Incertidumbre nivel 1.000

marzo 26, 2026
Cuando en enero Trump capturó a Maduro abrió las puertas a un nuevo nivel de incertidumbre. La incursión en Irán que se presentaba como extremadamente veloz “a la Maduro” y garantizaría un control sobre el 34% de las reservas de petróleo del mundo se empantanó. Irán, claramente inferior a sus contrincantes, se dedicó a trabar el ahora archifamoso Estrecho de Ormuz, por el cual, ahora hasta a un tachero porteño lo sabe, circula un 20% del crudo mundial, a la vez que enormes cantidades de gas y potasio, claves en el mercado de fertilizantes. En menos de dos meses el petróleo casi duplicó sus precios, las aerolíneas que cotizan en bolsa redujeron su valor en un tercio y las empresas de cruceros en un 20%. Como decía la película que ganó el Oscar en 2022 “everything everywhere all at once”: un mercado de granos bajista y estabilizado gracias a una China que crece poco y supercosechas de USA, Brasil y Argentina empezó a tímidamente alterarse hacia arriba poco más de 10%. Mientras más lejos se está del petróleo menos se altera el precio.

Los farmers norteamericanos siembran en menos de 45 días y aparentemente unas 4 millones de hectáreas cambiarían de maíz a soja por el aumento del costo del fertilizante. Tienen que tomar una decisión ya y vivir con ella hasta septiembre. ¿Qué pasará con el precio de los granos en 6 meses? ¿Qui lo sa? Por lo pronto, los costos de cosecha argentinos y norteamericanos de siembra suben al ritmo del aumento del gasoil, que viaja a una velocidad superior a la del precio de los granos. El plan de desinflación de Jerome Powell (Presidente de la FED norteamericana) entra en crisis, porque cuando sube la energía sube todo lo demás. El Presidente de Estados Unidos, que quiere bajar la tasa de interés lo antes posible, ve su aspiración truncada. En menos de dos meses vence el mandato de Powell y será reemplazado por Kevin Warsh (que precisa confirmación del Senado que se da por descontada). Warsh es percibido como un duro, más que Powell; esto hace menos probable que baje la tasa de interés. Si Estados Unidos no soluciona la situación en Irán pronto los analistas temen un escenario global de estanflación: inflación impulsada por un incremento de costos energéticos, recesión por caída del ingreso disponible y una alta tasa de interés. El escenario de estanflación pondría en problemas a los Republicanos para las elecciones legislativas de noviembre. Vale la pena recordar que ganaron las elecciones con dos promesas clarísimas: no a nuevas guerras y baja de inflación. Trump no tiene reelección y puede no importarle, pero Rubio, Vance y el resto del partido se juegan los próximos 8 años, mientras que la dictadura religiosa de Irán se juega la vida. El sábado 21 de marzo Trump les dio un ultimátum: si no liberan el Estrecho de Ormuz en 48 empieza a bombardear la plantas de energía eléctrica, comenzando por la más importante. Si la incursión en Irán se termina en una semana, los productores de granos argentinos deberían vender ya sus tenencias. Si por el contrario el conflicto se extiende de manera indefinida, lo lógico es sentarse sobre el grano. Lamentablemente la estrategia de comunicación de la Casa Blanca se la pasa prometiendo que la guerra termina la semana que viene, y siempre es la semana que viene. La tasa de interés mientras no haya brecha cambiaria puede ser un número a tener en cuenta, pero es clave para que crezca la economía que esta descienda para que se reactive el crédito; el gobierno se esfuerza para que eso suceda. Nadie tiene la bola de cristal a la hora de proteger el capital de trabajo, quizás lo mejor es un poco y un poco. El plan es nada, el planeamiento es todo.

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