Leydy Pech y la Rebelión de las Abejas

En la Península de Yucatán, en México, desde tiempos prehispánicos, los mayas crían en jobones (troncos ahuecados) una abeja nativa que carece de aguijón conocida como la Xunáan-Kab (Melipona beecheii). Por Carlos Becco Para la cultura maya, estas abejas son mucho más que un simple insecto, es un ser sagrado. Ellas poseen una "gracia" especial […]

abril 24, 2026

En la Península de Yucatán, en México, desde tiempos prehispánicos, los mayas crían en jobones (troncos ahuecados) una abeja nativa que carece de aguijón conocida como la Xunáan-Kab (Melipona beecheii).

Por Carlos Becco

Para la cultura maya, estas abejas son mucho más que un simple insecto, es un ser sagrado. Ellas poseen una "gracia" especial y su miel es vista como una medicina sagrada, no sólo como un alimento.

Dama de la abeja

Históricamente, el cuidado de estas abejas ha sido una labor predominantemente femenina. Es un rol que se hereda de abuelas a madres e hijas, preservando técnicas milenarias. A las mujeres a cargo del cuidado de la Xunáan-Kab se las conoce como "ko’olel kab",que en maya yucateco se traduce literalmente como "Dama de la abeja" o "Señora de la miel". Este término no es solo una descripción técnica; es un título cargado de respeto, espiritualidad y una profunda conexión con la biodiversidad de la Península de Yucatán.

Leydy Araceli Pech Martín nació en 1965 en Hopelchén, Campeche y es una "ko’olel kab" Para Leydy, la apicultura no es solo una actividad; es un termómetro ambiental. Las abejas son bioindicadores: si la selva está sana, hay miel. Si el ecosistema se degrada, las colmenas mueren.

Seguramente Leydy nunca imaginó la forma como su vida iba a cambiar radicalmente y cómo su historia iba a llegar a los periódicos internacionales.

Monsanto y el modelo de “progreso”

Todo comenzó en el año 2012 cuando el gobierno mexicano otorgó permisos a la multinacional Monsanto para la siembra de soja genéticamente modificada, permisos por un total de 253,500 hectáreas a nivel nacional. De este total, aproximadamente 60,000 hectáreas estaban destinadas a la Península de Yucatán.

Para el productor de escala, la propuesta era lógica: semillas resistentes al glifosato que permitían limpiar los campos de malezas y escalar la producción de granos. Sin embargo, para la comunidad de Leydy, esto representaba una sentencia de muerte. El avance de la frontera sojera suponía el riesgo de deforestación de la selva nativa y el uso de agroquímicos que, por deriva, terminarían afectando las poblaciones de polinizadores.

Aquí es donde Leydy demostró que la sabiduría ancestral puede ser tan rigurosa como un laboratorio de biotecnología. No se limitó a la protesta emocional; se convirtió en una estratega legal y científica. Entendió que para ganar en el sistema moderno, necesitaba pruebas modernas. Formó una coalición de comunidades indígenas y buscó alianzas con académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Juntos, realizaron un seguimiento técnico que demostró que el polen de la soja transgénica estaba presente en la miel orgánica de exportación. Esta fue la prueba contundente que necesitaban: la Unión Europea, principal destino de la miel mexicana, rechaza productos con trazas de OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Leydy probó que el modelo de "progreso" de unos estaba destruyendo la economía de miles de familias apicultoras.

Fueron muchos años de duros esfuerzos hasta que en 2015, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le dio la razón: se habían violado los derechos de los pueblos indígenas al no realizar una consulta previa. En 2017, los permisos de siembra fueron revocados.

Abeja Melipona Maya

Premio ambiental

Por este logro Leydy recibió el Premio Ambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de base en el año 2020.

Hoy, a sus 65 años, Leydy sigue viviendo en su comunidad. Su victoria no la hizo rica en términos monetarios, pero aseguró la supervivencia de una especie y de una cultura. Su historia nos obliga, como actores del sector agropecuario, a reflexionar sobre la convivencia de modelos.

En la mitología griega, Deméter -la diosa de la agricultura- castigó a Erisictón por talar su bosque sagrado dándole un hambre que lo llevó a devorarse a sí mismo. Leydy Pech, en cambio, parece ser la voz de una Deméter moderna que nos advierte: si talamos la biodiversidad para alimentar nuestra ambición de corto plazo, terminaremos consumiendo el futuro de la propia agricultura.

La historia de la "Guardiana de las Abejas" no es una crítica a la agricultura industrial, sino un llamado a la innovación consciente. En un mundo que demanda cada vez más sostenibilidad, figuras como Leydy Pech no son el pasado; son, quizás, las consultoras más expertas que el agro del futuro debe empezar a escuchar.