¿Dónde y cómo estamos?

Andrés A. Grasso, Fertilizar AC

La nutrición de cultivos para producción de granos se fundamenta en los reservorios de nutrientes disponible en el suelo, y el desafío para la fertilización es cubrir los requerimientos de nutrientes que el suelo no puede aportar para maximizar los rendimientos. En la región pampeana, las variadas condiciones de fertilidad de suelo y de manejo de la fertilización conducen a resultados productivos dispersos, en donde en promedio la fertilización aporta el 23% a la producción de granos (Figura 1)

Figura 1. Efecto acumulado de rendimientos relativos de secuencias de cultivos en 4 campañas consecutivas en la región pampeana. Las barras verticales en cada columna indican el error estándar de la media. (Grasso y Díaz Zorita, 2019)

El diagnóstico, la interpretación de resultados y el diseño de estrategias de nutrición son la base de decisión del manejo para maximizar los resultados productivos de la fertilización ya que debemos tener en cuenta que aplicar fertilizantes u otros abonos sin diagnostico e interpretación puede estar lejos de una nutrición balanceada del cultivo.

Es necesario mejorar los diagnósticos y pasar de la visión del lote al ambiente para capturar la variabilidad espacial y temporal de los nutrientes en el suelo. Así, mediante la interpretación de los resultados, se concilia el diseño de las estrategias de manejo de la fertilización ya que los fertilizantes son aplicados al suelo, y luego los nutrientes contenidos son liberados a través de procesos físicos y químicos que determinan el grado de disponibilidad para ser capturados por las plantas.

“Los niveles de P-Bray 0-20 cm aumentan en planteos de fertilización recomendada”

Luego de 4 campañas de estudio desarrollados por Fertilizar AC en 10 sitios representativos de la región pampeana (Figura 1), se validaron mejoras en los rendimientos de los cultivos al implementar estrategias de fertilización recomendadas o de nutrición balanceada con respecto a la aplicación actual de esta práctica. La implementación de modelos de recomendación regionales o de nutrición balanceada incorporando indicadores de caracterización del sitio productivo y diferentes expectativas productivas permitiría mejorar la producción de cultivos y la eficiencia de uso de los nutrientes aplicados con respecto a prácticas frecuentes de fertilización.

Los rangos de mejora varían según cultivos y planteos de nutrición. En condiciones no limitadas en nutrición los rendimientos de los cultivos son de hasta casi 20% superiores a los que se alcanzan con las prácticas actuales. Sin embargo, en la mayoría de los cultivos la implementación de recomendaciones medias de fertilización, considerando ajustes con NPS y micronutrientes según diagnósticos por análisis de suelos y de expectativas de rendimientos, reducen esta diferencia de producción a la mitad (Grasso y Díaz Zorita, 2019)

Tabla1. Concentración de nutrientes y proteínas promedios por cultivo. Control= sin fertilización. AP=estrategia de nutrición para alta producción de granos

Adicionalmente a la evaluación del aporte de la fertilización a los rendimientos de los cultivos registramos algunos indicadores de calidad de producción (concentración de nutrientes,) y calidad del ambiente productivo (cambios en los niveles de P-Bray 0-20 cm, y el perfil de los nitratos en profundidad 0-200 cm).

Respecto de la calidad de los granos vimos que la concentración de N, P, S y Zn, en promedio para trigo, cebada, maíz, soja y girasol aumenta en los planteos de nutrición con ajustes de NPS para máximos rendimientos, alejándonos de la dilución de concentración de nutrientes por aumentos de rendimientos (Tabla 1).

En cuanto a calidad del ambiente vimos que, en promedio, los niveles de P-Bray 0-20 cm aumentan en planteos de fertilización recomendada o mejorada respecto del manejo del manejo actual y los controles sin fertilización (Figura 2).

Figura 2. Fósforo extractable en 0-20 cm de los suelos. Promedio de 9 casos. Las barras son el error estándar de la media en 5 campañas, Fertilizar AC, 2020.

Respecto de los perfiles de nitratos a cosecha de los cultivos, vemos que en los planteos de fertilización balanceada existe en promedio para todos los sitios muestreados un aumento del N-NO3 respecto de los controles sin fertilización principalmente en los horizontes superficiales (Figura 3).

Figura 3. Distribución de nitratos en profundidad en la cosecha de los cultivos entre los controles sin fertilización y las estrategias de nutrición para altos rendimientos.

En resumen, el diseño de las prácticas de manejo de la fertilización y nutrición de cultivos es la herramienta para conciliar la variabilidad de la oferta de nutrientes con las demandas de los cultivos para producción de granos. El diagnóstico e interpretación de la información resulta clave para aumentar la productividad y la calidad no solo de los productos cosechados sino también del ambiente productivo.

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