La inoculación en Soja

Una alianza silenciosa que sostiene el éxito del cultivo de soja Por: Alejandro Perticari1, Carlos F. Piccinetti2 y Martín Díaz-Zorita3 - 1EEA INTA San Luis, 2IMyZA INTA, 3Facultad de Agronomía UNLPam-CONICET La inoculación de soja en la Argentina es una práctica consolidada y estratégica para sostener la productividad del cultivo y así lo refleja y […]

septiembre 26, 2025

Una alianza silenciosa que sostiene el éxito del cultivo de soja

Por: Alejandro Perticari1, Carlos F. Piccinetti2 y Martín Díaz-Zorita3 - 1EEA INTA San Luis, 2IMyZA INTA, 3Facultad de Agronomía UNLPam-CONICET

La inoculación de soja en la Argentina es una práctica consolidada y estratégica para sostener la productividad del cultivo y así lo refleja y expresa el Dr. Fernando Garcia al prologar el libro sobre la “Importancia de la inoculación de soja en la Argentina” (Perticari et al. 2025). Esta publicación integra aportes agronómicos y microbiológicos para comprender mejor su impacto, compilando experiencias y resultados elaborados por especialistas de distintas regiones bajo condiciones extensivas de producción. Los ensayos abarcaron diversas ecorregiones (NOA, NEA, Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires, La Pampa y San Luis) y contaron con la participación de profesionales del INTA, universidades y empresas productoras de inoculantes en el marco del Proyecto Inocular. En este artículo se presenta y discute un análisis integrado de dichos registros, destacando que la inoculación constituye no solo una recomendación técnica, sino también una inversión estratégica para la productividad y la sostenibilidad de la agricultura argentina.

Las evaluaciones del Proyecto Inocular, junto con otras investigaciones locales, evidencian que en los primeros años de la expansión agrícola sobre suelos sin antecedentes de soja el cultivo respondió positivamente a la inoculación con rizobios, mostrando mejoras en indicadores de nodulación, crecimiento, componentes del rendimiento y fijación de nitrógeno (Perticari et al., 1998a y 1998b). Posteriormente, en estudios realizados entre las campañas 2000 y 2019 en lotes rotados con soja, se detectaron en los suelos poblaciones naturalizadas de rizobios capaces de nodular este cultivo. Las concentraciones de unidades formadoras de colonias de rizobios infectivos oscilaron entre 1 × 10³ y 1 × 10⁶ por gramo de suelo seco, valores consistentes con los reportados previamente por Piantanida et al. (1983 y 1991) en condiciones similares.

Imagen 1: Cultivo de soja sin inocular (izquierda) e inoculado (derecha) en un suelo sin antecedentes de soja en rotación en Villa Angela (Chaco)

En trabajos desarrollados por el IMyZA en INTA Castelar se evaluó la capacidad simbiótica de cepas aisladas de diferentes suelos, concluyéndose que, si bien la mayoría presentaba adecuada capacidad de nodulación (infectividad), la eficiencia en la fijación de N₂ resultó variable (Perticari et al., 2003). Además, los ensayos a campo mostraron que las respuestas a la inoculación no se correlacionaban directamente con la cantidad de rizobios naturalizados presentes en el suelo, lo que sugiere que factores edafoclimáticos, junto con la capacidad fijadora específica de las cepas, influyen de manera determinante en las respuestas observadas (Perticari et al., 1998b y 2002). Finalmente, en estudios bajo condiciones controladas de manejo, donde se comparó el aporte de la inoculación al N derivado de la FBN (Piccinetti et al., 2011), se observó que los tratamientos inoculados incorporaron en promedio unos 20 kg adicionales de N fijado por hectárea respecto de los tratamientos sin inocular, pero nodulados con rizobios naturalizados (Tabla 1).

Tabla 1. Contribución de la inoculación al nitrógeno en cultivos de soja en sitios con nodulación naturalizada. Promedio de 9 ensayos en Alberdi (Buenos Aires), Runciman, Cañada de Gómez, Casilda y Oliveros (Santa Fe), Huinca Renancó y Jesús María (Córdoba). Adaptado de Piccinetti et al., 2011. dFBN; nitrógeno derivado de la fijación de N2, del suelo: nitrógeno aportado desde el suelo, CV: coeficiente de variación, p: nivel de significancia de la diferencia entre tratamientos. Letras diferentes en sentido vertical indican diferencias entre tratamientos.

Al sintetizar los numerosos estudios de campo realizados en el marco del Proyecto Inocular en suelos con antecedentes de soja, se observó que la inoculación favorece la formación de nódulos, incrementando tanto su número como su masa, principalmente en la raíz principal. Asimismo, se verificó un aumento consistente de la materia seca aérea de las plantas en los estadios de llenado de grano (R5-R6), acompañado por un mayor porcentaje de fijación biológica de nitrógeno y un incremento en la cantidad total del nitrógeno fijado (kg ha⁻¹). En relación con la calidad proteica del grano, a pesar del mayor crecimiento y acumulación de biomasa aérea, la evidencia disponible no mostró diferencias significativas entre tratamientos inoculados y no inoculados (Fig. 1).

Figura 1. Aporte relativo de la inoculación sobre la nodulación, el crecimiento y el nitrógeno en cultivos de soja. Promedios de resultados de evaluaciones del proyecto Inocular en lotes con antecedentes de soja en rotación. RP: Raíz principal, Planta: raíz principal y laterales, NdFBN: porcentaje de nitrógeno derivado de la fijación biológica.

Análisis de los aportes de la inoculación a los rendimientos de soja

La adecuada nutrición nitrogenada es uno de los factores más relevantes y limitantes en la formación del rendimiento de soja. En la Argentina, resulta indiscutible la contribución de la fijación biológica de nitrógeno (FBN) en simbiosis con rizobios (Collino et al., 2015). Una vez iniciado el proceso de nodulación, la incorporación biológica de N en las leguminosas depende directamente de los recursos energéticos provistos por las plantas en crecimiento (Kaschuk et al., 2010), quedando así expuesta a interacciones con las condiciones ambientales y de manejo del cultivo. Por ejemplo, bajo limitaciones de fósforo, tanto la nodulación como la contribución de los rizobios inoculados a los rendimientos de soja se reducen (Díaz-Zorita et al., 2010).

Recientes evaluaciones del estado de fertilidad de los suelos argentinos indican un incremento en las áreas con niveles potencialmente limitantes de nutrientes, lo que podría afectar la producción normal de soja (Sainz Rozas et al., 2025). Asimismo, las variaciones agroclimáticas anuales (Aramburu Merlos et al., 2015) y las decisiones de manejo agronómico (Di Mauro et al., 2025) explican en parte las diferencias en crecimiento y producción. Entre estas prácticas, la aplicación de inoculantes con rizobios se destaca por su impacto, con respuestas superiores a las registradas en otras regiones sojeras de clima templado (Leggett et al., 2017).

Imagen 2: Cultivo de soja sin inocular (derecha) e inoculado (izquierda) en un suelo rotado con soja en Villaguay (Entre Rios)

El análisis de 1.121 ensayos de inoculación de soja realizados entre las campañas 2001/02 y 2018/19 permitió cuantificar la contribución de esta práctica a la producción nacional y caracterizar la dispersión geográfica y temporal de las respuestas. Los ensayos, desarrollados en el marco del Proyecto Inocular y en otros estudios con diseños similares, se condujeron bajo condiciones extensivas de campo, empleando distintas formulaciones de inoculantes con Bradyrhizobium japonicum aplicados a la semilla. Todos se instalaron en lotes agrícolas en rotación con cultivos anuales, incluyendo soja, y se manejaron con prácticas representativas de cada región (sistema de labranza, fecha y densidad de siembra, fertilización, control de plagas, enfermedades y malezas).

Los rendimientos de soja variaron entre 477 y 7067 kg ha⁻¹ (promedio: 3563 kg ha⁻¹), con coeficientes de variación similares entre regiones (17,5%) y campañas (13,1%), mostrando diferencias claras entre tratamientos de inoculación. En promedio, los 1.121 casos analizados registraron incrementos de 222 kg ha⁻¹, equivalentes a un 7,5% sobre el control sin inocular, con un 80% de los casos mostrando respuestas positivas. Considerando la contribución relativa del área cultivada con soja, sus rendimientos y las respuestas a la inoculación (Tabla 2), se estima que alrededor de 3,1 millones de toneladas de la producción total del cultivo pueden atribuirse a esta práctica de manejo.

Tabla 2: Resumen de rendimientos de soja y del análisis de las respuestas medias a la inoculación en sitios con antecedentes de soja en regiones argentinas entre las campañas 2001/2 y 2018/19.

En todas las campañas estudiadas (2001/02 a 2018/19), los cultivos inoculados con Bradyrhizobium japonicum mostraron en promedio mayores rendimientos que los controles con respuestas medias anuales de entre 114 y 326 kg ha-1 equivalentes a entre 3,0 y 12,9 % de los rendimientos alcanzados. Durante el período estudiado los rendimientos se incrementaron aproximadamente a razón de casi 53 kg ha1 año1 con una contribución independiente de la aplicación de los inoculantes ante mejoras en la producción de soja (Fig. 2). También se observó que la respuesta a la aplicación de esta práctica agronómica es independiente de la productividad media de cada campaña (Fig. 3). Es por ello por lo que las diferencias en magnitud y en la frecuencia de las respuestas que se describen en condiciones extensivas de producción podrían asociarse mayormente a diferencias entre condiciones de manejo de la práctica en interacción con el ambiente productivo sin estrecha vinculación con la productividad alcanzada por el cultivo. La efectividad de la respuesta de soja al uso de inoculantes con rizobios estaría estrechamente ligada a la implementación de prácticas de uso responsable (Perticari et al. 2025).

Figura 2: Evolución de la producción media anual de soja según tratamientos de inoculación con Bradyrhizobium japonicum en sitios con antecedentes de soja en rotación en la Argentina.

Figura 3: Rendimientos de soja según tratamientos de inoculación con Bradyrhizobium japonicum en 18 campañas de producción en la Argentina y su relación con la productividad media de cada campaña en sitios con antecedentes de soja en rotación.

¿Cómo lograr buenas prácticas de inoculación?

La inoculación responsable de soja, y de otros cultivos, requiere considerar recomendaciones de buenas practicas propuestas por Perticari (2020) y resumidas en la Mesa de Nutrición Biológica como las tres elecciones para el manejo adecuado de productos biológicos con microorganismo vivos (inoculantes) para la nutrición vegetal. A saber,

  • Utilización de cepas específicas y eficientes de Bradyrhizobium japonicum.
  • Aporte de suficiente cantidad de bacterias sobre las semillas a tratar.
  • Formulación compatible con agroquímicos, otros tratamientos y prácticas culturales o de manejo (Por ejemplo, momento de la siembra con respecto del momento del tratamiento).
  • Cuidando el mantenimiento de la calidad original de las semillas.
  • Dosificación uniforme de los productos aplicados en el tratamiento de las semillas (aditivos, otros).
  • Manteniendo el vigor de la semilla y la viabilidad de las bacterias (Por ejemplo, ambientes ventilados y con temperaturas de hasta 22 a 25°C).
  • Realizar el tratamiento en condiciones favorables de humedad y temperatura para el cuidado de los microorganismos aplicados y promover una rápida germinación, emergencia y crecimiento de las plántulas.

Imagen 3: Nodulación de soja inoculada en un suelo rotado con soja en Las Parejas (Santa Fe).

Comentarios finales

La inoculación de semillas de soja con Bradyrhizobium japonicum es una práctica clave para sostener y mejorar la productividad del cultivo en la Argentina. Su contribución se integra con otras prácticas de manejo agronómico que, en conjunto, potencian los rendimientos y la sostenibilidad del sistema productivo. Los resultados muestran que, en aproximadamente el 80 % de las situaciones evaluadas, la inoculación genera incrementos significativos de producción. En términos relativos, estos aportes explican alrededor del 11 % del rendimiento promedio nacional, lo que representa un impacto de gran magnitud para la economía agrícola.

Las respuestas obtenidas se asocian principalmente con las diferencias de productividad entre sitios de producción, más que con variaciones interanuales o regionales, lo que evidencia la robustez de la práctica frente a condiciones cambiantes de clima y ambiente. Esto refuerza la importancia de mantener la inoculación como una herramienta de base en la producción de soja, no solo por sus beneficios directos en rendimiento, sino también por su rol estratégico en la provisión biológica de nitrógeno y en la reducción de la dependencia de fertilizantes sintéticos. En este sentido, la inoculación con Bradyrhizobium japonicum no solo mejora la competitividad del cultivo, sino que también contribuye a la sustentabilidad ambiental y económica de la agricultura argentina.

Referencias

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Di Mauro, G., Andrade, J. F., Rotili, D. H., y Alvarez Prado, S. (2025). Transformations in Argentinean soybean systems: Recent changes, challenges, and opportunities. Crop and Environment. https://doi.org/10.1016/j.crope.2025.04.001

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