En INTA EEA Marcos Juárez durante la campaña 2025
Por Guillermo Donaire, Fernando Reartes, Rodrigo Silva, Dionisio Gómez, María Conde. INTA EEA Marcos Juárez. E-mail: donaire.guillermo@inta.gob.ar
Introducción
En los sistemas de producción ganaderos, los verdeos invernales son muy importantes en la cadena forrajera por su producción de biomasa durante el bache forrajero invernal de las pasturas. De esta manera se suple esta carencia con alimento de calidad y eficiencia. Por lo tanto, es muy importante conocer en cada establecimiento en qué período ocurre esta deficiencia para poder planificar qué especie y ciclo utilizar de acuerdo con el planteo productivo. Las variedades de trigo de ciclo largo sembradas temprano hacia fines del verano y durante el otoño, se adaptan muy bien para cumplir con el objetivo de producción de biomasa/forraje para consumo animal, en la cual se pueden llegar a obtener muy buenas producciones con un manejo adecuado.
Con la finalidad de disponer información sobre la producción de forraje de variedades comerciales de trigo pan, en el INTA EEA Marcos Juárez se condujeron ensayos para evaluar y caracterizar a los cultivares durante el año agrícola 2025.
Materiales y métodos
Durante la campaña agrícola 2025 en el campo experimental de cereales de invierno de la EEA INTA Marcos Juárez se realizaron ensayos de trigo para producción de forraje, conducidos en siembra directa, en un lote con rotación agrícola maíz-soja-soja, que se picó a principios del mes de febrero. Se aplicaron herbicidas para el control de malezas en presiembra (metsulfurón, dicamba y glifosato, en dosis comercial). Se fertilizó en presiembra con 150 kg de urea al voleo (69 kg N/ha) y con 100 kg/ha de MicroEssentials incorporado a la siembra. A mediados del mes de julio se refertilizó con 100 kg de urea al voleo (46 kg N/ha), pudiéndose incorporar con unos eventos de precipitaciones cercanos al día de la aplicación. Se evaluaron en total 20 cultivares, de ciclo largo e intermedio/largo en una época de siembra, 21 de marzo (Cuadro 1), divididos según su hábito de crecimiento y requerimiento de vernalización en invernal y primaveral (10 cultivares en cada caso) (Cuadro 2). Se utilizó un diseño experimental en bloques completos aleatorios con 3 repeticiones, con una unidad experimental (parcela) para corte forraje de 6 surcos a 0,20 m con 6 m de largo (7.2 m2).
“Las variedades de trigo de ciclo largo sembradas temprano hacia fines del verano y durante el otoño, se adaptan muy bien para cumplir con el objetivo de producción de biomasa/forraje para consumo animal”
En el cuadro 1 se presentan la fecha de siembra y los sucesivos cortes de forraje. La siembra y la cosecha de forraje fueron realizadas con maquinaria experimental para parcela chica.
Cuadro 1. Fecha de siembra (FS) y de cortes de forraje.

El criterio de corte para la evaluación del forraje fue cuando el 50% de las variedades estaban en EC 3.1 de la escala de Zadoks (Zadoks et al., 1974; Tottman and Makepeace, 1979), o cuando el forraje alcanzó 20 cm de altura, lo que haya ocurrido primero. Se realizaron cuatro cortes de forraje en ambos ensayos. En cada corte se determinó rendimiento de materia seca (MS) y se estableció como variable la suma de cortes para totalizar la MS producida en el ciclo. Se realizaron análisis estadísticos ANAVA (análisis de variancia) y test de comparación de medias LSD de Fisher, dentro de cada ensayo y de las variables antes mencionadas. Se trabajó con un nivel de significancia de p < 0.05 utilizando el software estadístico Infostat (Di Rienzo et al., 2019).
Durante el mes de octubre, luego del último corte de forraje, se decidió finalizar con las actividades y secar el último rebrote para continuar con la rotación de cultivos de verano y acumular agua en el perfil, para sembrar soja de primera en el mes de noviembre.
En el cuadro 2 se presenta la caracterización de cada cultivar con referencia a su porte vegetativo y requerimiento en horas de frío o vernalización. La vernalización es el requerimiento de frío necesario para la inducción de la etapa reproductiva (Chouard, 1960). Se diferencian dos tipos de trigo en función de su requerimiento de vernalización: trigos de tipo primaveral que tienen una respuesta nula a la vernalización, y trigos de tipo invernal que tienen respuesta a la vernalización y requieren una exposición a frío para pasar del estado vegetativo al reproductivo. Los materiales invernales (con requerimiento de vernalización) se caracterizan en general por presentar un hábito de crecimiento rastrero o semirastrero y los primaverales (bajo requerimiento de vernalización) erecto o semierecto.
Cuadro 2. Porte vegetativo y requerimiento de vernalización de los cultivares evaluados.

Durante los primeros meses del año 2025 (enero a marzo), la ocurrencia de precipitaciones fue similar o levemente superior al promedio histórico permitiendo recargar el perfil del suelo para la siembra de los ensayos de trigo con destino forrajero hacia finales del mes de marzo (cuadro 3). Al momento de la siembra de los ensayos la humedad superficial garantizó una buena implantación de los genotipos a evaluar y junto con las precipitaciones ocurridas durante el mes de abril se logró un stand óptimo de plantas.
“Se evaluaron en total 20 cultivares, de ciclo largo e intermedio/largo en una época de siembra”
Durante el ciclo de cultivo las precipitaciones fueron acompañando las producciones de biomasa en cada corte de forraje, sobre todo las de julio y agosto que pudieron recargar el perfil del suelo. Estos eventos permitieron realizar la refertilización nitrogenada, que ésta se pueda incorporar y estar disponible para su utilización en los futuros cortes.
Durante el ciclo de cultivo, desde marzo a principios de septiembre, período que va desde la siembra de los ensayos hasta el último corte de forraje, se registraron cerca de 650 mm, valores muy superiores a la media histórica. Esto permitió poder realizar cuatro cortes de forraje.
Cabe recordar que durante el ciclo de cultivo no hubo influencia de la napa freática. Se registraron en total 28 heladas agronómicas observadas a la intemperie a 5 cm del nivel del suelo. Estos valores estuvieron muy por debajo del promedio histórico (60). No se produjeron fenómenos de heladas tempranas en marzo, tampoco heladas tardías durante octubre que causen daños en la biomasa aérea. En el mes de junio se registraron los mayores números de temperaturas por debajo de cero, pero con valores inferiores al promedio histórico. Se observaron valores levemente mayores en la temperatura máxima y media promedio en comparación con el promedio histórico.
En cuanto a la temperatura mínima promedio también se registraron valores superiores a la media histórica desde mediados de junio en adelante, en cambio desde abril a mediados-finales de junio estos valores fueron inferiores a la media. Esto puede explicar en parte la mayor frecuencia de heladas en el mes de junio. Estos mayores valores de temperaturas registrados repercutieron en la acumulación de biomasa adelantando el primer corte de forraje.
En trabajos previos como en las campañas 2024 y 2023 (Donaire et al; 2025; Donaire et al; 2024), el primer corte de forraje se realizó a los 70 días de la fecha de siembra. En esta campaña (cuadro 2) el primer corte fue a los 54 días de la fecha de siembra. Valores similares se registraron en la campaña 2022 (Donaire et al., 2023). Este adelantamiento del primer corte de forraje trae en general adelantamientos de los futuros cortes de forraje, permitiendo realizar más cortes, si acompañan las condiciones climáticas.
Cuadro 3. Variables climáticas registradas en la EEA Marcos Juárez durante el año 2025.

Resultados
En los cuadros 4 y 5 se muestran los resultados de producción de forraje (materia seca), de los materiales invernales y primaverales, sobre los ensayos realizados durante el año 2025. Se realizaron cuatro cortes de forraje en ambos ensayos (invernales y primaverales). En trabajos previos se observó variabilidad en la cantidad de cortes realizados a los diferentes materiales dependiendo siempre de las condiciones climáticas en otoño, sobre todo muy relacionados a las precipitaciones ocurridas durante este período, en la cual se recarga el perfil del suelo, sumadas a las lluvias de finales del invierno e inicio de primavera. La cantidad de cortes varían entre tres y cinco.
En la campaña 2024 se realizaron 4 cortes a los materiales invernales y 3 cortes a los primaverales (Donaire et al., 2025). En el año 2023 se reportaron 3 cortes de forraje para ambos materiales (Donaire et al., 2024). En el año 2022 ocurrió algo similar a lo observado en la campaña 2024, con 4 cortes a los materiales invernales y 3 cortes para los primaverales (Donaire et al., 2023). En la campaña agrícola del 2021 se realizaron 5 cortes de forraje a ambos genotipos, esto fue posible debido a que en los meses de marzo y abril se registraron 390 mm (Donaire et al., 2022) y en el año 2020 se realizaron cuatro cortes de forraje a ambos materiales (Donaire et al., 2021).
Se observaron producciones acumuladas superiores en los materiales invernales en comparación con los primaverales para la misma cantidad de cortes y en cada corte de forraje. Esto está muy relacionado a que los genotipos invernales al ser de hábito de crecimiento rastrero o semirastrero y a su menor precocidad intrínseca, demorando el encañado, pudieron mantener los macollos activos con producción de biomasa por más tiempo. En general el encañado es perjudicial para el siguiente rebrote.

Los genotipos primaverales al ser de hábito de crecimiento erecto o semierecto y de mayor crecimiento inicial, encañan más rápido y se ven perjudicados en la producción de biomasa tanto en los tallos principales como en los macollos y en la supervivencia de estos.
En el cuadro 4 se presentan los resultados productivos de los materiales invernales con cuatro cortes de forraje.
Se observaron valores productivos muy buenos, con acumulaciones cercanas a los siete mil kilogramos de materia seca en los materiales con mejor producción y seis mil kilogramos de materia seca en promedio del ensayo. Se destacaron en acumulación de forraje significativamente por sobre el resto: MS INTA 423, MS INTA 221 y ACA 308. MS INTA 423 sobresalió por sobre el resto en tres de los cuatro cortes de biomasa.
Cuadro 4. Producción de forraje (MS kg/ha) de los cultivares invernales.

En el cuadro 5 se observan las producciones de forraje para los materiales primaverales también con cuatro cortes de forraje. La acumulación total de biomasa en los cultivares sobresalientes estuvo cerca de los cinco mil kilogramos de materia seca y con cuatro mil kilogramos de materia seca de promedio del ensayo. El primer y segundo corte de forraje fueron los de mayores acumulaciones disminuyendo la producción en los sucesivos cortes. En acumulación de biomasa final presentaron mayores valores y significativos: Bioceres Laurel y DM Araucaria. El primero sobresalió en tres de los cuatro cortes realizados.
No se observaron enfermedades de importancia durante el ciclo de cultivo debido a la ausencia de condiciones predisponentes. Sólo se visualizó roya de la hoja hacia finales del otoño pero en hojas basales y en valores de incidencia y severidad bajos, no afectando las producciones de biomasa. La eliminación de la biomasa en estos cortes de forraje junto con la falta de condiciones para el desarrollo de la enfermedad hizo que se reduzca la cantidad de inóculo (esporas) y que se demore la nueva infestación. No se evidenció la presencia de roya amarilla en todo el ciclo de cultivo ni de roya del tallo.
Cuadro 5. Producción de forraje (MS kg/ha) de los cultivares primaverales.

Conclusiones
Es importante destacar que dentro de los cultivares de trigo evaluados se observa una gran variabilidad en el comportamiento para producción de forraje, lo cual permitiría disponer de información del cultivar adecuado para cada situación. Los resultados aquí logrados, la disponibilidad de nuevas variedades y el creciente potencial de esta tecnología de cultivo de trigo como uso forrajero y la mayor demanda por parte de los productores ganaderos justifican la continuidad de esta actividad para seguir generando información.
Bibliografía
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