

Los grados de libertad del gobierno nacional entrante eran muy acotados y se lanzó a ejecutar el consenso de lo que el grueso de los economistas creía que haría a fin de financiarse: combinar emisión monetaria con restructuración de deuda, recorte de jubilaciones y transferencias a provincias y aumento de impuestos, particularmente retenciones; adicionalmente se suspenden las bajas de impuestos programadas y el pacto fiscal: las provincias que pierden coparticipación se lanzarán a recuperarla con ingresos brutos, el único impuesto más anti-exportaciones que las retenciones.

Para que el paquete de medidas sea posible en lo que los argentinos denominan “paz” (o sea, que la cotización del tipo de cambio se mantenga estable) el gobierno endureció el cepo con el impuesto del 30% para la compra, el cual tiene como correlato obvio la vuelta a las licencias de importación: conseguir dólares a precio oficial para pagar por bienes importados determina cuán rentable es la importación. Una vez que se elige el camino del cepo, solo es posible endurecerlo.

Como el “dólar está quieto” y es enero, la conversación social ratifica que “hay paz”: las playas de la costa atlántica se llenan con los que siempre vacacionan, pero hoy tienen un 30% de impuesto adicional si quieren hacerlo fuera del país. Todo lo contrario a la paz, la inflación se aceleró de manera significativa desde agosto a pesar del “congelamiento” de tipo de cambio y tarifas de servicios públicos; la ola de restricciones que impone la coyuntura tiende a paralizar la economía. El gobierno anunció que espera cerrar las negociaciones con los acreedores el 31 de marzo. Se agrega así una cuádruple incertidumbre: logrará su objetivo para esa fecha? Para cuáles instrumentos de deuda? Bajo qué condiciones? posteriormente anunciará nuevas medidas?

La marcha de la economía determinará el volumen de la recaudación, la necesidad de mantener las cuentas estatales en orden y la baja propensión a buscar reducciones del gasto son claves para el planeta #Campo ya que responden la pregunta: utilizará el Ejecutivo la potestad otorgada por el Congreso de aumentar en 3 puntos las retenciones? Cuán eficiente será la devolución del IVA Crédito? La estabilidad de la macro ordenará las otras variables clave: inflación (con foco en gasoil) y tasa de interés.

Hoy solo resta cosechar lo ya sembrado, pero la incertidumbre sobre suba de retenciones se entrometerá en los planes de siembra 20/21. Qué le sucederá a la superficie sembrada de maíz y trigo? Cuánto se invertirá en tecnología? Lo más probable es que todo baje y mucho: la diferencia de cotización entre el dólar de libre acceso y el dólar al que venden sus granos los productores es hoy el principal desincentivo a invertir para producir. Ese dilema que en el #Campo se vuelve extremo por las retenciones, se presenta en todos los sectores de la economía con una menor intensidad.

Mientras escribo este editorial se dan dos eventos: a) el Estado de la provincia de Buenos Aires anuncia su intención de renegociar su deuda sumando más incertidumbre al proceso y b) una compañía argentina lanza su décimo nano satélite al espacio. Hoy Satellogic no solo cuenta con 7 satélites operativos, tiene lo más importante, un mega cliente: la empresa china Abdas le pagará 6 millones de dólares anuales por recabar información geoespacial agrícola de la provincia de Henan. Contarán con imágenes de frecuencia mensual ya que en julio Satellogic proyecta alquilar la totalidad de la bodega de un cohete para poner en órbita 10 satélites adicionales, una inversión de más de diez millones de dólares “solo” en flete, el costo estimado de cada nano satélites es confidencial, pero ronda la decena de millones de dólares: esa es su principal ventaja frente a las compañías establecidas, los satélites tradicionales cuestan centenas de millones de dólares. Cuando la empresa complete una constelación de 90 nano satélites podrá tener un scan de la totalidad del planeta Tierra. Científicos argentinos que abrieron una empresa en Argentina en 2010, la hicieron rioplatense al poco tiempo dado que tuvieron que montar su taller de producción en Uruguay; importar piezas especiales para producir satélites les resultaba imposible desde Argentina con sus restricciones al comercio. Hoy exportan gracias a su impactante capacidad de innovar.

Para tener empleo de calidad los privados deben invertir, para invertir tenemos que tener una oportunidad de negocios, para tener una oportunidad de negocios con Argentina solo no alcanza, tenemos que exportar, para exportar tenemos que importar bienes y conocimiento. Como nos enseñó con su ejemplo Satellogic.