Ing. Agr. Mariano Luna

Matrícula: 17963*15*01Manejo de Plagas + Tecnología de Aplicación de FitosanitariosINTA EEA Pergamino

Las chinches fitófagas representan una de las “bandas de delincuentes” más importantes de insectos plagas que ataca al cultivo de soja. El daño ocasionado por esta banda es subestimado por la mayoría de los usuarios del agro argentino, y ¿a qué se debe este comportamiento?

Cuando solo miramos el cultivo de soja sin involucrarnos en un monitoreo adecuado podemos pensar que las chinches no nos ocasionan mayores problemas, a simple vista no se aprecia pérdida de hojas, las vainas se encuentran en la planta, todo parece estar bien… y entonces?. Ahí radica el problema “la interpretación de las consecuencias”. Las chinches se alimentan directamente de las vainas alcanzando los granos dentro ellas, afectando seriamente el rendimiento y la calidad fisiológica-sanitaria de las semillas.

En el cultivo de soja solemos encontrar un complejo de “sospechosos de siempre” o chinches fitófagas. La abundancia de especies varía en función del año, el momento en el cual realicemos el monitoreo, la zona geográfica, y de los hospederos circundantes.

 “Los más buscados”

Nezara viridula (Linnaeus) “chinche verde”, una especie cosmopolita que se encuentra prácticamente en todas las regiones donde se cultiva soja en el mundo (Foto 1).

Piezodorus guildinii (Westwood) “chinche de la alfalfa”, neotropical encontrada desde Estados Unidos hasta Argentina, suele aparecer en la soja durante la floración, ya que aparentemente está mejor adaptada para alimentarse en esta etapa que otras especies (Foto 2).

Secuaces recurrentes:

Dichelops furcatus (Fabricius) “chinche de los cuernos” (foto 3) y Edessa meditabunda (Fabricius) “alquiche chico” (Foto 4), son especies de menor importancia, se encuentran en mayor abundancia principalmente en las etapas vegetativas e inicio de las etapas reproductivas del cultivo de soja.

Por lo general las chinches colonizan los cultivos de soja hacia el final del periodo vegetativo (V6-V8), con el avance del periodo reproductivo las poblaciones de chinches tienden a incrementarse pudiendo alcanzar altas densidades hacia el final del periodo de desarrollo de vainas y comienzo de llenado de los granos, es en este periodo donde el cultivo de soja es más sensible al ataque de estos insectos. Un factor importante que no debemos soslayar es que si bien los adultos son los más fácilmente visibles, los monitoreos han demostrado que durante el periodo de floración-maduración las población de chinches está compuesta principalmente por las formas jóvenes o ninfas, en una proporción cercana al 70% – las ninfas de tercer, cuarto y quinto estadio producen un daño similar al de los adultos -.

Cuando se alimentan de las semillas las chinches dañan directamente los tejidos produciendo granos chuzos o arrugados, lo que afecta la producción y la calidad de los mismos. Las chinches fitófagas inyectan una saliva en el grano que contiene enzimas digestivas que licuan el contenido para luego poder succionarlo, en el área cercana a la picadura estas enzimas alteran la fisiología y la bioquímica de los tejidos. La difusión de la saliva puede causar la muerte celular de los tejidos vegetales, también puede existir aborto de granos y vainas, reducción de la germinación, vigor de las semillas, y cambios en el  contenido de aceite de los granos, así como causar alteraciones fisiológicas como la maduración tardía del cultivo.

En relación a las especies de chinches, por la información disponible obtenida en distintas regiones, sabemos que existe una marcada diferencia en la capacidad de producir daño entre las dos tradicionales especies, Nezara viridula «chinche verde» y Piezodorus  guildinii «chinche de la alfalfa», está diferencia se incrementa cuando consideramos a Dichelops furcatus «chinche de los cuernos». Más precisamente, la “chinche de la alfalfa” produce el doble de daño que la “chinche verde” por unidad o individuo, y a su vez al menos 8 veces más que la “chinche de los cuernos”. Esta discriminación sobre cuál de las especies esté presente o domine en los lotes resulta obviamente muy importante considerarla, ya que los picos de diferentes chinches suelen aparecer en distintos momentos.

En cultivos de soja de primera las especies más frecuentes de encontrar son “chinche de los cuernos” y el alquiche, y en algunos casos “chinche verde”, según condiciones climáticas previamente imperantes. Sin embargo, hacia fin de la campaña es común que se invierta la relación de predominancia de las especies de chinches, llegando a dominar la “chinche de la alfalfa” y en otros casos la “chinche verde” al final del período reproductivo en soja de segunda.

Manejo

Dentro de las prácticas recomendadas por el Manejo Integrado de Plagas (MIP), la toma de decisiones para el control de las chinches debe basarse en el nivel de ataque, la cantidad de insectos y la etapa de desarrollo de la soja. La herramienta que ayuda a esta observación es el paño vertical (Foto 5), siendo utilizado en monitoreos semanales. El monitoreo debe llevarse a cabo en diferentes puntos del cultivo. La simple observación visual de las plantas no expresa la población real de chinches en el campo y por eso es necesario monitorear usando el paño vertical. El control debe llevarse a cabo solo cuando se alcanzan los niveles de chinches por metro lineal indicados en la tabla suministrada por la sección de Entomología de INTA Pergamino (ver tabla), en los registros se deben considerar ninfas del tercer al quinto estadío y adultos de las diferentes especies de chinches fitófagas. Es importante que los insecticidas se utilicen solo cuando se alcanzan estos niveles y siempre rotar productos con diferentes modos de acción para evitar la selección de insectos resistentes a los insecticidas utilizados.