“El Hinojo”, líderes en un modelo de negocio asociativo

Con una estrategia basada en la diversificación, el Establecimiento El Hinojo construyó un modelo productivo que va mucho más allá de los cultivos tradicionales. Con un esquema de 16 cultivos de invierno entre ellos camelina, carinata, lino, rábano forrajero, trébol persa y arvejas para distintos destinos, la empresa busca diversificar riesgos, abrir nuevos mercados y […]

agosto 11, 2026

Con una estrategia basada en la diversificación, el Establecimiento El Hinojo construyó un modelo productivo que va mucho más allá de los cultivos tradicionales.

Con un esquema de 16 cultivos de invierno entre ellos camelina, carinata, lino, rábano forrajero, trébol persa y arvejas para distintos destinos, la empresa busca diversificar riesgos, abrir nuevos mercados y encontrar oportunidades donde otros ven límites.

Por Lic. Juan Ignacio Alaise – Horizonte A

En este Mano a Mano, Gabriel Busson, ingeniero agrónomo y parte del equipo de la empresa entrerriana, explica cómo se gestiona un planteo con 16 cultivos de invierno, la importancia de trabajar junto a instituciones y el desafío permanente de innovar sin perder el rumbo.

Con un equipo conformado por más de 130 personas, trabajan con el firme propósito de impulsar negocios asociativos sostenibles, respaldados por valores inspirados en la familia.

Sí. El Hinojo es una empresa familiar de la familia Cerini, de Paraná, Entre Rios, y siempre tuvo esa impronta. El dueño es agrónomo, Gerónimo Serrini, siempre fue disruptivo y fue pro hacer cosas nuevas para meterse en este tipo de nuevos cultivos. Hoy trabajamos unas 45.000 hectáreas físicas en campos alquilados y, con doble cultivo, llegamos a unas 65.000 hectáreas. Además de la agricultura, tenemos producción porcina, una red de 15 carnicerías entre Paraná y Santa Fe y un emprendimiento de nuez pecán. Pero dentro de la agricultura siempre buscamos salir de lo tradicional.

Hoy hacemos 16 cultivos de invierno para cosecha. No hacemos cultivos de servicio; todos tienen un destino productivo. Sembramos trigo, cebada, multiplicación de raigrás para semillas, rábano forrajero, trébol persa, arveja amarilla, arveja verde, lotus, lupino, centeno, lino, carinata, colza y camelina, entre otros. Cada uno tiene un destino distinto, ya sea la producción de semillas, especialidades o commodities.

La principal razón es diversificar el riesgo. Si todo depende de un solo cultivo, cualquier cambio en el mercado o en el clima termina impactando de lleno sobre la empresa. Nosotros tratamos de que eso no pase.

Además, cada cultivo aporta algo distinto desde lo agronómico. Nos permite diversificar herbicidas, rotar principios activos, mejorar las rotaciones y no concentrar todo en trigo y soja. Siempre estamos buscando alternativas que nos permitan mejorar el sistema.

Exactamente. Hay cultivos como la carinata o la camelina que tienen como destino la producción de biocombustibles. Otros, como la colza, se utilizan para la producción de aceite. Además tenemos especies que multiplicamos para semilla bajo convenios específicos y otros casos, como el lino, donde preferimos producir, almacenar y vender cuando aparece una mejor oportunidad comercial.

Sí. La soja no GMO viene creciendo mucho y creemos que tiene mucho potencial.

"Hoy estamos creciendo, con alrededor de 300, 400 hectáreas por año, y la idea es aumentar este año a 2.000, 3.000 hectáreas"

Después tenemos el girasol confitero, destinado a la producción de pipas, que también responde a convenios específicos. Son alternativas que amplían la paleta productiva y nos permiten no depender únicamente de los cultivos tradicionales.

Aprendemos a diario y por eso trabajamos muy cerca de instituciones como INTA, AAPRESID, CREA y distintas universidades. Hay un ida y vuelta muy bueno donde ambas partes nos nutrimos e investigamos para entender cómo desarrollar cada cultivo.

Nos pasó con el lupino, por ejemplo. Fue un cultivo del que fuimos aprendiendo junto a distintos equipos técnicos -también nos pasó con otros materiales que finalmente no funcionaron - Hemos probado garbanzo, por ejemplo, y vimos que no era una alternativa para nuestro sistema. Justamente, apuntamos a diversificar el paquete agronómico para poder tener otras oportunidades.

Es un estrés importante el tema de la organización de logística.

Es una característica que tenemos nosotros, creo que nos adaptamos, somos muy flexibles a estas cosas. Siempre la idea es ser flexibles sin chocar el barco, pero nos adaptamos muy bien a estos cambios y a los de sesiones. 

Sí. Hoy tenemos una granja de 2.000 madres donde realizamos la etapa de cría. Después esos lechones pasan a granjas asociadas que se encargan del engorde. Es un sistema de trabajo conjunto donde cada parte aporta lo suyo y luego compartimos el resultado.

Una parte importante de esa producción termina comercializándose en nuestras propias carnicerías. Eso nos permite integrar toda la cadena y agregar valor a lo que producimos.

"Hace muchos años que trabajamos en agricultura de precisión"

Todos los campos están ambientados y realizamos fertilización variable de nitrógeno y fósforo. También hacemos siembra variable en maíz y desarrollamos microfranjas que hacemos dentro de los lotes y tratamos de, entre los dos, sacar la mejor información posible. Tratamos de no solamente hacer los ensayos, sino recolectarlos.

Trabajamos con plataformas para centralizar la información y procesarla junto con nuestros equipos técnicos para seguir ajustando nuestras recomendaciones.

La idea es ser flexibles, nos adaptamos muy bien a estos cambios y a los cambios de sesiones. Nos gusta probar cosas nuevas, aprender y la verdad que es un desafío, porque somos referentes en nuestra zona sobre estos cultivos. Siempre nos consultan y tratamos de dar una mano en lo que podamos. Eso también nos obliga a seguir aprendiendo todos los años.