Por Juan Carlos Grasa
El campo argentino es mucho más que vacas, trigo y soja. Es una fábrica a cielo abierto de alimentos, telas y biocombustibles. Un complejo sistema de inversión, planificación, producción, logística y transporte. En el país, uno de cada 5 empleos depende de él.

 

Sebastián Senesi

Sebastián Senesi

Si hablamos del libro “Campo” publicado en el mes de agosto de este año, ¿qué tipo de lectores imaginaron que los iba a seguir?
SS. El público que imaginábamos eran dos: uno, y el más obvio – si queres llamarlo de esta manera – la gente vinculada al agro, y esto fue para nosotros como entender al libro tal como un punto de reflexión para el mismo sector. De alguna manera lo veníamos viendo era que siempre los libros vinculados al agro se limitaron a hablar bien del agro y no tenían una visión crítica sobre la actividad que se desarrolla, y esto gusta. A la gente le parece muy bien que exista la autocrítica.

¿Cuáles serían esos puntos de autocrítica a los que haces referencia?
IO. Mira para tirarte algunos, describimos la complejidad del sistema de las carnes que no es solamente la prohibición a las exportaciones, sino que hay una dinámica y una lógica que trasciende a este gobierno, que hace que el sector no despegue, ya que el stock ganadero está estancado desde hace muchos años. Si ves un país como Brasil que en los 90 eran importadores de carne argentina y hoy es el mayor exportador del mundo, se deduce que hay muchas cosas que han pasado, más allá de un gobierno. También existe la incapacidad de buscar con el Estado un socio estratégico para acceder a nuevos mercados y mejorar la transparencia de mercados internos existentes.

¿Quiere decir que si corres el velo de la rispidez entre el sector y el gobierno, te encontras con que atrás no hay nada?
SS. Bueno ese es el planteo, porque todo se justifica diciendo que el gobierno tiene una idea horrible del campo, las retenciones, el iva y dos o tres cuestiones más, que vale aclarar que no las minimizo. Hay un montón de problemas que no son estas cuestiones puntuales, sino que son históricos.

¿Y esto de la autocrítica, es lo que realmente gusta entre la gente del sector?
IO. También hay diferentes complejidades en relación a los actores con quienes uno charla, hay factores que afectan al contratista, otros al productor, también son diferentes según las geografías. No podes englobar todos los problemas, ni simplificar diciendo, son las retenciones.
SS. Y continuando con lo primero que en parte va dirigido a la gente del sector, arrancamos el libro discutiendo y poniendo en evidencia que es un sistema de agronegocios, y cuando explicas de que se trata te encontras con estas tensiones y diferencias de posiciones y estrategias que hay dentro del mismo sector.
IO. Hay un conjunto de actores que quieren condenar los agronegocios, porque ven en el término negocio una palabra fría, especuladora, monopolista, horrible. Cargan sobre algo que en definitiva es una ciencia social.

Hablar de negocios, es dejar el fetiche de la cadena tradicional: trigo, harina, pan; y al contrario, centrarnos en las personas que hacen ese trigo, que hacen la harina y el pan. Negocio es la interacción entre personas.

Y volviendo a la primera pregunta, ¿cuál es ese segundo público al que aspiran llegar?
IO. A la gente que no es del palo y que no entiende como llega -llueva o truene- el plato de comida a la mesa. En el libro podes leer desde explicaciones sencillas -como contarles que ese chico del delivery es esa especie del sueño del chef adaptado a cada persona en la sociedad de masas – hasta datos de cosas que se producen. Por ejemplo, citar que uno de cada 5 maníes que se consume en el mundo, salió de Córdoba.
SS. La gente cree que el campo es soja, carne y algo más, y el sistema de agronegocios es más que campo, encierra mucho más que soja y carne.

Por favor, contanos sobre el dato de la milanesa que me llamó la atención cuando lo leí en el libro.
IO. En Argentina se comen 2.000 millones de milanesas por año, somos el mayor consumidor de carne roja per capita del mundo. Nos preguntamos entonces, por qué los argentinos comemos milanesas y patys, y es porque son los alimentos que le resuelven la problemática a quien elabora lo que luego consume.

Iván Ordoñez

Iván Ordoñez

¿Y esta es la verdad de la milanesa?
IO. Bueno, esa expresión viene porque la gente quería saber que había atrás del pan rallado, el huevo y el perejil, que normalmente se escondían dentro del empanado, malos cortes de carne. Volviendo al tema, tenes un alimento que te llena, es rico, y combina hidratos con proteínas y encima se cocina con poca energía. Y estas son cuestiones donde la gente no se pone a analizar por qué come hasta tres veces por semana milanesas.

Además resuelve el problema del “¿que comemos?”
IO. Claro, que comemos? Milanesas!!! Con ejemplos sencillos explicamos por qué el sistema tiene puntos flojos y qué asuntos hay que atacar.

Creo que es importante que todos podamos entender al AgroNegocio como parte de un todo, en donde además, somos parte.
SS. Nuestra idea es que el tipo que no pertenece al sector, lea el libro con una continuidad conceptual. Las devoluciones que hemos tenido son muy buenas. Nos han dicho: me mostraron el campo de otra manera, entendí que el campo no es solo producción primaria, sino que tiene una lógica, como consumidor me doy cuenta que soy parte de este sistema de agronegocios.
IO. Si bien el libro se llama Campo, adentro del libro la palabra no aparece, porque cuando la gente piensa en el campo, piensa en la tierra y cuando piensa en la tierra, piensa en la propiedad de la tierra y para muchos hasta la 125, pensaba que el campo era una cuestión de propiedad, que era una cuestión de “tener”, no de producir.

¿Creen que la situación que generó la 125 fue una bisagra para la sociedad?
SS. Y la imagen de Alfredo De Angeli, sin un diente protestando en la ruta, caló muy hondo en la sociedad. Transmitía ser un tipo de laburo defendiendo lo que creía justo.
IO. Creo que muchos de los que no estaban involucrados con lo que sucedía en el campo como sector de producción, la 125 logró ponerlos en foco y al tanto de lo que sucede en el campo. La toma de consciencia del agronegocio, fue muy notable.

Vemos que el abanico de comunicadores que han elegido para el libro es muy amplio. ¿Cuál fue el criterio de elección?
SS. Buscamos comunicadores como Mario Pergolini o Ernesto Teneuman, que son tipos raros para el sector, al igual que Lino Barañao o Hugo Moyano y contactamos a economistas que no son especialistas en agro. La observación que tuvo esta gente es similar a los lectores que no son del palo, que no se maginaban por ejemplo, el riesgo que corre un productor agropecuario, que es altísimo y no tiene que ver con ser dueños de un pedazo de tierra.
IO. Vimos más que nada, que los entrevistados, no se ven como consumidores, entonces cuando vos le preguntas que tienen que ver ellos con el campo, te dicen “nada”, campo no tengo.

No me imagino una situación sencilla de abordar
SS. La estrategia con la cual nosotros fuimos a hacer las entrevistas fue la de sensibilizar al entrevistado, y con esto de llegar a lo urbano de lo que tanto se habla, lo llevamos hacia un lugar donde se sintieran cómodos, por eso la intención era ir a su pasado, ya que estábamos seguros que su abuelo o su padre habían tenido alguna ligazón con el campo. En ese lugar encontramos respuestas.
SS. Fue muy fuerte escuchar a Moyano recordando las manos de su madre cortadas y azules por el manejo de pescados en el puerto de Mar del Plata, hasta Lino Barañao que fue fundador del primer saladero en Entre Ríos junto con el Gral. Urquiza. Fueron muy amigables en contarnos sus historias.

¿Se quedaron con ganas de entrevista a alguien?
SS. Y sí, me hubiese gustado entrevistar al Papa, si queres, como para poner alguien conocido, para la presentación queríamos invitar a Batistuta, de hecho hablamos con su representante, el Bati maneja 20.00 cabezas de ganado.
IO. Cuando empezamos a ver personajes, surgieron un montón, pero tampoco queríamos hacer un libro de entrevistas. Se acotó eligiendo un empresario -el vice de Techint – un sindicalista como Moyano, hay jesuitas, rabinos, musulmanes, periodistas y economistas, creo que hay un muy buen collage.

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Al escucharlos pienso que el libro podría haber sido mucho más grande de lo que es, 318 paginas.
IO. El libro puede ser más grande, pero hay que tener una lógica comercial, una persona normal que quiera interiorizarse de un tema, no quiere leerse 700 páginas, quiere sentir que con 250 entendió.
SS. Lo que buscamos fue que la gente del sector encontrara 6 o 7 cuestiones estratégicas, y que la gente que no es del sector, lo pueda entender basados en esta visión de entender que el campo no es solo el productor de trigo, sino que el campo es mucho más, es una correlación de actores que llega hasta uno que es el consumidor.
Cuando compras un producto en el supermercado, o en el canal comercial, o en la carnicería que no te da un ticket o lo haces al costado de la ruta, de alguna manera estas decidiendo y eligiendo un sistema de negocio y como consumidor sos eso que elegís y como miembro del sector también sos eso, y sos quien elige de alguna manera que país y que sistema de negocios queres.
IO. Además como ciudadano uno vota y elige por las personas que nos van a gobernar y cómo interactúan en el sistema, por eso hablamos que es un sistema de 45 millones de integrantes.

Pero es muy importante la información, ya que la Sra. que hace las compras tiene que saber que no es lo mismo comprar verduras en un supermercado donde las mercaderías tienen un proceso de trazabilidad, que comprárselas al pibe que está vendiendo en la vereda.
SS. Más vale, pero el súper está mal visto y el verdulero que vende en negro, está bien visto, son estas particularidades de esta responsabilidad que tenemos como consumidores, porque si no hubiera más gente que elige comprar el teléfono robado o el estéreo, y no hubiera gente que le compre la verdura al tipo que está en negro, el sistema dejaría de funcionar.

Es ineficiente  el sistema de agronegocios, que se encuentra un tanto mimetizada con la falta de políticas, retenciones etc.?
SS. Sí, obvio, si el productor no hace bien las cosas, y por ejemplo dejas entrar a tu lote una cosechadora con malezas resistentes, le vas a complicar la vida a tu vecino y si cada uno hace las cosas en forma individual y hay 60 productores tomateros que compran fertilizantes en forma separada, pierden todos; o usan productos prohibidos porque es más fácil que hacer un buen manejo sustentable del tomate o la verdura o lo que fuera, también está mal. En ese caso habrá un día en que los consumidores les digan: mira, tus tomates son una porquería.

En realidad, aunque existan condiciones favorables, no es garantía de hacer bien las cosas.
IO. Poder poner paraguas sobre determinados temas, y hablar de otros, podemos decir que hay que hacer tripe lavado de bidones y reciclarlos y decir que están mal las retenciones. Podemos pedir quita de retenciones sin dejar de ocuparnos de determinados temas.
El libro es un llamado a dejar de lado la cultura del parate, los productores ya probaron con parar, cortar una ruta y parar. Y la realidad es que no hay respuestas, por lo que es imperioso empezar a seducir ciertos ejes de la sociedad, el Estado, etc. para poder ser protagonistas de las decisiones que se toman y no ser cautivos de las decisiones.

¿Creen que las nuevas generaciones jugaran un papel importante a futura, esas post 125?
SS. En esto hay una lógica que es una cuestión natural, no sé si lo plantearía si “los jóvenes” que por el solo hecho de ser jóvenes adoptarían una lógica distinta. Muchas veces los jóvenes quedan atrapados en la realidad que heredan, si productivamente, cada oleada de profesionales incorpora muchísima tecnología, pero no por el hecho de ser jóvenes te van a elegir campo, campo, campo. Hoy vas a Monte Buey y los chicos dicen ciudad, ciudad, ciudad.

 

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