Octubre venía mostrando un clima algo caprichoso, pero justo el día del Quincho la primavera decidió hacerse sentir de verdad.
Por Lic. Juani Alaise – Horizonte A
Con Juanca llegamos temprano a Roux Resto, la nueva sede del Quincho, para organizar los últimos detalles. Nos instalamos en la cava, que ya estaba preparada para recibirnos, y comenzamos a conversar sobre los invitados. Todo acompañado de Bodega Antigal y su Vermut Rosso “Alma de Montaña”. De a poco fueron llegando y esas primeras charlas, que suelen empezar de a dos o de a tres, terminaron convirtiéndose en una sola conversación.
Juan Carlos dio la bienvenida y recordó el espíritu de este espacio: dejar por un rato los títulos y las responsabilidades de lado para conocer a las personas que hay detrás de ellos. Era momento de empezar.
Invitados y anfitriones
El primero fue Carlos Vidal, abogado y licenciado en Administración de Empresas Agropecuarias, quien se presentó como la quinta generación de una familia de productores del oeste bonaerense.
Carlos contó una particularidad de su historia familiar. Es hijo único, al igual que su primo. Esa combinación hizo que sus padres los criaran prácticamente como hermanos y que ellos construyeran un vínculo muy parecido.
Aunque cada uno administra su propio patrimonio, trabajan sus campos de manera conjunta. Su primo se ocupa de la producción en González Moreno, mientras que Carlos, que divide sus días entre el campo y Buenos Aires, lleva adelante las cuestiones comerciales y financieras. La confianza entre ambos es tan grande que, según reconoció, alguna vez deberían sentarse a escribir cómo lograron construir esa forma de trabajar sin necesidad de ser socios.
Además de ejercer la abogacía, Carlos se especializó en los aspectos jurídicos de la transformación digital y participa de distintos espacios vinculados con la innovación agropecuaria. Desde hace algunos años también colabora con Horizonte A a través de una columna sobre innovación y mercados.
La ronda continuó con Lucas Vidal Podestá, quien apenas comenzó a hablar dejó en evidencia sus raíces salteñas. Tiene 28 años y llegó a Buenos Aires en 2016 para estudiar Derecho, una profesión que había elegido a los 13 años, inspirado por su abuelo.
Su historia también está profundamente atravesada por el campo. Recordó las vacaciones familiares en La Silleta y los días cerca de Guachipas, donde aprendió a disfrutar del monte, las vacas y las costumbres rurales. Hoy, además, cría caballos peruanos, otra de sus grandes pasiones.
Entre risas, reconoció que cada vez se siente menos gaucho porque se va olvidando de algunas tareas que antes hacía con naturalidad. Sin embargo, su sentido de pertenencia a Salta permanece intacto.
Lucas trabaja en un estudio jurídico y participa activamente de distintas instituciones, entre ellas la Sociedad Rural Argentina, donde preside el Ateneo, y el Colegio Público de Abogados de la Capital Federal. Muchas de esas actividades son ad honorem, algo que lejos de desanimarlo le genera una enorme satisfacción.
“Las relaciones son todo”, aseguró al hablar de lo que aprendió desde su llegada a Buenos Aires. Y, como buen salteño, todavía conserva una costumbre que la vida porteña no consiguió quitarle: la siesta.




Después fue el turno de Federico Mayer, fundador de una consultora especializada en comunicación y relaciones públicas.
Su vínculo con el agro comenzó de chico, cuando pasaba las vacaciones con un tío ingeniero agrónomo que lo llevaba en su camioneta a recorrer quintas mientras escuchaban canciones de Julio Iglesias. Entre paseos, jornadas de pesca y sandías compartidas en medio del campo, fue creciendo su cariño por la actividad.
Estudió Comunicación en la UBA y comenzó su carrera profesional en la revista Supercampo, donde participó desde el número cero. Con el tiempo se acercó al mundo de las relaciones públicas y llegó a vivir dos años en Estados Unidos, trabajando para CNH en comunicación para América Latina.
Aunque muchos le aconsejaban quedarse, Federico extrañaba la Argentina y decidió volver. En 2004 abrió su propia agencia, con CNH como primer cliente. Más de veinte años después, aquella iniciativa se transformó en una consultora, Pg1, que hoy cuenta con alrededor de veinte colaboradores.
Habló con entusiasmo de los cambios que está generando la inteligencia artificial. Para describir el momento que atraviesa la comunicación utilizó una imagen bastante gráfica: es como estar arriba de una ola de surf de diez metros.
Pero cuando dejó atrás el trabajo apareció una faceta que considera incluso más importante. Es padre de Facundo y Gonzalo, de 19 y 17 años, y aseguró que su primera vocación fue ser padre.
El encargado de cerrar las presentaciones fue Ignacio Eguren, ingeniero agrónomo oriundo de General Villegas, quien desde hace algunos años vive en Buenos Aires.
La elección de su carrera tuvo una explicación que provocó varias risas. Cuando estaba terminando el secundario, observaba a los productores y asesores que andaban en camioneta, tomaban café y parecían manejar sus propios horarios. Aquella imagen de libertad terminó inclinando la balanza hacia la Agronomía.
Lo curioso es que nadie parecía tenerle demasiada fe como estudiante. En la secundaria no había sido precisamente un ejemplo de organización, pero cuando llegó a la universidad se transformó. Comenzó a estudiar hasta doce o catorce horas por día y obtuvo excelentes resultados. Tanto sorprendió a su familia que su abuela, que había sido directora de escuela, le pidió la libreta para comprobar que realmente le estaba yendo tan bien.
También recordó su pasión juvenil por el básquet. Jugaba durante horas y llegó a estar tan obsesionado que, después de pasar una semana de vacaciones sin tocar una pelota, volvió a su casa y durmió con ella durante varios días.


Su vida tuvo un episodio que marcó un antes y un después. En 2003, poco después de terminar la facultad, sufrió un gravísimo accidente de tránsito. Pasó dos meses en coma y atravesó una recuperación muy compleja, una experiencia que terminaría marcando su manera de enfrentar las dificultades.
En lo profesional, trabajó durante varios años en una empresa de insumos agropecuarios hasta que decidió emprender. En 2012 comenzó con Eguren y Compañía, dedicada a la gestión de siembras y otros negocios vinculados con el campo. Más adelante sintió la necesidad de volver a desafiarse y así nació AgroPro, una plataforma que busca conectar la gestión de los productores con las operaciones comerciales y el financiamiento.
Las presentaciones habían terminado y, casi sin darnos cuenta, ya habían aparecido historias de familia, vocaciones inesperadas, decisiones difíciles y segundas oportunidades.
Los caminos que nos trajeron hasta acá
Mientras disfrutábamos de los platos preparados por el chef Martín Rebaudino, todo regado por el Malbec 1 de Bodega Antigal, llegó el momento de una de las dinámicas más esperadas del Quincho: la elección de las imágenes.
Como los últimos serán los primeros, Ignacio Eguren fue el encargado de abrir la ronda. Eligió una fotografía de una persona escalando, que relacionó con el momento que atraviesa al frente de AgroPro. Para él, representa el esfuerzo, la perseverancia y la dificultad de recorrer determinados caminos en soledad.
Reconoció que el último año había sido especialmente exigente y destacó el acompañamiento de su pareja, Connie, durante ese proceso. También compartió experiencias personales que ayudaron a comprender su manera de enfrentar las adversidades y despertaron una atención absoluta alrededor de la mesa.
La conversación adquirió una profundidad que ninguno había previsto al sentarse a cenar.
El siguiente fue Federico Mayer, quien eligió una fotografía en la que se veía la mano de un niño sostenida por la de una persona mayor. La imagen lo llevó a recordar a su abuelo, una figura fundamental durante su infancia. Con él aprendió a nadar, andar en bicicleta y disfrutar del deporte, una pasión que conserva hasta hoy.
Su elección nos recordó cuánto pueden influir determinadas personas en nuestra vida, incluso muchos años después de haber compartido con ellas aquellos momentos que hoy atesoramos.
Lucas Vidal Podestá eligió dos imágenes vinculadas con la familia y las distintas generaciones. Su explicación estuvo atravesada por una palabra que había repetido durante su presentación: agradecimiento.
Habló con orgullo de sus padres, hermanos y abuelos. Contó que uno de ellos tiene 98 años y que no deja pasar más de quince días sin llamarlo. Cuando viaja a Salta, suele ser una de las primeras personas que visita y también una de las últimas de las que se despide.
Lucas siente que recibió tanto de su familia que tiene la responsabilidad de devolver, de alguna manera, una parte de todo aquello. Esa convicción explica también su compromiso con las instituciones.
Finalmente, Carlos Vidal eligió una imagen que representaba un camino por recorrer. La fotografía lo llevó a repasar algunas decisiones que marcaron su vida.
La primera ocurrió cuando tenía apenas doce años. Criado en el campo, decidió que quería cursar el secundario en un colegio industrial de General Pico, lejos de su casa y viviendo en un internado.
Años después, una nueva decisión. Estaba por terminar su primera carrera universitaria cuando recibió una propuesta para trabajar en una consultora de La Plata. Lo conversó con su padre, tomando mate junto a la cocina de la casa. Su respuesta fue tan sencilla como significativa: “Andate. Acá podés volver cuando quieras, pero si te quedás siempre vas a ser mi hijo”.
Carlos siguió aquel consejo y comenzó a construir su propio recorrido, sin perder nunca el vínculo con sus raíces.

Lo que había comenzado como un juego de imágenes terminó convirtiéndose en una conversación especialmente humana. Hubo emociones, silencios, preguntas y mucho respeto por las historias compartidas. Cada uno había llegado desde un lugar diferente, pero todos coincidían en el valor de las personas que nos acompañan.
Las últimas preguntas
Después de una dinámica que nos había llevado por caminos inesperados, llegó el momento de las preguntas finales.
- Comencé por Ignacio, cuya perseverancia al frente de AgroPro había sido uno de los temas de conversación.
Ignacio, a la hora de tomar decisiones, ¿Cuánto influye la cabeza y cuánto el corazón? ¿En qué te basas para elegir un camino?
“En todas las decisiones está el corazón”, respondió. Explicó que, antes de evaluar los resultados económicos o profesionales, necesita sentir que aquello que elige está alineado con sus valores y su propósito. Después llega el momento de razonar y encontrar la mejor manera de llevarlo adelante.
- La siguiente pregunta fue para Federico
Fede, cuando volviste de Estados Unidos decidiste crear tu propia agencia en un espacio donde prácticamente no existía algo así. ¿De dónde sacaste la idea y el impulso para hacerlo?
Federico recordó dos situaciones de su época como periodista que despertaron su curiosidad. En una conferencia de prensa observó a un ejecutivo estadounidense acompañado por un asesor que lo orientaba discretamente. Tiempo después, una asesora de prensa lo pasó a buscar en un auto para llevarlo a entrevistar a otro ejecutivo.
Esas experiencias le permitieron descubrir una actividad que hasta entonces no conocía demasiado. “Hay otro mundo”, pensó. Con el tiempo comenzó a imaginarse del otro lado de la comunicación, acompañando a las empresas en su relación con los medios.
Hoy considera que haber sido periodista es una de sus principales fortalezas. Conoce las dificultades del oficio y procura que quienes participan de los eventos que organiza reciban el mismo trato, independientemente del tamaño del medio al que representen.
- Llegó entonces el turno de Lucas
Lucas, si pudieras encontrarte con aquel chico de cuatro o cinco años que andaba a caballo en Salta, ¿qué le contarías sobre todo lo que viviste y lo agradecido que te sentís hoy?
Respondió que le diría que disfrute, que sueñe y que siga adelante. Reconoció que muchas de las cosas que vive hoy superan lo que alguna vez imaginó, pero también que todavía tiene muchas preguntas sobre su futuro.
“Que le meta para adelante, que sueñe”, resumió. Y agregó que hay que aprender a bailar al compás de la música que a cada uno le toca.
- Finalmente, llegó el turno de Carlos.
Carlos, después de todo lo que conversamos, me gustaría preguntarte algo más conceptual: ¿qué es la confianza para vos?
Lejos de buscar una definición complicada, Carlos eligió una escena cotidiana: entrar a un negocio cerca de su casa y que las personas que trabajan allí lo saluden con un beso. Para él, la confianza se construye en esos pequeños gestos, en el reconocimiento mutuo y en la cercanía.
Pero su reflexión fue un poco más allá. La confianza, explicó, tiene dos direcciones: la que nosotros depositamos en los demás y la que los demás depositan en nosotros.
Para ilustrarlo recordó a una sobrina que, al cumplir quince años, rechazó la posibilidad de recibir un viaje de regalo si no era para compartirlo con él. Terminaron recorriendo Europa juntos durante varias semanas. Para Carlos, saber que ella quería vivir esa experiencia a su lado y que sus padres confiaban en él para acompañarla fue un regalo mucho más importante que cualquier destino.
“Creo que la confianza es una cuestión de ida y vuelta”, concluyó.

Va terminando la noche de Quincho
Las preguntas habían terminado, pero todavía quedaba espacio para una última reflexión compartida. Lucas reconoció que se llevaba una enseñanza importante: detrás de cada persona hay una historia que muchas veces desconocemos y escuchar a los demás puede cambiar la manera en que los miramos.
Era difícil encontrar una mejor síntesis para aquella noche.
Nos habíamos sentado a la mesa con cuatro invitados de recorridos muy diferentes y terminábamos hablando de decisiones, sueños, familia y confianza. Entre los platos de Martín Rebaudino, las imágenes y las conversaciones, el Quincho había vuelto a regalarnos aquello que lo hace especial: la posibilidad de conocernos un poco más.
Nos despedimos con la tradicional foto grupal y la sensación de haber compartido una de esas veladas que dejan algo para seguir pensando mucho después de levantarse de la mesa.
Hasta el próximo Quincho by Grupo GR.





























