• La actividad agropecuaria y agroindustrial está inmersa en un ámbito rural y se expone, no solo a roedores comensales sino también, a otras especies de roedores silvestres llamados ratones, roedores de campo o colilargos.
  • Si bien son menos frecuentes que las ratas comensales (especie que convive con el hombre y se desarrolla alrededor de él, como la rata de tirante, rata de noruega y laucha común), desde el punto de vista epidemiológico y zoonótico, son muy peligrosas por las virosis que pueden transmitir y la elevada mortalidad que pueden producir.

Buenos Aires, enero 2019 – Una de las enfermedades más frecuentes, con una mortalidad en humanos de entre 30-50%, es el hantavirus. Esta enfermedad viral aguda grave es causada por el virus hanta y puede ser transmitida por distintas vías: inhalación o ingreso vía ocular del virus presente en orina, heces, saliva o sangre seca dispersa en el aire (aerosoles), contacto con heridas en manos con orina, heces, saliva o sangre de ratones infectados y, por último, la mordedura.

Al momento se conocen 14 especies asociadas al hantavirus y pertenecen a los géneros Oligoryzomys, Akodon y Calomys, entre otros.  Su cuerpo mide entre seis y ocho centímetros de largo y su cola logra alcanzar los diez centímetros, se alimentan de granos, semillas, frutas u hortalizas, pero también de residuos (basura) y alimentos de animales domésticos; viven, se desarrollan y se reproducen en ambientes silvestres en zonas rurales; normalmente huyen de la presencia humana y sólo migran a sitios como viviendas, galpones o talleres bajo determinadas condiciones climáticas o por perturbación de su hábitat natural como labores culturales o cosecha.

¿Cuáles son las recomendaciones para evitar el contagio?

El primer paso es consultar al sector de salud o zoonosis municipal si la zona ha tenido casos de hantavirus recientes o en el pasado. Si estamos en zona de riesgo, pero sin casos reportados, al ingresar en ambientes cerrados, oscuros y poco ventilados es muy importante utilizar elementos de protección como guantes descartables, máscaras faciales, gorro y gafas de tipo industrial.

  • Luego, para proceder a la limpieza de estos ambientes, se puede desinfectar toda superficie que pudiera estar contaminada con heces u orina de roedores aplicando una parte de lavandina en nueve de agua con trapos o rociando con una regadera y dejar actuar como mínimo 30 minutos. Estos roedores son hábiles trepadores, por lo tanto, es conveniente revisar techos, tirantes, tanques de agua, cableado aéreo y paredes y sellar toda abertura mayor a 4 centímetros. Además, no se debe barrer en seco, ni usar aspiradoras o agitar elementos que liberen polvillo y que pueden estar contaminados. No tocar ningún objeto que tenga visiblemente excrementos de roedores.
  • No encender la calefacción o refrigeración domiciliaria o de vehículos de poco uso en garajes rurales si se sospecha la presencia de roedores en interior del sistema, dado que podríamos diseminar el virus en el ambiente.
  • Por otra parte, es muy importante lavar y desinfectar alimentos o insumos en cajas, latas, botellas y bolsas que puedan estar contaminados con heces y orina. En caso de construir huertas, disponerlas lo más alejadas posible de la vivienda (mayor a 30 metros), ordenar y limpiar el medio alrededor de la misma, controlar malezas para eliminar refugios y retirar restos de frutas o semillas antes de oscurecer.
  • En el caso de requerir un programa de control de roedores, este debe llevarse a cabo por profesionales entrenados en base a un diagnóstico previo y con estrategias seguras. Si las autoridades de zoonosis locales reportan casos de hanta en la zona, ellos indicarán la estrategia correcta y quién debe efectuarla. Recordamos que los rodenticidas poseen acción anticoagulante y generan hemorragias externas, por lo tanto, es clave tomar los recaudos al recolectar y desinfectar el lugar donde fueron encontrados.

Para más información: Ing. Agr. Marcelo Hoyos, Gerente Técnico Higiene Ambiental BASF – ambiental-ar@basf.com