JAIRO, “Siempre soy feliz cuando vuelvo a mi Córdoba natal”

Entrevistamos a Mario Rubén González, JAIRO, uno de los cantantes argentinos más reconocidos a nivel internacional con una carrera consolidada por su sensibilidad, compromiso cultural y principalmente, don de gente. Por Bettina Cucagna – Perlitas Rurales Un artista que interpretó obras de grandes poetas y compositores combinando música popular, folclore, canción de autor y un […]

febrero 25, 2026

Entrevistamos a Mario Rubén González, JAIRO, uno de los cantantes argentinos más reconocidos a nivel internacional con una carrera consolidada por su sensibilidad, compromiso cultural y principalmente, don de gente.

Por Bettina Cucagna – Perlitas Rurales

Un artista que interpretó obras de grandes poetas y compositores combinando música popular, folclore, canción de autor y un fuerte contenido humanista.

Es el argentino que actuó en emblemáticos escenarios como L’Olympia de París y fue reconocido y aplaudido primero en Francia, donde logró consagrarse como un artista querido y respetado tanto por los franceses como por la crítica local. Luego de casi dos décadas en ese país regresó a la Argentina y siguió su carrera sólida y respetada, convirtiéndose en ícono de la música popular latinoamericana, un artista con voz inconfundible y una obra que cruza fronteras y generaciones.

Sí, sí, soy sólo uno, la misma persona, en una edad distinta.  Marito cuando era muy jovencito, de niño en mi casa me decían Rubén. Es decir que para mis padres, mis hermanos, mis sobrinos yo era el tío Rubén y sigo siéndolo, aunque muchos familiares también me dicen Jairo porque todo el mundo tomó la costumbre de decirme así.   

Cuando me fui a España, lo de Jairo ya lo llevaba conmigo, habíamos elegido un nombre para empezar la carrera, ahí nadie me llamó de otra manera, salvo algunos amigos.

"Cuando era adolescente tuve la intención de ser cura y hasta tuve un periodo de prueba en el seminario"

Claro, es muy bíblico, del Nuevo Testamento y uno de los milagros de Jesucristo quien resucita a la hija de Jairo, un arquisinagogo que fue a buscar a Cristo porque su hija se moría. A pesar de que los amigos de Jairo decían que estaba muerta, con unas palabras Cristo la resucitó. Eso forjó la fama primaria de Jesucristo con sus milagros. La idea de Jairo se le ocurrió a un amigo colombiano porque en Colombia hay muchos Jairos. También en Brasil y Bolivia. En Argentina muy pocos.

Desde chico tuve una atracción especial por la religión, por los ritos, a través de mis tías - las hermanas de mi padre - y también por mi abuela, a tal punto que cuando era adolescente tuve la intención de ser cura y hasta tuve un periodo de prueba en el seminario, pero no me convenció.

Mi padre nació en Olta, La Rioja, pero siempre vivió en Cruz del Eje, Córdoba, era un hombre muy vigoroso, muy fuerte, trabajaba en el ferrocarril. El recuerdo permanente que tengo de él es verlo levantarse a las seis de la mañana para ir a trabajar. La vida del ferroviario era muy especial, había gran solidaridad entre ellos, una gran pasión. Siempre en las comidas era inevitable hablar de lo que había pasado en el ferrocarril ese día, nos ponía al corriente de cada suceso en el depósito de locomotoras, que era donde él trabajó durante muchos años.

Mi madre italiana de origen, se llamaba Esther Pierotti, una mujer de mucho carácter, mucho, mucho carácter. Y yo creo que si bien mi pasión por la música la heredé un poco de los dos, a mi madre le gustaba cantar, cantaba cuando hacía las tareas de la casa y bastante bien. Ella tenía mucho tesón, una persona que estaba siempre en movimiento, no paraba nunca siempre andaba de un lado para otro.

En aquella época era una gran aventura salir de la ciudad. En realidad, vine a Buenos Aires por un año, por un lado, fue fantástico y por otro una suerte de desgarro en la familia porque no había celular para comunicarse.  Pero la satisfacción es enorme con la primera repercusión, cuando uno graba un disco como cantante y es un éxito.

"La gente de tu lugar de origen siente que es el éxito de todos"

Yo la veo exactamente igual, siempre con los mismos ojos, quiero decir. Los recuerdos fundamentales como episodios, hechos, anécdotas y demás están inalterados, pero inalterados de verdad. Veo que ha cambiado un poco la infraestructura, pero como he podido seguir esos cambios a través de los años no me han sorprendido nunca.  Siempre soy feliz cuando vuelvo a mi Córdoba natal.

Mi primera experiencia con el canto fue en la adolescencia, con mi nombre de verdad, Mario. Me decían Marito porque era chiquito. A los catorce o quince años grabé un par de discos y estuve bastante bien más o menos durante tres años y medio lo que me permitió hacer una especie de primaria, algo así como el artista adolescente. Durante cinco años estudié canto porque dejé de cantar prácticamente y seguía estudiando.

Todos los días se aprende algo nuevo, no se termina de aprender nunca. Es un atractivo muy grande que tiene esta profesión. Estudiar la técnica vocal es un poco la preparación necesaria para cantar en tu vida sin sufrir demasiado el paso del tiempo porque la voz sigue invariable. Considero que la manera ordenada de cantar es conociendo la técnica vocal y en mi caso siempre tuve una vida muy sana, soy muy tranquilo.

"La primera vez que canté no sabía que podía hacerlo, me gustaba más dibujar y pintar"

Creo que el aplauso es el medidor de la calidad del trabajo que hacemos para saber si estuvo bien, regular o mal. Las emociones se sienten cuando estás interpretando las canciones. Ahí está la emoción más grande. El aplauso es un premio a lo que transmitimos, y el mayor logro es que la gente que está en la platea haya sentido algo parecido a lo que uno sintió interpretando las canciones.  

Creo que la misión de un artista es hablar de la realidad y para todas las disciplinas artísticas, para los cantantes, para los actores, para los pintores, para los escritores lo importante es mostrar la realidad, la cual puede ser común a mucha gente cuando se tiene mucho éxito.  Ahí está la labor perfecta del artista, no hacer una fotocopia sino dar una versión distinta de la realidad.

Sí, yo hice la música. La mayoría de las canciones que canto, te diría el ochenta por ciento, tienen mi música hecha un poco a la medida de mis posibilidades vocales. Me importa que las canciones tengan un estilo y el caso de Carpintería José pertenece a un amplísimo repertorio que escribimos con Daniel Salzano, uno de los más grandes poetas que ha tenido Córdoba y que tuve la suerte que se comunicara conmigo para componer canciones. Y no solamente por eso, porque nos hicimos muy amigos en el camino. 

Mis hijos son mi mayor orgullo. El mayor se llama Iván aunque también Jairo pero nunca lo llamamos así para evitar confusiones Si lo llevamos a un anglicismo sería Jairo Jr, jaja. Él es muy inteligente, muy preparado y culto.  Fue primer hijo y nieto, lleno de cariño y con muchas influencias mías, de su mamá, de los abuelos españoles y algunos de mis cuñados. Uno de ellos lo introdujo en la lectura, por lo tanto Iván es un lector empedernido, vive en París hace muchos años, junto a su esposa argentina.  

Yaco, se quedó a vivir en Argentina porque tuvo una historia de amor y formó familia en este país. Es productor y el que más conoce mis defectos y virtudes.

El tercero es Mario, abogado, licenciado en Ciencias Políticas y concejal en París, y con un par de amigos tiene un bufete de abogados.

Y Lucía la más pequeña nació en San Román, Olé, pegadito a París y tenía 8 años cuando regresamos a la Argentina. Ella es licenciada en arte y curadora y actualmente reside en Milá, Italia. Está casada y tiene tres hijos hermosos.

"Mis hijos son mi mayor orgullo"

Yo creo que no existe una fórmula, es algo que sucede con mucha naturalidad, sin forzarlo. Cuando conocí a Teresa y decidimos casarnos, bueno ella decidió que íbamos a casarnos, muy moderna jaja fue una apuesta riesgosa porque éramos muy jóvenes. Hoy a la distancia sostengo que es necesario vivir un poco, adquirir madurez para llegar a estar seguro de que la cosa no va a tener grieta. En mi caso se dio así, pero es una circunstancia. Hemos tenido suerte con mi esposa en ese sentido. 

Mis días son muy tranquilos, siempre haciendo alguna cosa y disfrutando mi hogar. A la gente que está conmigo le cuesta sacarme de mi casa, que camine, que ande, que me mueva. Me gusta mucho leer, aunque la pandemia afectó mi concentración, pero no me quejo.

Otras de mis pasiones es la pintura, me gusta pintar por temporadas, pero últimamente estoy muy entusiasmado. Lo mío es figurativo paisajes, personas y elementos.

Creo que Fran es quien puede darle continuidad a la labor que ha sido principal de mi vida: el canto. Él tiene desde muy pequeño las condiciones para hacerlo, se nace, no se hace un cantante. Puede mejorar la técnica, trabajar y mejorar la capacidad de una buena afinación con constancia en el trabajo, pero tener una coloratura y un especial timbre de voz viene de origen. Tenemos una voz muy similar con mi nieto, creo que es genética y que la heredó de mí. Todos mis hijos cantan muy bien y puede ser también porque siempre estuvieron cerca y compartieron mi profesión de cantante.

Estoy en pareja con Laura que vive en Villa María, provincia de Córdoba. Tenemos una relación a la distancia, yo voy mucho a Córdoba y ella viene a Buenos Aires.  Laura fue mi fan durante muchos años, hace 28 vio mi show por primera vez en el Hotel Hermitage de Mar del Plata, ahí le firmé un autógrafo y en varias oportunidades la vi porque cuando yo iba a Villa María o a sitios cercanos y siempre estaba en primera fila.

En Francia he compartido escenario con muchos famosos de la canción francesa y de una generación anterior a la mía, con Aznavour, Gilbert Bécaud, Charles Trenet, Sacha Distel, toda esa gente que para mí eran mitos. Increíblemente cuando empecé a cantar en Francia es como si hubiera entrado por una puerta gigantesca y por la que yo no había hecho absolutamente nada para abrirla, se abrió sola.

La primera vez que salí a cantar fue mágico y lo hice en televisión, en un programa que se llamaba “Número Uno” con millones de telespectadores, el programa estrella de la televisión francesa. Entonces canté a dúo con Nana Mouskouri, artista griega.  Después canté la canción del primer disco grabado en Francia… al día siguiente tuve la prueba de que algo pasaba, la gente me saludaba, me miraban, yo no entendía nada porque no hablaba francés. 

De repente pasó una cosa extraordinaria, cuando cruzaba la calle frenó un coche y se bajó un cantante muy famoso, Pierre Perret, me dio la mano y me dijo “Me encanta lo que usted hace” Volvió al coche y se fue. Entonces sentí que algo grande podía pasar. Y pasó.

En verdad los viajes son muy duros y algo cansadores pero lo demás me encanta. Entiendo que son cosas inherentes al trabajo del artista, lo he tomado como algo muy hermoso, porque cantar y hacer lo que a uno le gusta es un privilegio muy grande.

Es importante agradecer, tener ideas y entusiasmo para hacerlas realidad.  Yo creo que he encontrado una relación extraordinaria, revitalizadora en el escenario. Es decir, puedo estar de mal humor, con problemas de la vida cotidiana pero cuando subo al escenario es como entrar en un universo en el que te movés de otra manera, caminas distinto, mirás distinto, te portás distinto.

En el escenario he cantado con gente del rock, del folklore, del tango. Con Jorge Rojas cantamos en Cosquín 2026.

Bueno, primero les digo que eligieron muy bien la profesión, generalmente como consecuencia de que otros lo impulsan porque cuando un chico canta y tiene el elemento fundamental que es la voz, hay un impulso espontáneo de la gente que lo rodea.

En mi caso tuve la suerte de encontrar una maestra que vio en mí posibilidades de verdad, recuerdo su apellido pero no su nombre, la señorita Capdevila.

La primera vez que canté no sabía que podía hacerlo, me gustaba más dibujar y pintar, pero realmente fue mi verdadera vocación el canto. Es muy importante tener confianza y trabajar mucho por la verdadera vocación.

En pocas palabras…

Imprescindible, no se puede vivir sin amor, como lo dice la canción.

Tiene la ventaja de la experiencia que hemos ganado pero las dificultades para poner en práctica lo que hemos aprendido.

Mi lugar, allí donde nací y crecí, soy cordobés como la peperina.

No soy muy apegado al éxito y tampoco me afecta demasiado el fracaso. Siempre hay que seguir adelante.

Muy importante, importantísimo. Un sentimiento muy argentino y como decía Borges “una pasión redentora” No he tenido muchos amigos en mi vida, pero han sido “verdaderos amigos”

Sirve sí, es útil pero no me vuelve loco

Es mi amor. Uno tiene pocos amores en la vida, muy pocos…