Un mes después de una muy exitosa Expoagro, HorizonteA cumple 15 años. El 2004 fue un gran año para el planeta #Campo, el nubarrón del catastrófico diciembre de 2001 comenzaba a disiparse y la campaña que cerraba ese mes finalizaba con 68 millones de toneladas, poco más de la mitad de lo que se proyecta para la 18/19. Se sembraban 27,7 millones de hectáreas. En estos 15 años la inyección de conocimiento e inversión en la agricultura fue monumental: con solo un 15% más de área se duplicó la producción. El sistema funcionaba a toda máquina y no se había chocado con la locura de los ROE, las retenciones potenciadas y la nefasta sequía 08/09 que lo dejaría en una meseta de 100 millones de toneladas durante años.

En la Horizonte A número 1 un artículo analizaba el apetito por granos de China. Fue esa necesidad de alimentos del mundo emergente y su pujante clase media la que traccionó ese monumental salto de productividad. La nota describía proyecciones de economistas que indicaban que en el año 2016 el tamaño de la economía China superaría a la de Japón y que en el 2040 superaría a Estados Unidos. Japón ya quedó atrás, la fecha para Estados Unidos se adelantó 10 años, sucederá en 2030.

En 2004 todavía existían dos grandes muestras dinámicas: ExpoChacra y Feriagro, recién se fusionarían 3 años más tarde. En esa época los artículos en los diarios celebraban las ventas de setenta (si, 70) tractores. Expoagro 2019 reportó transacciones por 1.200.000.000 de dólares. La difusión de conocimiento no se da en el vacío, requiere de espacios concretos donde quienes lo demandan entran en contacto con quienes lo ofrecen. Expoagro funciona como un gran mercado de conocimiento, el cual ya no se produce de manera unidireccional de compañías a clientes: la reducción de costos para generar y procesar información hace que los clientes sean partícipes en el diseño de los productos que consumen. Adoptar nuevas tecnologías tiene un costo de aprendizaje e implica una apuesta; las ferias reducen los costos de aprendizaje y disminuyen los riesgos de las apuestas al concentrar en un solo lugar mucha oferta de conocimiento nuevo.  Adicionalmente Expoagro posiciona a Argentina como un actor global clave en el desarrollo y difusión de tecnología agrícola. Ser el supermercado del mundo no implica solamente participar en los mercados de alimentos, sino también ser miembros activos en los “mercados de conocimiento productivo»; cada vez es más claro que el valor en el sistema de agronegocios se concentra en sus segmentos «conocimiento-intensivos».

Por sobre todas las cosas el viaje del conocimiento precisa de personas; por otro lado, adoptar innovaciones de manera colectiva es más sencillo que hacerlo en soledad, la colaboración permite que el proceso se acelere y sea menos traumático. AAPRESID y CREA cumplen un rol fundamental en ese sentido. “La hora del empowerment” era el lema del congreso número 12 de AAPRESID de aquel año y buscaba motivar a los productores a hacer el ejercicio de “darse cuenta”, el proceso complejo de la autopercepción, el click: todavía había que explicarle al planeta #Campo que era el sector más dinámico de la economía argentina, aún no era consciente de lo que generaba. Hoy AAPRESID cumple 30 años, el lema es “conciencia suelo”.

En la primera Horizonte A el entonces Presidente de ASA consideraba necesario que se lanzara una nueva ley de semillas, que como tantas otras cosas, es un pendiente en el sistema de agronegocios argentino. El conocimiento precisa de una institucionalidad que lo promueva, compañías nacionales como Don Mario y Bioceres (o con robustos departamentos de I+D locales como la global Nidera) desarrollando tecnología vegetal comercial son tesoros, hay que nutrirlos y preparar el terreno para desarrollar más compañías como esas.

Las actividades que no logran incorporar conocimiento para innovar en procesos o en productos se commoditizan y paulatinamente se quedan sin margen de rentabilidad. No son un proyecto de desarrollo desde lo individual, tampoco desde lo colectivo. En el lado opuesto, los segmentos de los sistemas que no solo incorporan conocimiento, sino que lo generan son los que se apropian de mayor valor: son los que producen más riqueza y tienen capacidad de remunerar mejor a sus equipos.

Hace 15 años Horizonte A nació con un nombre que le otorga una misión clara: ser parte del humus donde se produzca y disemine conocimiento. Ese es el norte.